| Artículos | 01 DIC 2010

Y al final, llegó el final

Fin de una era. La desaparición de Novell –da igual que haya sido a manos de Attachmate, podría haber sido otro desde hace ya mucho– supone la muerte definitiva de las viejas glorias de
toda una generación tecnológica: la era pre-IP y las primeras redes cliente/servidor. Hoy cuesta comprender las comunicaciones sin TCP/IP y los protocolos Internet, pero hasta hace 15 años un buen número de tecnologías entonces innovadoras –con NetWare de Novell en cabeza– supieron marcar el camino del futuro cuando otros todavía andaban jugando al maestro/esclavo y a los mainframes. Y cuando todo el universo que gira alrededor de la Red no había llegado ni al mercado ni a las masas. Esta es la historia de un sector que cambia de modelo cada una o dos décadas y que no tiene piedad con los referentes del pasado. De los que se quisieron subir al nuevo carro, sólo los que han tenido el tamaño, marca y dinero suficientes han logrado superar el ataque de los más innovadores.
Hubo tiempos en que el venerable NetWare reinaba en el mercado de sistemas operativos para LAN con cuotas superiores al 70% y en los que Novell era una de las primeras referencias del segmento de las redes. Cualquier distribuidor o integrador se moría por la certificación Novell. Pero, poco a poco, NetWare comenzó a perder terreno ante la presión de Microsoft con Windows NT –antes, con LAN Manager, fracasó estrepitosamente– y el auge de TCP/IP y las tecnologías Internet, y Novell se sumió en una espiral de contradicciones y de compras y ventas sin mucho sentido. Iniciaba así la compañía una nueva etapa que quizá nunca debió abrir, volcándose en tecnologías y soluciones que no lograron despertar mucho interés entre los usuarios. En los últimos años, ni el acuerdo con Microsoft en 2006 en torno a SUSE Linux ni sus irrupciones en los nuevos campos en los que ahora se juega el partido, como virtualización, gestión del data center o cloud computing, han podido frenar la caída. Estos últimos tiempos no han sido más que una prórroga innecesaria. De hecho, sólo SUSE –la distribución de Unix comprada y explotada por Novell- registra crecimientos significativos; el resto del catálogo de la compañía se mueve con modestia en un mercado captado hoy por los nuevos líderes. Entre los que no se encuentra precisamente Attachmate, considerada por los expertos como una empresa modesta sin mucha marca en innovación.
Los 2.200 millones de dólares que las firmas de capital riesgo propietarias de Attachmate desembolsarán por Novell les permitirán hacerse con un rico portfolio de tecnologías que tendrán que saber optimizar y situar correctamente en el mercado si quieren que la operación acabe con éxito. Para los analistas, el reto para Attachmate será saber agrupar toda la tecnología adquirida y suministrar la próxima generación de productos con más acierto que Novell a la hora de trasladarla del laboratorio al cliente. Sin embargo, casi nadie cree que Attachmate esté interesada en mantener SUSE a largo plazo en su catálogo, una vez desmentidos los rumores de que Microsoft podría hacerse con este sistema operativo Linux. Según Forrester, Attachmate está más interesada en el negocio de seguridad y de gestión de red de Novell que en el de plataformas. Y la decisión de concentrar SUSE en una unidad de negocio autónoma sería una primera medida para favorecer su futura venta. Seguro que alguien podría hacer una buena oferta.

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