Networking | Artículos | 01 MAR 2008

Comunicaciones aeronáuticas en banda ancha

Con la permanente evolución de la tecnología actual no puede concebirse la situación de aislamiento que vivimos a bordo de un avión. La industria aeronáutica siempre ha sido el motor que ha impulsado el desarrollo de las nuevas tecnologías, pero, ahora, tristemente nos encontramos en una situación precaria que es preciso solucionar sin menoscabo de la seguridad aérea. Por ello, las redes de banda ancha tendrán que ser parte integrante de la aviación comercial y ejecutiva, para lo que es necesario establecer normas que garanticen la seguridad aérea, resolviendo todos los problemas técnicos que hasta ahora han aparecido.
El enlace con el ámbito de superficie cuando nos encontramos a bordo no tiene por qué ser diferente al terrestre. Y en el caso de la banda ancha aeronáutica podemos optar por diferentes soluciones: la telefonía móvil, las redes de comunicaciones o por un conjunto integrado de ambas.
La telefonía móvil es el sistema más demandado por los usuarios y el que menos complicaciones presenta en su instalación, pero también es el más propenso a producir interferencias en los equipos de a bordo. De hecho, sin instalación adicional alguna, dentro de áreas de cobertura podríamos realizar llamadas a tierra sin más complicación que la relativa a la tarificación. Sin embargo, podemos imaginar las molestias que se producirían a bordo, teniendo en cuenta el progresivo número de terminales en servicio simultáneamente. Esta es la razón principal del rechazo de la aplicación en estos entornos de la telefonía móvil. Es necesaria pues la instalación de elementos capaces de controlar la potencia de los terminales activos y, asimismo, del número máximo de llamadas simultáneas permitidas, dejando el exceso en espera.
Las posibles soluciones pasan por la instalación a bordo de una red virtual GSM o 3G, capaz de controlar el acceso de los terminales y permitirles la comunicación con tierra. Así, al encontrar una red próxima, se impide la búsqueda automática de otras con menor señal y, con ello, las interferencias debidas a los cambios de células. Para garantizar la ausencia de señales interferentes en los instrumentos de a bordo en las operaciones críticas de las aeronaves, deberán establecerse restricciones a su utilización en las operaciones de despegue y aterrizaje, permitiendo el encendido de los terminales únicamente en la altitud de crucero.

Experiencias pioneras
Este sistema está siendo instalado a modo experimental en un número creciente de compañías, con Air France, Ryanair, Luftansa, Boeing y Quantas como pioneras. Las experiencias de Boeing, aunque técnicamente viables, sufrieron una paralización debido a la baja rentabilidad de los sistemas instalados. Por su parte, las Agencias de Seguridad Aérea se posicionan de forma distinta. Mientras la FAA (americana) mantiene una posición más conservadora, EASA (europea) apuesta por la innovación, manteniendo una prudente reserva a su implementación, en espera de soluciones más seguras que las actualmente desarrolladas por Vodafone y Aeromóvil.
En el caso de las redes de comunicaciones, la solución más estudiada pasa por la utilización de satélites geosíncronos para proporcionar cobertura a las aeronaves en cualquier parte del mundo, aunque American Airlines investiga la utilización de sistemas de comunicaciones aire-tierra, que requiere la instalación en tierra de un conjunto de torres de comunicaciones. La conexión entre ordenadores se realiza mediante una red Wi-Fi interna instalada en el avión, de forma análoga a las instaladas en hoteles y aeropuertos. Los ordenadores se alimentan de su propia batería, a menos que se instalen en los aviones conexiones de red eléctrica que funcionen a 220V, 50 Hz, ya que la alimentación normal de a bordo es de 110V, 400 Hz. Estas redes deberán configurarse de forma que su alcance dentro de la cabina del avión garantice el acceso a todos los pasajeros. Nada impide tampoco que las nuevas aeronaves dispongan en el futuro de una red cableada que evite las frecuentes pérdidas de señal de las redes Wi-Fi.


Miguel Ángel González Pérez
Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Aeronáuticos
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