Movilidad | Artículos | 01 ABR 2011

Móviles, barras y estrellas

Más consolidación, división de opiniones y un toque de patriotismo. La recién anunciada operación de compra de T-Mobile US por AT&T, que así pasa a convertirse en el primer operador móvil de Estados Unidos tras Verizon, reduce de cuatro a tres el club de los grandes del mercado móvil de ese país. Y eso para unos es bueno y para otros malo.
Los datos son los datos: el nuevo AT&T tendrá una base de clientes combinada de 130 millones de usuarios y podrá acelerar el despliegue de LTE para llegar a 46,5 millones más de habitantes que actuando por separado, hasta cubrir el 95% de la población estadounidense. Y aunque alguna estaciones base se solaparán, AT&T estima que la cobertura conseguida se incrementará entre un 25% y un 35% en áreas como las de San Francisco y Nueva York.
Vista así, como negocio la operación, valorada en 39.000 millones de dólares, plantea pocas dudas. Y para disipar las que pudiera suscitar en los organismos reguladores de Estados Unidos encargados de dar el visto bueno a la compra, AT&T ha optado por ajustar su defensa del acuerdo al criterio patriótico, que siempre vende, y más allí. El acuerdo representa “un avance para el liderazgo de Estados Unidos en banda ancha móvil y en la próxima ola de innovación”, ha asegurado el presidente y CEO de AT&T, Randall Stephenson. En su opinión, la infraestructura conseguida con la fusión de las dos compañías será “una ventaja competitiva para Estados Unidos durante muchos años”.
Sin embargo, sólo unos dos días después las suspicacias se extendían entre los competidores y en concreto sobre Sprint, uno de los principales afectados. Sprint Nextel lanzaba un comunicado plantando cara a las pretensiones de AT&T de comprar T-Mobile USA argumentando que la operación daría lugar a un duopolio en el mercado estadounidense de telecomunicaciones. “Sprint urge al gobierno de Estados Unidos a bloquear la compra de T-Mobile por AT&T por ser una operación anticompetitiva. La transacción perjudicará a los usuarios y a la competencia en un momento en que este país no puede permitírselo”, asegura en el comunicado Vonya McCann, vicepresidente senior de asuntos gubernamentales de la compañía.
Para Sprint, el acuerdo de compra haría retroceder el mercado de telecomunicaciones de Estados Unidos décadas atrás en el proceso de apertura que se puso en marcha con la ruptura del monopolio de AT&T en los años 80. “En nombre de nuestros clientes, nuestra industria y nuestro país, Sprint peleará contra este intento de AT&T de deshacer los progresos conseguidos en los últimos 25 años para crear un nuevo duopolio”, afirma McCann. “La industria del móvil estaría dominada por dos compañías integradas verticalmente con un control sin precedentes sobre el mercado de postpago de Estados Unidos (…) El mercado móvil ha generado niveles sin precedentes de competencia, innovación, creación de empleo e inversiones en la economía estadounidense, y todo ello podría desaparecer si se autoriza la operación”.

También el estado de Nueva York
Todavía no se habían apagado los ecos de las quejas de Sprint cuando, poco más de 24 horas después, el fiscal general del Estado de Nueva York, Eric Schneideerman, anunciaba su intención de abrir una investigación sobre la operación pactada entre AT&T y T-Mobile USA. Según el comunicado publicado por la oficina de Schneideerman, la operación podría provocar a su vez la compra por parte de Verizon de Sprint Nextel, que cuenta con 58 millones de clientes, iniciando así un proceso de consolidación que podría dejar el mercado móvil estadounidense en manos de sólo dos operadores, que juntos controlarían casi el 80% de los abonados móviles de todo el país.
Para el fiscal general de Nueva York, los servicios móviles han dejado de ser un lujo para convertirse en una necesidad básica y la operación puesta en marcha por AT&T podría acabar con la opción de bajo coste que hasta ahora ha representado T-Mobile para los ciudadanos del estado. La investigación abierta por Nueva York estudiará, incluso en las áreas rurales, si los beneficios que la compra de T-Mobile pudieran tener para el mercado de móviles de Estados Unidos, según AT&T, son reales y los sopesará con las potenciales desventajas.
La Federal Communications Commission (FCC) y el Departamento de Justicia de Estados Unidos tendrán que aprobar o bloquear la operación, teniendo en cuenta si es de interés público y si respeta las normas de la competencia. Sólo de estas entidades depende que el mercado móvil de telecomunicaciones dé una nueva vuelta de tuerca en su consolidación con las implicaciones que el proceso pudiera tener incluso a nivel internacional. Curándose en salud y para allanar el camino, los responsables de AT&T ya han reconocido que probablemente tendrán que deshacerse de algunos activos resultantes de la fusión de las dos organizaciones.


¿Aumento de precios?
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Nada más hacerse públicos los planes de AT&T en los foros de defensa de los consumidores de Estados Unidos se alzaron voces pronosticando la formación de un duopolio de facto entre AT&T y Verizon (el tamaño de Sprint es mucho menor) que dominaría la gran mayoría del mercado. Y eso casi siempre se traduce a la larga en aumento de precios, como lo reconoce la firma de análisis J. Gold Associates. En un momento en que las tarifas planas, si es que quedan, peligran, más claro agua.

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