Movilidad | Noticias | 05 OCT 2018

El coche conectado se mueve a golpe de alianzas

La movilidad del futuro se está desarrollando, en gran parte, a través de consorcios y acuerdos, como el que acaban de firmar Toyota y SoftBank.
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María Ramos

En 2015 había 24 millones de coches conectados en el mundo, una cifra que para 2023 se estima que se haya multiplicado hasta los 72,5 millones de unidades: dos de cada tres coches en carretera compartirán información con otras fuentes. La conectividad en los vehículos y el transporte es uno de los principales canales en los que está presente el Internet de las Cosas, y la industria tecnológica ha sabido aliarse con la automotiva para su desarrollo. 

Este nuevo escenario está repleto de asociaciones de todo tipo. Microsoft tiene acuerdos con Volkswagen, Nissan, Ford y otros en base a distintos productos. Audi se ha vinculado a Huawei. Ericsson y Volvo colaboran en soluciones basadas en cloud. IoV, el Internet de Vehículos, es el objetivo en el que concretan su trabajo conjunto Hyundai y Baidu. Esta última, por cierto, es la artífice de una plataforma colaborativa enfocada en conducción autónoma, para la cual decidió abrir su propia tecnología; y en ella están presentes varios de los actores ya nombrados, lo que da una idea de lo vinculadas que van estas dos tendencias. 

Una de las últimas colaboraciones en tomar cuerpo ha sido la de Toyota y SoftBank, anunciada esta misma semana. Las organizaciones japonesas han firmado una asociación estratégica, a través de la cual quieren desarrollar nuevos servicios de movilidad y prevén crear una joint venture antes de abril de 2019. Esta compañía, a la que han bautizado MONET como combinación de movilidad y network, tiene como objetivo integrar una movilidad segura y cómoda en la sociedad. Para esto, coordinará la plataforma de servicios de movilidad de Toyota con la de IoT de SoftBank. 

Estos servicios están desarrollados en base a distintos parámetros, uno para movilidad y otro para recabar los datos de dispositivos y sensores, por lo que de su combinación esperan lanzar la movilidad autónoma como servicio o Autono-MaaS, hacia mediados de 2020. De su aplicación, las compañías esperan que surjan distintos modelos de negocio: desde entrega de comida preparada durante el viaje a oficinas móviles. 

Conocer el estado y localización del transporte, recibir alertas de estado de carreteras, de conducción o de situación meteorológica o, simplemente, llevar internet al interior del vehículo para usos lúdicos, son algunas de las aplicaciones más conocidas que ha brindado hasta la fecha el IoT a la automoción. En un mundo cada vez más conectado, con más de 20.000 millones de dispositivos previstos para 2021, las posibilidades de llevar esta tecnología al volante son aún mayores, y tienen importantes implicaciones para otras áreas, como la seguridad sobre ruedas y la movilidad y planificación urbanística. Estos son escenarios en los que aún hay que continuar experimentando, y el paisaje de asociaciones que se perfila es terreno abonado para estos avances.

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