Mundo profesional | Artículos | 27 JUN 2008

"MANIFIESTO POSMODERNO"

Comunicaciones World
 

1. Las TI asumirán la responsabilidad de la innovación de negocio en toda la compañía. Al departamento de TI ya no se le pedirá tanto automatizar procesos de negocio como conseguir ventajas para tener éxito en el mercado. No puede seguir limitado a satisfacer a sus clientes internos –los empleados de su empresa- sino que han de estar preparados también para satisfacer las demandas de sus clientes externos, añadiendo así valor al negocio. Y para ello tendrá que sacar partido a las arquitecturas SOA, cuyo despliegue ya implica el conocimiento de cómo funciona la compañía. SOA representa el mayor orden de innovación en los procesos de negocio.

2. Las finanzas dejarán de controlar las TI. Las TI ya no estarán bajo la supervisión del responsable financiero de la compañía, si no que reportarán directamente al CEO. Una tendencia que ya se manifiesta desde hace unos años, a medida que la tecnología se deja de ver como un coste para convertirse en un generador de negocio. Las TI dejarán de ser una commoditie.

3. Las TI estarán gobernadas según modelos federados y de servicios compartidos. Aunque algunos apuntaron al desgobierno de las TI como una de las causas de la crisis de las .com, lo cierto es que aquel batacazo de expectativas se debió irónicamente mucho más a la demanda incontrolada por parte del negocio de nuevas aplicaciones e infraestructuras adaptadas a Internet, demanda que acabó por descontrolar los costes. Desde entonces, una vez superada aquella negra etapa, los directivos clave de la compañía cada vez se implican más en las inversiones en TI y en la priorización de procesos. La mayoría de los CIO han implementado procesos de gobierno para estandarizar la infraestructura TI más en función de la operativa del negocio que de silos funcionales y de aplicaciones. Y también en esta tarea SOA es fundamental, así como los marcos de referencia de buenas prácticas, como ITIL para la gestión de servicios, CMMI para el desarrollo de aplicaciones y PMP para la gestión de proyectos.

Pero tales guías de referencia no son suficientes para conseguir un buen gobierno de las TI, aunque ayude a conseguirlo. El CIO debe además obtener el consenso para implantar un modelo federado de organización de las TI que comprenda una mezcla de servicios locales y centralizados. Este modelo además ha de estar gobernado centralmente por un pequeño grupo que conceda distintos niveles de autonomía operativa a los grupos TI vinculados a sus correspondientes unidades de negocio, unidades funcionales o demarcaciones territoriales. Con el objetivo de controlar costes, la mayoría de las organizaciones TI han comenzado a compartir el uso y el coste de infraestructura, aplicaciones de negocio y procesos genéricos soportados por la tecnología (como finanzas o recursos humanos) entre toda la empresa, aunque permitiendo que ciertos recursos específicos sigan siendo controlados localmente.

4. Dejará de identificarse al CIO con la tecnología. Ganar credibilidad como estratega de negocio requiere que el CIO se deshaga de un viejo hábito, identificarse a sí mismo con la tecnología, para considerarse antes que nada un aliado de la compañía. Ha de dejar de definir el éxito en términos de implementaciones tecnológicas y pensar en el éxito para la empresa. Y para ello ha de tener una gran comprensión del negocio: los grandes fallos de algunas nuevas tecnologías se producen cuando hay una desconexión entre ellas y los objetivos del negocio. En consecuencia, su visión del departamento de TI y de su plantilla tendrá que cambiar, dando prioridad a las habilidades para gestionar proyectos y al conocimiento profundo del sector en el que opera la compañía y de la propia compañía. Tampoco hay que olvidar la experiencia en la reingeniería de procesos, gestión de las relaciones con los usuarios, negociación con suministradores, gestión del cambio y comunicación.

5. La función TI se fragmentará y reorganizará. En alguna medida, este proceso de deconstrucción de las TI ya se está produciendo, especialmente en las grandes empresas, donde las dimensiones de los despliegues tecnológicos y su separación funcional han hecho a áreas como helpdesk, mantenimiento de aplicaciones y programación perfectos candidatos para el outsourcing. Cada vez más tareas de TI se convertirán en componentes de una cadena de suministro de servicios distribuidos modelada de acuerdo a la cadena de suministro distribuido de productos de hoy. Esto explica como ya de hecho ha descendido el número de programadores contratados directamente por las empresas, pese a haber crecido el número de empleados TI en general. Tendencia que se ve compensada, al menos en parte, por los puestos de trabajo generados por este nuevo modelo de suministro distribuido, al crecer la necesidad de controlar internamente todos esos puestos externos que trabajan al servicio de la compañía. Esto explica la necesidad creciente de contratar personal experimentado en la gestión de proyectos y de las relaciones con los proveedores.

Para el CIO, el reto será diseñar y gestionar tal cadena global de suministro, convirtiendo las diferentes funciones laborales y los múltiples componentes TI en unidades lógicas, controlando la globalidad, gestionando los servicios de extremo a extremo y responsabilizándose de que tal cadena funcione como un todo engranado.

6. El ROI será cada vez más difícil de probar. Los nuevos puestos de trabajo TI internos que genera la necesidad de controlar las tareas externalizadas también tiene implicaciones negativas. Este tipo de trabajo –llamado por algunos “tácito”- no se dedica a cumplir tareas con un ROI fácil de demostrar -como la automatización, por ejemplo-, sino a cumplir funciones de soporte de decisiones, gestión del conocimiento e inteligencia de negocio. Afortunadamente, también se abren espacios nuevos e inexplorados para esta fuerza de trabajo.

Si bien los CEO y los responsables financieros cada vez exigen ROI más concretos y verificables, la automatización se está quedando pequeña para las necesidades del negocio. No se trata tanto ya de automatizar tareas repetitivas como de conseguir que la tecnología “piense”, sea capaz de reconocer patrones no codificados, solucionar nuevos problemas, dar respuestas emocionales y reaccionar apropiadamente. Claro que, de momento, eso no es posible de conseguir. Y aquí entran en juego esos trabajadores tácitos, capaces de dar respuestas no transaccionales, que es cometido de las máquinas. Pero hay que tener presente que el retorno de la inversión en cosas como el soporte de las decisiones es muy difícil de demostrar.

7. Los empleos TI de más bajo nivel desaparecerán. Los innovadores en tecnolog&ia

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