| Artículos | 01 FEB 2004

Wireless MAN

802.16: El eslabón perdido en la evolución inalámbrica
Enrique Cimadevila.
Las tecnologías de acceso, también llamadas de la “última milla”, han condicionado de forma radical las telecomunicaciones, convirtiéndose en el factor que mayor influencia ejerce en el precio y prestaciones de los servicios soportados. Una nueva solución basada en redes metropolitanas inalámbricas promete romper con estas barreras tradicionales al proporcionar resultados superiores a los obtenidos con otras exitosas tecnologías, como ADSL. En este informe, la consultora especializada Wireless Mundi nos acerca a esta nueva tecnología de acceso de banda ancha conocida como WiMAX que podría formar parte de nuestro lenguaje habitual en muy poco tiempo.

Las soluciones Wi-Fi están cambiando drásticamente las redes locales. La adecuada combinación de una solución tecnológica avanzada y óptima, un espectro radioeléctrico de libre uso que facilita su despliegue y el reducido precio de los productos que las soportan ha derivado en un éxito sólo comparable en la historia de las telecomunicaciones al de la telefonía celular. Ahora, el éxito de este cóctel podría repetirse, incluso a un nivel superior, en el entorno de las redes de área metropolitana (MAN) gracias al estándar 802.16, ya que aporta, entre otras novedades, mayores velocidades y rangos de cobertura, mayor movilidad y características de calidad de servicio.

Previsiones alentadoras
Las implicaciones de mercado y servicios que puede generar la nueva industria de redes de área metropolitana wireless (WMAN) podría mantener durante varios años más al sector inalámbrico como una de las áreas de mayor actividad de las tecnologías de la información. Así lo estiman firmas consultoras como Pyramid Research, que prevé que en 2008 el 60% del mercado de banda ancha inalámbrico estará basado en la tecnología 802.16. De cumplirse la predicción, en ese momento existirían entre dos y cuatro millones de líneas de acceso fijo inalámbrico de banda ancha, que generarían ingresos por 2.000 millones de dólares. Los primeros despliegues por parte de los operadores podrían aparecer ya en 2005, con el mercado asiático y el europeo como los más activos, aunque también se prevé un elevado número de despliegues en los países en vías de desarrollo para proporcionar servicios de voz a bajo coste.
Tan buenos augurios coinciden con los de ABI (Allied Business Intelligence), que estima que las ventas de equipos de banda ancha inalámbricos sobrepasarán los 1.500 millones de dólares en 2008, cifra que en su mayor parte procederá de los productos basados en el nuevo estándar para WMAN. La consultora sitúa los primeros despliegues en áreas donde no existe cobertura DSL o cable, para introducirse posteriormente en las pymes. En la misma línea, Skylight Research calcula que los ingresos generados por los servicios soportados en WMAN superarán los 2.500 millones de dólares.

Desarrollo normativo
Los antecedentes normativos de WMAN se remontan a 1998, cuando IEEE comienza los trabajos para desarrollar un nuevo estándar para redes inalámbricas de área metropolitana fijas. Cuatro años después, en abril de 2002 se publica el estándar IEEE 802.16 (“Air Interface for Fixed Broadband Wireless Access Systems”), que recoge las especificaciones de la capa física y de acceso al medio de un sistema inalámbrico aéreo de banda ancha en el rango de frecuencias de los 10 a los 66 GHz. Pero el espectro objetivo de la norma impone la visión directa entre emisor y receptor, lo que limita las aplicaciones de la tecnología. Para solucionar este inconveniente, en abril de 2003 se publica el anexo IEEE 802.16a, que define una serie de modificaciones en las dos capas que permiten operar en el rango de 2 a 11 GHz. Así, se posibilita en ciertos casos extender la cobertura a receptores que no tengan visión directa o la tengan sólo parcial, tanto en frecuencias reguladas como en las de libre uso.
Además de los dos anteriores estándares, y en un intento de definir un marco de interoperatividad clara entre fabricantes, se publica una serie de anexos con el fin de establecer un conjunto de tests, perfiles y prácticas en este sentido; se trata, en concreto, de 802.16.2, 802.16.2a, 802.16c y 802.16d. Como se tratará más adelante, los trabajos más recientes, encuadrados dentro del futuro IEEE 802.16e, se centran en la adición de capacidades para soportar movilidad en los terminales, prestación que abre la puerta a nuevos servicios.
El organismo de estandarización europeo, ETSI, también se encuentra trabajando en una línea paralela a los estándares del IEEE, dando como resultado las normas Hiperaccess e Hiperman, equivalentes a 802.16 y 16c respectivamente. Sin embargo, no sólo los desarrollos del IEEE han sido publicados con anterioridad, sino que además parecen contar con un más amplio apoyo dentro de la industria. No obstante, ambas entidades mantienen una constante interrelación a fin de acercar posturas.
Alguna de las principales claves del éxito de las LAN wireless IEEE 802.11 están siendo la generalmente buena interoperatividad entre equipos de diferentes fabricantes y la adecuada promoción que de ellas se está haciendo. Estas actividades, obviamente, se escapan del ámbito de los organismos de estandarización, recayendo en los propios fabricantes u otras entidades, que habitualmente actúan en este campo de forma descoordinada y sesgada. Sin embargo en este caso, fabricantes de chipsets, equipos, integradores y, en general, empresas y entidades interesadas se unieron en el consorcio Wi-Fi Alliance (Wireless Fidelity Alliance), que acabaría dando nombre a la tecnología y que ha demostrado saber liderar muy eficazmente todas las actividades de difusión y compatibilidad relacionadas con 802.11.

El consorcio WiMAX
Este concepto de estandarización y certificación se ha vuelto a repetir en las redes metropolitanas inalámbricas 802.16 y 16a, con la creación del consorcio WiMAX (Worldwide Interoperability for Microwave Access), que nace con el objetivo de promover el despliegue de accesos de banda ancha por medio de un estándar global mediante la certificación de la interoperatividad de productos y tecnologías. Las tareas de WiMAX también cubrirán el futuro estándar de movilidad 802.16e en cuanto esté finalizado. De nuevo, y como pasó con Wi-Fi, el nombre de WiMAX se aplicará a cualquier equipo que cumpla con los anteriores estándares y haya sido certificado por el consorcio.
En el diseño de los nuevos estándares para WMAN se han empleado los últimos desarrollos tecnológicos, así como la inclusión de numerosos modos de operación, lo que ha dado como resultado un conjunto de procedimientos técnicos de extraordinaria complejidad, tanto en el hardware requerido como en la configuración de su operativa. Si se le añade el ambicioso objetivo de conseguir una integración máxima para reducir el coste final del producto y así potenciar las ventas, el resultado es un gran reto tecnológico al alcance sólo de los mayores fabricantes.
Las arquitecturas de despliegue soportadas son, en ambos estándares, punto a punto y punto a multipunto, y en 802.16a, redes en malla. Otra importante prestación es la capacidad de soportar sistemas avanzados de antenas adaptativas para máxima eficiencia en la transmisión.

Tecnología subyacente
Los c

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