| Artículos | 01 FEB 2002

Un caso real: cómo Lehman Brothers sobrevivió al desastre

Aunque sus oficinas centrales fueron arrasadas el 11 de septiembre, el gigante de las finanzas Lehman Brothers salió indemne de los ataques terroristas contra el WTC. Network World nos cuenta cómo.

Instantes después de que el Vuelo 11 de American Airlines se estrellara contra la Torre Uno del World Trade Center de Nueva York, Bob Schwartz, CTO de Lehman Brothers, vio como una lluvia de escombros y fuego oscurecía la luz que penetraba por la ventana de su despacho. Sólo unos pocos segundos necesitó para comprender que algo terrible estaba pasando y movilizar a todo el personal de los departamentos de Economía y TI de la empresa, verdadero corazón del negocio, que se extendía por las plantas 38, 39 y 40 de la torre. Rápidamente, directivos y empleados corrieron escaleras abajo huyendo del fuego y el caos. La red que mantiene activa a la compañía 24 horas al día, de lunes a domingo, quedaba sola, a merced del desastre.
En plena huida hacia el exterior, Schwartz fue consciente de la urgencia de activar el plan de recuperación y continuidad del negocio y del único medio que todavía tenía en su poder para ello: como siempre, su dispositivo móvil BlackBerry seguía fiel en el bolsillo del pantalón. “Como el BlackBerry nos permite enviar y recibir correo electrónico, alerté al CIO de la compañía, que ese día se encontraba en nuestro centro de Londres, y a nuestros colegas de Nueva Jersey, que rápidamente tomaron las riendas. Desde las mismas escaleras de la Torre Uno, activamos el plan de recuperación abriendo un centro de comandos y poniendo en marcha bridges de voz para mantener conferencias”, recuerda Schwartz.
Media hora después de que el CTO de Lehman Brothers alcanzara la calle, la torre se vino abajo. Sólo uno de los 625 empleados del banco presentes en el World Trade Center a las 9 de la mañana, hora local, del 11 de septiembre perdió la vida en el atentado, un número realmente bajo para el tamaño de la catástrofe. Y, a pesar de la devastación general, ese mismo día el departamento de Economía de Lehman se desplazó al centro de respaldo y pudo seguir realizando sus tareas de gestión de fondos. El día después del ataque, la compañía tenía ya 400 empleados online preparados para manejar acciones y fondos cuando la Bolsa de Nueva York reabriera sus puertas el lunes siguiente.
“La red fue la verdadera heroína. Su diseño y planificación nos salvó. A excepción de alguna pequeña cosa, ninguna información crítica se perdió, y pudimos seguir dando servicio a nuestros clientes”, asegura Schwartz.

Bajo los escombros
La sede mundial del banco estaba en Manhatam, distribuida en distintas oficinas situadas en cuatro edificios del área del WTC: el departamento TI –equipos de desarrolladores de aplicaciones, ingenieros y personal de gestión de tecnología– estaba albergado en la Torre Uno; además, Lehman tenía personal en tres edificios del muy próximo World Financial Center.
Oficinas, ordenadores, servidores, redes e infraestructuras del departamento TI del banco desaparecieron bajo los escombros, y los otros tres edificios también quedaron inutilizados. En total, la compañía perdió 5.000 sobremesas, un centro de datos entero y todo su equipamiento de networking. Schwartz no conoce todavía con exactitud el valor de las pérdidas sufridas el 11 de septiembre, pero está convencido de que el impacto financiero hubiera sido enormemente mayor si no se hubiera podido conservar la información. “Es realmente duro que llegue a producirse el desastre que ha de poner a prueba todo lo planificado. Pero siempre fuimos precavidamente optimistas de nuestra capacidad para restaurar por etapas todas las aplicaciones clave en un tiempo aceptable.”

Y el plan funcionó
Las oficinas de Manhattan contaban con redes completamente redundantes a ambos lados del río Hudson, que separa Nueva York y Jersey City, en el estado de Nueva Jersey, donde el banco disponía de un centro de backup. “Cada aplicación corría en ambos centros. Todos los enlaces WAN estaban completamente duplicados. Teníamos dos líneas, una finalizaba en Nueva York y la otra en Nueva Jersey. Cuando el WTC se vino abajo, fue posible seguir accediendo a nuestras 45 sucursales a través del centro de backup de Jersey City” .
Los dos centros de datos eran idénticos y estaban enlazados por fibra óptica tendida bajo el Hudson. El backup fue automático. “Estábamos preparados para la pérdida de cualquiera de ellos. Tras los ataques, pudimos incrementar el ancho de banda y mantener activas todas nuestras oficinas como si nada hubiera sucedido.”
Durante los primeros días después de los atentados, el equipo de recuperación de desastres comenzó a reconstruir la infraestructura TI de la compañía. Los fabricantes entregaron con prontitud el hardware y el software que Lehman necesitaba; en sólo tres semanas, Compaq suministró 2.500 PC. Además, se levantó una instalación comercial en el centro de Nueva Jersey, y se llegó a un acuerdo con el Hotel Sheraton Manhattan para utilizar un buen número de sus habitaciones como lugar de trabajo, retirando camas y colocando mesas y ordenadores. En el salón de baile se instaló un hub TI con conectividad VPN con Jersey City.
“Fuimos capaces de casi inmediatamente poner a trabajar al personal más crítico, darles el backup del negocio y poner en marcha las aplicaciones”, asegura John Manville, director de redes y telecomunicaciones de Lehman Brothers. Aunque ahora el banco depende de un solo centro de datos, ya se está creando otro de respaldo para volver a contar cuanto antes con la necesaria redundancia. Mientras tanto, se está sacando partido de la capacidad sobrante del centro de datos de Londres a través de la WAN corporativa. “Parte del backup de nuestras aplicaciones de misión crítica se está realizando en nuestra sede londinense”, explica Manville.
Parece claro que las cosas hubieran podido ser mucho peores para Lehman Brothers. Su plan de recuperación y continuidad les salvó del abismo. Y, como la vida sigue –siempre sigue–, la compañía ha adquirido una torre de oficinas en la Séptima Avenida con un millón de metros cuadrados para albergar su nueva sede mundial.
“Una vez en las escaleras, me sentí a salvo. Ni por un segundo pensé que el edificio se podía derrumbar. Habíamos superado el atentado anterior sin problemas. Las Torres Gemelas me parecían lo más sólido del mundo. Ni en mis peores pesadillas podría haber imaginado que el WTC iba a convertirse en la Zona Cero”, dice Schwartz. Todavía afectado, pese al paso de los meses, Manville asegura sentirse afortunado: “En ningún momento fuimos conscientes del peligro que corríamos”.


Crónica de un desastre
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Nueva York, 11 de septiembre de 2001
8:48 A.M. (hora local), El Vuelo 11 de American Airlines choca contra la Torre Uno del World Trade Center (WTC).
Instantes después, Bob Schwartz, CTO de Lehman Brother, y sus compañeros de trabajo huyen escaleras abajo.
9:03 A.M. El Vuelo 175 de United Airlines choca contra la Torre Dos del WTC.
Schwartz utiliza su dispositivo móvil BlackBerry para alertar a sus compañeros de Nueva Jersey de que urgentemente activen el plan de recuperación

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