| Artículos | 01 OCT 2001

Xfera, en situación crítica

Xfera no ha comenzado a ofrecer servicios de telecomunicaciones móviles este verano como tenía previsto en un principio confiando en poder actuar como operador GSM sin red propia, ni podrá hacerlo antes de finalizar el año. Y la situación se hace cada vez más delicada, tanto que algunos de sus accionistas comienzan a plantearse la salida del proyecto, y otros, al menos la congelación de la empresa.
Ganadora en marzo de 2000 de una de las cuatro licencias UMTS, que se suponía comenzarían a dar frutos comerciales el pasado mes de julio, decidió no posponer su entrada en el mercado pese al retraso de la tercera generación de móviles (3G) hasta, al menos, el próximo verano, y hacerlo con la conocida como segunda generación y media (2,5G) comercializando servicios GPRS. Esto exigía la utilización de las redes móviles ya desplegadas por los que serán sus competidores en UMTS, pero que también cuentan con licencias de segunda generación GSM, sobre las que se soportará GPRS; es decir, Telefónica Móviles, Amena y Airtel. Por eso, en junio había negociado ya con Airtel una alianza que le permitiría utilizar la red GSM de ésta compañía y se encontraba en negociaciones con Amena.

Necesidad de rentabilizar inversiones. Sus planes, finalmente, se han visto frustrados, probablemente por la presión ejercida sobre el Gobierno por el resto de sus competidoras. Y es que, aunque la concesión de la licencia 3G reconocía el derecho de la nueva operadora de móviles a comenzar a dar servicios sobre las redes de los otros tres competidores en caso de que la tecnología UMTS no estuviera disponible en el plazo establecido –es decir, tácitamente implicaba también una licencia de segunda generación y media–, como, de hecho, ha ocurrido, es necesaria una postura oficial al respecto. Y, a pesar de que la demora ha sido públicamente aceptada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, a través de la propia máxima responsable del organismo, Anna Birulés, de momento, no hay documento alguno al que Xfera pueda agarrarse. Desde su Ministerio se ha afirmado estar trabajando en la concreción de un marco que permita el desarrollo de Internet móvil y que permita a Xfera operar, un marco que estará disponible a finales de año.
Pero quizá el documento llegue demasiado tarde; el problema es ya serio. De momento, Xfera -cuyos principales accionistas son Vivendi, ACS, y Sonera, en este mismo orden- se ha visto imposibilitada para ingresar una peseta. No puede vender, pero, sin embargo, si ha tenido que realizar importantes inversiones. Sólo teniendo en cuenta el hecho de que ha de mantener una plantilla de unos 600 empleados, el volumen de inversión en recursos humanos arroja una cifra nada desdeñable. Además, en su momento desembolsó 21.000 millones de pesetas por una licencia que año y medio más tarde no le ha aportado aún negocio alguno. Una cantidad a la que hay que añadir los 25.000 millones que le corresponden abonar en concepto de tasa por el uso del espectro radioeléctrico durante el año 2001, sin haberlo comido ni bebido.
De cualquier modo, todo evidencia que el anhelado pastel del negocio 3G se ha convertido en realidad en un laberinto para los ganadores de sus limitadas porciones, especialmente para los nuevos, sin redes de segunda generación GSM propias sobre las que comenzar a ofrecer servicios móviles multimedia recurriendo a tecnología GPRS.

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