Cloud Computing | Artículos | 01 MAY 2011

Cloud computing en acción

Superada la fase de difusión y formación, las empresas comienzan ya a adoptar cloud computing como una solución ágil, flexible y rentable de acceder a las últimas tecnologías
Francisco Sánchez.
Los servicios cloud tienen el potencial de ofrecer importantes beneficios para el negocio, como ahorro de costes, flexibilidad, resiliencia, agilidad, una llegada al mercado más rapida, mejor servicio al cliente y la capacidad de tratar picos inesperados de demanda. Sin embargo, conseguir estos objetivos no es sencillo. Las empresas necesitan disponer de infraestructura virtualizada preparada para operar en la nube y han de comprender además los diferentes tipos de clouds. También han de analizar qué aspectos de los servicios cloud son los más adecuados para sus necesidades específicas, y las cuestiones relacionadas con la seguridad y conformidad. Y finalmente negociar y gestionar contratos, y vigilar el cumplimiento de los SLA. Todo ello ha impuesto un ritmo propio a la adopción del modelo caracterizado por una prolongada primera etapa de difusión y formación para entrar ahora en una nueva fase protagonizada por las experiencias reales.
Cuando Deloitte Consulting empezó a sondear el mercado de cloud computing hace casi dos años, el debate se centraba fundamentalmente en ayudar a los usuarios a compender el modelo y sus ventajas y riesgos potenciales. Sólo un 15% de las empresas habían desarrollado estrategias de actualización o pilotos reales, y exclusivamente un 5% habían adoptado cloud computing como entornos de producción. Ahora la tasa de empresas que ya están planficando activamente servicios cloud asciende al 50% y el de implementaciones reales al 40%.
En España esas tasas son más modestas. Según IDC, en las organizaciones españolas aún existe un alto desconocimiento sobre cloud computing (49%), pero aquellas que sí conocen el nuevo modelo (51%) ya han comenzado a adoptarlo: el 15% sobre el total de empresas analizadas y el 30% sobre las empresas que ya lo conocen. El cualquier caso, el negocio asociado a cloud computing crecerá un 42% en nuestro país durante 2011 hasta alcanzar un volumen de negocio de 217 millones de euros. Por sectores, los que más rápido se sumergerán en el nuevo modelo son las administraciones y empresas públicas y UCT (utilities, comunicaciones y transportes), superando la media del 15% del total de las compañías analizadas. Le siguen los de distribución y financiero, próximos a ese 15%. El más reticente a adoptar cloud computing es el sector industrial, con algo más del 10% de las empresas.
Todos los segmentos del mercado TI se están moviendo hacia el modelo cloud computing, aunque unos lo harán mucho antes que otros. Las aplicaciones colaborativas y de negocio están siendo las primeras en adoptar la nube, seguidas de la infraestructura web y el almacenamiento. En el lado opuesto se sitúan las aplicaciones de desarrollo. Según el estudio de IDC, el 49% de las empresas españolas que utilizan el modelo cloud lo hacen con aplicaciones colaborativas, un 47% con aplicaciones de negocio, y un 13% con aplicaciones de desarrollo.

Del capex al opex
La evolución que está experimentando el mercado cloud computing supone un proceso de adopción más rápido del previsto, según Deloitte Consulting, que se explica por la mala situación económica de los últimos dos años. Para la consultora, la crisis económica ha hecho que las empresas se interesen realmente por las variables de los costes opex y capex que introduce cloud computing, con el objetivo de, si las primeras implementaciones funcionan, seguir avanzando con nuevos proyectos de actualización a la nube.
Sin embargo, no todas las opiniones coinciden en identificar la reducción de costes como el principal atractivo para los negocios, al menos en Europa. De acuerdo con las conclusiones de un estudio realizado por Brocade en colaboracióncon el Cloud Industry Forum, más de la mitad de las empresas europeas sondeadas consideran la agilidad para el negocio como la ventaja clave de cloud computing. El ahorro de costes tanto fijos como variables constituye un beneficio secundario para el 6% y el 14% respectivamente. Es decir, el modelo cloud está ganando presencia como factor clave en la estrategia empresarial impulsado por el gran aumento de la competitividad y por la creciente exigencia de los usuarios de poder acceder a la información corporativa que necesitan para sus tareas en cualquier momento y desde cualquier lugar.
En cualquier caso, el cuarto trimestre de 2010 supuso, según Forrester Research, un punto de inflexión en la evolución de cloud computing. Es en ese periodo cuando se ha observado un claro salto de la fase de formación en la nueva tecnología a comenzar a invertir en ella. Ahora ya no se trata tanto de comprender a fondo la nube y sus distintas categorías, si no de analizar las mejores prácticas y las distintas ofertas disponibles en el mercado para los tres modelos: software-as-a-service (SaaS), infrastructure-as-a-service (IaaS) y platform-as-a-service (PaaS).

En la nube pública
En el estadio de evolución actual de cloud computing, la nube pública no será probablemente la primera opción de los responsables TI cuando se trata de tareas críticas para el negocio. Aún así, hay espacio para las cloud públicas en las empresas. Ignorar esta opción no tiene sentido cuando en muchos casos los desarrolladores de aplicaciones y los grupos que trabajan con aplicaciones específicas ya se están moviendo a la nube, con o sin conocimiento de los CIO. Por ello, los responsables TI deben tomar conciencia del problema y asumir el control de este proceso de migración, identificando de un modo coherente y global las aplicaciones más indicadas para esta modalidad. Y lo primero es conocer a fondo los diferentes tipos de servicios cloud públicos disponibles, analizar sus diferencias y averiguar cuál o cuáles se adaptan mejor a las características y requisitos propios del negocio.
Un servicio cloud publico puede suponer una vía cómoda y rentable de lanzar nuevos servicios no disponibles hasta ese momento en la empresa, o como alternativa a una aplicación obsoleta que necesita ser actualizada. También, por supuesto, cuando se precisa capacidad extra de computación, almacenamiento o desarrollo, sobre todo si sólo se necesita en determinados momentos.
Los responsables TI están empezando a sacar partido del software-as-a-service (SaaS), por ejemplo, para sacar adelante trabajo atrasado en aplicaciones que no tiene sentido afrontar internamente, incluso cuando se ha optado por las nubes privadas para las operaciones críticas. En este sentido, aplicaciones de analíticas, email o automatización de las fuerzas de ventas son cada vez más las vías de entrada a las cloud públicas para las grandes empresas. Para las organizaciones más pequeñas, la modalidad pública puede cubrir una base más amplia de necesidades TI.
Investigaciones de IDC confirman esta tendencia. De acuerdo con la firma consultora, la mayor parte de las empresas usuarias de servicios cloud públicos no cuentan con grandes inversiones propias en infraestructura o aplicaciones. Es decir, se trata de pymes o de compañías que no se caracterizan por ser pioneros en la adopción de grandes plataformas o que no están sometidas a grandes presiones en cuanto a conformidad y seguridad de los datos, como es el caso de la banca.
En general, SaaS se puede considerar como un servicio cloud suficientemente maduro y como tal irá perdiendo cuota en el mercado total de cloud computing. Según IDC, este tipo de ofertas, que supuso el 52% de los ingresos por se

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