| Artículos | 01 OCT 2003

Torres de comunicaciones en el cielo

Proyecto Helios
Equipo Iber-X.
Pesan menos que un coche y tienen el ancho de un Jumbo 747, vuelan a una altura máxima de 20.000 metros y podrán dar servicios de Internet, televisión y 3G a menores costes que los actuales. Son los Helios, aviones no tripulados que actúan de torres de comunicaciones voladoras.

Son aviones no tripulados alimentados con energía solar capaces de actuar como torres aéreas de comunicación. Fruto del proyecto puesto en marcha por la firma estadounidense Sky Tower, propiedad de AeroVironment, participada a su vez por la NASA, estas especies de torres “voladoras”, conocidas como Helios, podrían ofrecer servicios de telefonía 3G, Internet por radio y servicios de TV digital en un área máxima terrestre de 80 kilómetros y una circunferencia de 600 metros en el espacio. Para ello, se ubican en la estratosfera a más de 20.000 metros de altura, una distancia inferior a la de los satélites pero 10.000 metros superior a la de los aviones comerciales.
Tan ambicioso objetivo cuadra perfectamente con el impresionante historial en desarrollo tecnológico de AeroViroment, que creó el primer aeroplano impulsado por energía solar que cruzó el Canal de la Mancha, el primer coche impulsado por batería para la General Motors, y un avión espía del tamaño de la palma de la mano para el Ministerio de Defensa de Estados Unidos, así como el vehículo solar ganador de la carrera que cruzó Australia de punta a punta.

En ayuda de la competencia
De funcionar como prometen estas “torres voladoras”, resultarán sumamente atractivas para los operadores. Es lógico pensar que lograrán hacerse un hueco de mercado, conviviendo con otras alternativas, al permitir desplegar redes de bucle local por un tercio del coste de lo que supone actualmente el despliegue de las redes convencionales. Cuando esto sea factible, podríamos ver una nueva era de operadores entrantes en un terreno en el que los que llegan son más eficientes, flexibles y agresivos que los ya presentes.
Las ventajas de iniciativas como Helios, junto a otras tecnologías como Wi-Fi, son enormes para mercados como el español. En nuestro país se valora cada vez más la desinversión y la reestructuración de los operadores, a fin de conseguir la mayor eficiencia posible, aunque esto signifique la dependencia de las infraestructuras de los operadores dominantes a la hora de desarrollar cualquier modelo de negocio. Ni siquiera la tan comentada fusión de los pequeños, o los pobres, permite garantizar la competitividad de nuestro mercado.

Problemas pendientes
Pero, si bien estos sistemas son sobre el papel un pequeño paso para la NASA y un gran paso para la humanidad, el proyecto Helios está atravesando muchas dificultades al no haber superado la primera prueba de fuego. El año pasado todo apuntaba al éxito: el Helios permanecía en el cielo las horas diurnas gracias a sus paneles solares con total estabilidad. Sin embargo, el pasado 26 de junio, cuando había sido equipado con células de hidrógeno para ser propulsado durante las horas nocturnas, se precipitó al Pacífico. El problema fue que el hidrógeno empleado como combustible nocturno y los sistemas propulsores de hidrógeno de ciclo completo tienen un peso excesivo como para ser portados por el Helios sin dificultades.
Para resolver el inconveniente, se están estudiando otras posibilidades, como las células de hidrógeno de ciclo no completo o la energía nuclear. Las células de hidrógeno de ciclo incompleto son mucho menos pesadas, pero tienen menor independencia, lo que hace que, en lugar de mantenerse en el aire seis meses, como estaba previsto en el proyecto inicial, la autonomía no supere las dos semanas. La propulsión por energía nuclear, la misma que usan los satélites, produce otras consecuencias que afectan más a la sensibilidad de las autoridades.
No es aventurado pensar, sin embargo, que la barrera que supone la autonomía del Helios sea resuelta en un periodo no mayor a 2 ó 3 años, y será entonces cuando parte de la infraestructura hoy existente para proveer servicios de Internet o de comunicaciones quedará obsoleta. A su favor juega su gran rentabilidad, pues si bien el coste de cada Helios es de aproximadamente 3 millones de euros, es capaz de dar servicio a alrededor de 200.000 usuarios de Internet de banda ancha a un coste de unos 25 millones de euros, cifra una tercera parte inferior a la que le supone hoy a un operador proporcionar servicio DSL o cablemódem a la misma base de clientes.
En cuanto a la parte operativa, Helios tendrá que afrontar otros retos antes de alcanzar el éxito comercial. No es de esperar que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos dé permiso para que vuelen este tipo de aviones no pilotados por no ofrecer las garantías necesarias, a diferencia de lo que ocurre en Europa, donde sí están autorizados esta clase de vuelos para asuntos civiles. No obstante, los promotores del proyecto aseguran que, al volar muy por encima de las alturas reguladas por este organismo federal, no es imprescindible su permiso para avanzar en este negocio.
Otra barrera puede aparecer si, finalmente, se elige la energía nuclear como medio de propulsión, pues es muy posible que provoque la oposición de los activistas antinucleares. Los promotores, sin embargo, aseguran que desde los 20.000 metros tienen perfecto control del avión, con lo que, en caso de verse forzados a realizar un aterrizaje de emergencia, lo podrían conducir sin problemas a zonas de escaso o ningún riesgo. Por otra parte, el proyecto se puede ver frenado por los altos seguros que será necesario contratar para cubrir los posibles siniestros.

Más sentido que Iridium
Pese a todos estos inconvenientes, este sistema tiene mucho más sentido que Iridium, uno de los primeros y más sonados fracasos de las telecomunicaciones mundiales. En este proyecto los accionistas invirtieron más de 5.000 millones de euros para crear una flota de 66 satélites geoestacionarios con cobertura mundial desde teléfonos portables. Pero pronto se dieron cuenta de que no podría conseguir una masa crítica dado que el precio de las llamadas era altísimo (unos 3 euros el minuto) y que no se podía utilizar dentro de los edificios. Con ello, la masa crítica de usuarios, que se obtiene fundamentalmente en las ciudades, se perdía a favor de los operadores de móvil tradicional.
En definitiva, dadas las ventajas y prestaciones de Helios, conviene seguir de cerca la evolución de estas torres de telecomunicaciones voladoras que pronto darán mucho que hablar. El avance tecnológico y la capacidad de investigación y desarrollo del sector parecen no tener fin.


¿Qué aporta Helios?
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Helios aporta diversos factores de dinamización del mercado de telecomunicaciones:
-> Posibilidad de despliegue de una red propia de 3G para las telcos, generando así una verdadera competencia.
-> Costes relativamente bajos en comparación con los satelitales.
-> Independencia respecto del operador dominante.
-> Velocidad de implantación, eliminando la necesidad de obtener los permisos necesarios para instalar los sistemas convencionales, que no siempre se consiguen ya sea por problemas estéticos en los edificios o por teóricos problemas futuros de salud.


Proyectos en stand by
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Han existido y existen otras iniciativas similares a Helios, co

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