Mundo profesional | Noticias | 06 MAY 2016

Cinco factores que asustan de la videoconferencia... y la solución

La videoconferencia sigue ganando popularidad como forma de ahorrar tiempo y dinero, por no hablar del aumento en la colaboración que provoca en los equipos de trabajo distribuidos. Sin embargo, hay al menos cinco factores que se convierten en reparos para que algunos la adopten.
Videoconferencia
Redacción NetworkWorld

Una encuesta reciente indica que el 23% de los empleados en EE.UU. no se siente cómodo interactuando por videoconferencia, y las tres cuartas partes dijeron que prefieren teleconferencias de audio que reuniones vía vídeo. La verdad es que los más jóvenes son más partidarios de esta herramienta y el 61% de ellos sí que elige este canal con frecuencia.

Sus reparos tienen que ver muchas veces con hablar en público (una preocupación expresada por el 42% de las mujeres encuestadas y el 34 de los hombres). En todo caso, los expertos recomiendan tomar una serie de medidas para contrarrestar este problema.

1. No quedo bien en cámara
"Hay un viejo adagio que dice que la cámara engorda", explica Dennis Collins, director de marketing de West. "Superar el miedo a verse a sí mismo en la cámara lleva tiempo y solo se reduce utilizándo más este sistema".

La ropa también puede ser un problema, llegado el caso, y sobre todo los que trabajan en casa son menos propensos a participar por esta vía. Aquí, la solución es arreglarse un poco.

2. Todo el mundo puede ver lo que hago
No es raro ver a un trabajador haciendo otras tareas, cuando atiende una teleconferencia, y por vídeo queda retratado. Todos pueden ver lo que hacemos, si contestamos correos o participamos en otros chats. Por norma, y según el mismo experto, por videoconferencia " las personas están más preparadas y centradas en la reunión que en una conferencia".

Si al usuario le preocupa cómo pueden percibirle los demás, lo mejor es eliminar todas las posibles distracciones: cerrar las sesiones de apps, silenciar el móvil o desconectar las alertas de email, por ejemplo.

3. No me gusta que se vea mi casa
Las tres cuartas partes de los encuestados (76%) reconoce que es una molestia mantener una videoconferencia con alguien que está en su casa, por las continuas interrupciones, mascotas rondando, persianas a medio cerrar o incluso llamadas telefónicas no programadas. En general, no suele gustar tampoco que observen nuestros espacios íntimos de la casa o la oficina.

Aquí, el experto señala que si una llamada es con compañeros de trabajo, el sitio elegido dentro de la casa puede ser menos serio, pero si es con un proveedor el usuario debe controlar lo que se va a ver.

4. No me gusta hablar en público
Es muy generalizado y preocupa a un tercio de hombres y el 42% de las mujeres. Hablar en público puede ser un gran inconveniente y si, encima, ha de hacerse en otro idioma, la cosa se agrava.  Collins recomienda a las empresas, en este punto, ofrecer formación sobre cómo hablar en público para ayudar en este tema.

5. Y si la tecnología falla…
Muchas personas temen que se produzcan fallos técnicos mientras mantienen una videoconferencia, que no se reciba o envía buen audio y vídeo, o que el software no se conecte correctamente, por ejemplo. Collins dice que la mejor manera de vencer este miedo es familiarizarse con la tecnología de antemano.

"Probar el software, el hardware y todo lo demás, o realizar varios ensayos" ayuda a espantar este temor.

 

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