| Artículos | 01 JUN 2003

Vuelven las quinielas sobre Móviles

Alejandro García-Morato.
Después de la terapia de choque que sufrió Telefónica Móviles el pasado año, con la cancelación de su aventura empresarial en Alemania y otros países europeos, y después de los excelentes resultados del primer trimestre de este año, han vuelto todo tipo de quinielas en torno a la compañía. Uno de los rumores que han vuelto a circular por el mercado es su posible acuerdo de colaboración con Mm02, el grupo británico de móviles.
Durante el pasado año, Telefónica decidió abandonar sus inversiones en Europa (con excepción del mercado español) y apostar exclusivamente por Latinoamérica, con especial énfasis en México y en Brasil. Al menos esta era la idea que había trasladado al mercado de forma insistente. Sin embargo, Antonio Viana-Baptista, presidente ejecutivo de Telefónica Móviles, tenía otra cosa en la cabeza: seguir apostando por Europa aunque de otra forma. Esa forma se materializó a lo largo del primer trimestre de este año en un acuerdo comercial entre Móviles, T-Mobile –la filial de móviles de Deutsche Telekom–, y TIM –la filial celular de Telecom Italia–.
La intención de Telefónica Móviles es llegar aún más lejos y tejer todo un esquema de alianzas en Europa con el que poder parar los pies al gigante Vodafone, la única operadora de móviles que, hoy por hoy, es internacional. De ahí que Mm02 esté de nuevo entre los candidatos a llegar a un acuerdo con Telefónica Móviles. Mm02 ya ha figurado como posible novio de Telefónica en numerosas ocasiones, sobre todo porque se entiende que Telefónica Móviles, de alguna manera y en algún momento, tiene que abordar el mercado británico. Quizás su acuerdo con T-Mobile, que tiene presencia ahí, con One2One, pueda ser un primer intento de abordar ese mercado, pero está por ver, ya que hasta ahora la alianza entre T-Mobile, Telefónica Móviles y Telecom Italia ha dado escasos frutos.

Desconcierto en el Ministerio
Las personas que habitan el Ministerio de Ciencia y Tecnología empiezan a ponerse nerviosas. A estas alturas, y después de un año con Joseph Piqué al frente, son más las cosas que están todavía empantanadas que las que han conseguido salir adelante. Aún así, en el Ministerio ya se empieza a barajar la fecha de finales de junio o de julio para que Piqué anuncie su marcha oficial a Cataluña para preparar su candidatura a las elecciones y entonces se le tenga que buscar un sustituto.
En Ciencia y Tecnología se empieza a respirar una atmósfera de que "los deberes se pueden quedar a medio hacer". Es cierto que se ha avanzado enormemente en problemas como el de la factura única, la renovación interna de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, la Ley Audiovisual, la renovación del plan Info XXI, o la elaboración de la Ley General de Telecomunicaciones, pero todos estos asuntos siguen abiertos e inconclusos de una u otra manera. ¿Dará tiempo a que Piqué los deje terminados antes de marcharse a las elecciones catalanas, o será otro el que los remate y se lleve las medallas? Es la pregunta que se hacen sus colaboradores. Y por otra parte, ¿quién será ese otro, u otra, que sustituya a Piqué?

Un mercado estancado
Los datos preliminares que maneja la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) sobre la evolución del mercado durante el pasado año son más bien deprimentes. El mercado se estancó, o creció muy ligeramente en términos absolutos, según esas estimaciones. Las estadísticas que maneja el órgano regulador, y que ahora está terminando de perfilar, presentan un panorama poco alentador para las operadoras de telecomunicaciones, muy en contra de las estadísticas que presentó la CMT el pasado año. Según el informe de la CMT referido a 2001, el mercado ese año creció un 14% con respecto al anterior. Nadie se lo creyó entonces. Este año, la CMT, con Carlos Bustelo como presidente, quiere ser prudente. ¿Para qué va a ofrecer unos datos exultantemente llenos de optimismo como ocurrió el pasado año si nadie los va a tomar en serio?
La crisis del sector del mercado de las telecomunicaciones es un hecho para el que no hace falta demostración empírica ni una confirmación oficial a través de sesudas estadísticas como las que pueda ofrecer un organismo gubernamental. Basta con mirar alrededor y descubrir cómo en estos momentos hay decenas de ingenieros de telecomunicaciones que se han quedado en situación de desempleo, algo inimaginable hace cuatro años. Basta con alzar un poco la vista para comprobar también la situación de bloqueo que viven muchas operadoras tanto desde el punto de vista comercial como desde el punto de vista de las inversiones. Descontando lo que Telefónica está invirtiendo en desplegar redes de ADSL, las pocas inversiones que están realizando operadores como ONO, y lo que está gastando Auna para reposicionarse en el mercado, las inversiones del resto de operadoras brillan por su ausencia. Prácticamente ninguna está invirtiendo en redes ni en equipos de transmisión.

Por Alejandro García-Morato
comunicaciones@idg.es

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