Mundo profesional | Noticias | 17 MAY 2016

¿Cuándo permitir el uso de las apps de mensajería de consumo en la empresa?

Las apps de mensajería más populares encarnan una amenaza para la privacidad de la empresa y el Departamento de TI debe gestionar estratégicamente su uso en la organización. Se trata de un reto que no tiene por qué terminar con la prohibición total.
IM amenaza
Redacción

Los propietarios de dispositivos móviles utilizan las apps de mensajería para enviar selfies, comunicarse con amigos, colaborar con compañeros de trabajo, etc., a menudo, simultáneamente y a través de la misma app. Nada se opone a que se utilicen en el trabajo aplicaciones de mensajería, tipo WhatsApp, Messenger, Skype o Telegram. Estas apps de consumo se están convirtiendo de facto en software de comunicaciones corporativas, y eso puede traer muchas complicaciones a los profesionales de las TI.

Según Chris Voce, vicepresidente y director de investigación de Forrester, los empleados eligen utilizar las herramientas de consumo cuando su compañía no les ofrece una corporativa o ésta es difícil de utilizar.

En el mismo sentido se pronuncia Adam Preset, director de investigación de Gartner, que explica que el punto fuerte precisamente de las apps de mensajería de consumo es que, además de ser eficaces, son fáciles de utilizar, pero su uso debe restringirse a comunicaciones no confidenciales o críticas.

Si los profesionales de TI aseguran adecuadamente los activos de sus empresas, no tienen de qué preocuparse por las aplicaciones que utilizan los empleados. Los CIO que prohíban su uso se verán superados, porque los empleados siempre encontrarán una manera de eludir sus restricciones, sostienen los expertos.

Lo ideal es adoptar un enfoque abierto pero controlado. Por ejemplo, dejar a las apps de consumo manejar tareas simples y cotidianas, como la coordinación de reuniones o conectarse con colegas. Sin embargo, para cuestiones importantes relacionados con aspectos más críticos como datos de los clientes, se necesitan herramientas empresariales, como Slap o HipChat.

Las empresas no deben restringir el uso de cualquier aplicación concreta, a menos que ofrezca una alternativa, pero lo que está claro es que el uso incontrolado de estas aplicaciones de consumo en la empresa también puede crear "un enorme agujero de seguridad" que amenace el cumplimiento de alguna norma corporativa, como sostiene Anurag Lal, presidente y CEO de Infinity Convergence Solutiones, proveedor de mensajería corporativa.

 

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