| Artículos | 01 OCT 2003

Xfera, en busca de una solución final

El proyecto de cuarto operador se desmorona
G. P.
La salida de Vivendi de Xfera, el proyecto de cuarto operador de telefonía móvil en España, no sólo ha supuesto una profunda reestructuración del capital de la compañía sino también, y sobre todo, un punto de incertidumbre para una iniciativa empresarial que se ha ido desinflando poco a poco.

El proyecto de Xfera, que nació en pleno boom de las telecomunicaciones, se ha ido desinflando paulatinamente ante el retraso de UMTS, la tecnología con la que se suponía que la compañía tenía que operar en el prometedor negocio de la tercera generación de móviles, los llamados móviles multimedia. De nada han servido las ayudas concedidas por la Administración a la compañía. En un intento de aliviar la carga que suponía para los móviles los avales comprometidos ante el Gobierno para conseguir las licencias de UMTS, a finales de 2002, el ministerio de Ciencia y Tecnología, con Josep Piqué aun al frente, eximió a las operadoras de esos avales, sustituyéndolos por otros más suaves y asequibles. A cambio, las operadoras volvieron a comprometerse a desarrollar los servicios multimedia, independientemente de si lo hacían con tecnología 3G o no.
De esta forma, los avales originales de cerca de 3.000 millones de euros que tenía Xfera pasaron a poco menos de 500. Pero la compañía, lejos de ponerse las pilas y buscar acuerdos con otras operadoras para sacar adelante su proyecto con tecnologías puente como GPRS, ha ido replegando velas. Xfera, que llegó a contar con casi seiscientas personas contratadas, o en proceso de selección, ha quedado reducida a la mínima expresión. En la actualidad, apenas una veintena de profesionales siguen en las oficinas de la empresa. Además, la compañía, que inició un ambicioso plan de despliegue con la instalación de antenas y la búsqueda de emplazamientos para colocar sus equipos de transmisión, lleva meses desprendiéndose de algunos en zonas no estratégicas.

Lenta agonía
Lo que se espera, por tanto, más que un nuevo impulso que saque a la empresa del letargo, es una solución final que acabe de una vez por todas con un proyecto que, económicamente, será muy difícil de rentabilizar, por no decir imposible. Si Xfera realmente quisiera empezar a operar en el mercado, ya lo tenía que haber hecho con tecnologías puente como GPRS. Pero con más de 35 millones de usuarios de móviles en España, la empresa se ha quedado sin hueco. En caso de querer empezar a captar clientes, tendría que ser a base de arrebatárselos a la competencia, algo que le sumiría en unos costes tan tremendos que ningún accionista estaría dispuesto a soportarlos.
Las perspectivas financieras de Xfera, además, son nefastas. El lastre de pérdidas que lleva desde que nació la convierten en un proyecto inviable desde el punto de vista estrictamente contable. El operador, sin actividad comercial alguna, acumula unas pérdidas de 131,4 millones de euros, y el auditor de las cuentas, Deloitte & Touche, advierte que sobre la compañía pesan incertidumbres.
El futuro de Xfera, más que comercial, está ahora en manos de los financieros. El operador cuenta con una serie de créditos fiscales que en algún momento pueden ser apetecibles para algún accionista. Pero a diferencia de Vivendi, que ha preferido olvidarse de Xfera a seguir poniendo dinero, incluso sin nada a cambio, no todos son de la misma idea. Vodafone, que mantiene el 7% del capital que heredó de Mannesmann y que ha renunciado a sus derechos políticos, no quiere vender a cualquier precio. Por eso mantiene un litigio de arbitraje en Ginebra.

Mirando a Portugal
A Xfera le quedan alternativas, pero ninguna pasa por convertirse en un nuevo operador de móviles, sino todo lo contrario. El referente es Portugal, donde un caso similar, el de Oniway, se solucionó con la liquidación de la compañía en una especie de pacto gubernamental mediante el cual se traspasaron sus activos a los operadores de móviles ya instalados. Si Xfera vale algo es por las frecuencias radioeléctricas a las que tiene derecho. Pero en principio, estas frecuencias las tiene que usar para su propia actividad. Una solución sería entregárselas a otros operadores, pero ¿a qué precio? No parece que la telefonía multimedia vaya a requerir a medio plazo mucha más capacidad que la que en la actualidad ya tienen otros operadores.
De momento, el futuro de Xfera es más incierto que nunca. El proyecto, a modo de bola de nieve que cae por una ladera, sigue dando vueltas y vueltas sin parar, convirtiéndose en un problema cada vez mayor para sus inversores.


Reparto accionarial
Antes Ahora
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Vivendi-FCC 29,49 FCC 7,5
Vivendi 1,8 ACS 29,4
ACS 19,96 Telia Sonera 21,0
Telia Sonera 14,22 Grupo March 10,5
Grupo March 7,11 Vodafone 6,99
Vodafone 6,99 Abertis 8,36
Abertis 5,69 Abengoa-Telvent 5,46
Abengoa-Telvent 3,71 JP Morgan 2,34
JP Morgan 2,34 Mercapital 2,32
Mercapital 2,32 Otros 6,13
Otros 6,37

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