| Artículos | 01 FEB 2002

WLAN contra 3G

UMTS en la niebla - Las comunidades wireless avanzan - ¿burbuja o realidad?
Los ambiciosos escenarios de integración con los que un día soñó ATM se los está comiendo enteros la vieja pero siempre fresca Ethernet. Esto ya es patente en las redes corporativas y tiene muchas posibilidades de llegar a serlo también en las redes de los operadores si acaban triunfando las nuevas propuestas de servicios públicos Gigabit Ethernet y 10 Gigabit Ethernet. Y a este paso, si la 3G sigue en la niebla, quizá acabe plantándole cara también a los operadores móviles, dejándoles esquilmado el negocio del acceso inalámbrico a Internet de alta velocidad. Zamora y las comunidades wireless saben mucho de eso. Al fin y al cabo, el mega que, en términos prácticos, son capaces de proporcionar a cada usuario las LAN inalámbricas Ethernet 802.11b de acceso público no dista mucho de lo que en realidad ofrecerá UMTS –cuando llegue- en condiciones óptimas (2 Mbps teóricos en situaciones de inmovilidad). Si además se tiene en cuenta la abismal diferencia de precios (tarifa plana por 9,90 euros mensuales en el caso de la red inalámbrica que cubre Zamora, dentro del proyecto Afitel, y gratis total –repetimos, gratis total- en las redes de las comunidades wireless, frente a las previsibles elevadas tarifas con las que partirá la 3G), la apuesta por las LAN inalámbricas públicas parece clara. Pero sólo parece, porque las evoluciones del mercado a largo plazo son imprevisibles.
El proyecto Afitel Zamora, impulsado por el Ayuntamiento de esta ciudad con el apoyo financiero de la Asociación Zamorana de Empresarios de Hostelería y la colaboración de Cisco, Microsoft, IBM, Compaq y Wireless and Satellite Networks, ofrecerá acceso inalámbrico permanente con tarifa plana con cualquier equipo y desde cualquier lugar. Y Zamora –que se ha convertido en pionera absoluta en este campo a nivel europeo– es sólo el principio: Afitel pretende cubrir el 80% del territorio español a finales de año.
La otra iniciativa con posibilidades para hacer de las WLAN inalámbricas un serio competidor de la 3G –y, por supuesto, de GPRS– en Internet móvil, las llamadas comunidades wireless, es de muy distinto y polémico calado. Aunque la idea procede de Estados Unidos y Australia, fuertemente vinculada a jóvenes pertenecientes a movimientos ciudadanos, estas comunidades se han expandido rápidamente por la mayoría de ciudades europeas, y ya son muchos los proyectos que disponen de una pequeña infraestructura que permite el acceso público y gratuito a Internet. También en España: Málaga, Zaragoza, Palamós, Madrid, Alcalá de Henares, Santiago de Compostela y Barcelona, entre otras poblaciones, ya tienen activas comunidades wireless en marcha. Formadas por voluntarios, están consiguiendo el apoyo incluso de algunos distribuidores de sistemas inalámbricos, que donan equipos o los venden con sustanciosos descuentos, y de universidades, que ceden gratuitamente su ancho de banda inutilizado.
La actitud que tomen los ISP –algunos ven amenazado su negocio– es vital, si bien ya hay proveedores que prefieren llegar a acuerdos con estas comunidades antes que un enfrentamiento radical. Pero si la hostilidad continúa, Ciencia y Tecnología –y sus homólogos en el resto del mundo– podría verse forzado a intervenir para regular el uso de frecuencias en las que se basa 802.11b –y muy pronto 802.11a–, ahora de uso libre. Una historia que merece ser analizada detenidamente y sobre la que volveremos muy pronto. Parásitos para unos, héroes para otros, es un movimiento popular fascinante que no debería ser resuelto con más normativas. La imaginación y la colaboración deberían imponerse.
Despreciadas en el pasado, prometedoras hoy, la tecnología WLAN y Ethernet están llegando donde nunca antes. También es cierto que los intereses en juego son muchos y que queda un largo camino por recorrer. Incluso ya hay analistas que empiezan a hablar de la “burbuja wireless”, como un siniestro remake de aquella patética “burbuja Internet” que acabó explotando ante las narices de todos. La historia de la 3G empieza a parecerse peligrosamente a la de la RDSI, pero los senderos de la tecnología –es decir, de la economía– son insondables.

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