| Artículos | 01 ABR 2005

Todos contra todos

En busca de nuevas oportunidades
No es que hayamos cambiado de estrategia. Seguimos mirando a Latinoamérica. Pero nuestra obligación es analizar todas las oportunidades que se presenten, estén donde estén, y si son buenas y presentan una buena rentabilidad en la inversión, lanzarse a por ellas”. Con esta filosofía justificaba hace meses uno de los más altos ejecutivos de Telefónica la estrategia de la compañía en sus nuevos planteamientos de inversión en otros países fuera de España.

Desde hace más de 15 años, Telefónica prácticamente ha enfocado su mirada hacia Latinoamérica. En los últimos meses, sin embargo, aparece en la lista de interesados en adquirir empresas de telecomunicaciones en países tan dispares como la República Checa o Turquía. ¿Por qué este cambio de rumbo? Sencillamente porque se ha demostrado que las telecomunicaciones, más que un negocio de redes globales, es un negocio hecho de otros negocios. Como un puzzle. De lo que se trata no es ya tanto de configurar un gran operador omnipresente en todo el planeta, fruto de las ideas de megalomanía que existían hace una década, sino de juntar una amalgama de operadores rentables, eficientes y bien gestionados localmente que conserven su identidad. Las oportunidades, aunque pocas, han ido surgiendo como hongos país por país.
En Italia, el grupo de capital riesgo Blackstone ha realizado una oferta de 12.600 millones de euros para hacerse con Wind, el tercer operador de telefonía móvil del país, y el segundo en telefonía fija. Algo así como el Auna italiano. De llevarse a cabo la operación, sería la mayor transacción jamás realizada en Europa en términos de compra apalancada; es decir, con endeudamiento. Superaría a la que se plantean realizar algunos fondos de capital riesgo con Auna. Blackstone se propone adquirir hasta un 63% de Wind, que está controlado por Enel, el mayor grupo eléctrico. Previamente, Enel había invitado a seis grupos de capital riesgo, entre ellos Carlyle, de Estados Unidos. El caso de Wind representa el extremo de hasta dónde puede llegar el traspaso de manos de una operadora. Pocos casos como éste han tenido tantos dueños distintos en tan poco tiempo. Sus diversos activos han pasado de mano como si fueran una pelota. En sucesivos momentos han pertenecido a France Telecom, a Deutsche Telekom, a BT, a Bell Atlantic, a Vodafone, a Olivetti e incluso al grupo industrial alemán Manesmann.
Es algo que ha entorpecido que Wind se mantenga como un competidor realmente serio para plantar cara a Telecom Italia. Esta historia no es extraña y en muchos casos ha sido el verdadero cáncer de los procesos de liberalización en Europa. Se ha repetido a lo ancho y largo de la geografía, con operadores como Auna, en cuyo interior, las guerras accionariales muchas veces impidieron una planificación clara y la implantación de unos objetivos estratégicos realmente enfocados. Esas guerras han retrasado el hecho de que Auna consolidara su posición como el gran competidor de Telefónica.

República Checa, la puerta al Este
La venta de Cesky Telecom, el antiguo monopolio de Chequia, es algo más que una operación puntual. Abre la puerta a más operaciones de este tipo en los antiguos países de la Europa del Este. Esos países, hasta ahora, eran coto vedado de operadoras como Deutsche Telekom. Ahora recaban el interés de otros grupos en países más alejados.
Además del interés de Telefónica por Cesky, también se han mostrado atraídos Swisscom, Belgacom y, cómo no, el capital riesgo. Blackstone y CVC Capital Partners, entre otros, han mantenido contactos para aunar una oferta junto a Orange, la filial de móviles de France Telecom. Por otra parte, PPF, el mayor grupo financiero checo, junto con J&T Group, un grupo de inversión eslovaco, también anunciaron que se unirían a Tiscali para presentar una oferta.
Si Telefónica sigue adelante con la operación de Cesky Telecom, necesitaría una inversión mínima de 2.300 millones de euros. La apuesta del operador español, aunque convenientemente justificada por su presidente, César Alierta, ha causado sorpresa entre todo tipo de analistas. Éstos entienden que Telefónica empeorará sus ratios de endeudamiento, después de dos años sumergida en un proceso de limpieza y mejora que ha llevado a la operadora a ser una de las compañías de telecomunicaciones mejor armadas financieramente de todo el planeta.

En España, todos pendientes de Telefónica
A falta de que se concrete si la fusión entre Auna y Ono sigue o no adelante, los acontecimientos más cruciales que se han producido en torno a empresas españolas de telecomunicaciones durante este año y durante 2004 atañen a Telefónica. Han ocurrido, además, en varios ámbitos. Por un lado, la compañía ha estado reforzando sus posiciones en Latinoamérica con la compra de varias filiales de móviles de Bellsouth, una operación que se cerró definitivamente en enero de 2005. La adquisición de diez operadoras de móviles de Bellsouth por 5.000 millones de dólares, ha significado que Telefónica Móviles haya pasado a convertirse en la segunda operadora celular del mundo, con más de 72 millones de usuarios. Sólo le supera Vodafone, que ya sobrepasa ampliamente los cien millones de clientes. La gran baza de Móviles está en Latinoamérica, donde su liderazgo es indiscutible.
Telefónica también ha puesto fin a la aventura bursátil de Terra. Se acaba así el mayor símbolo del boom de Internet en España. Terra, que llegó a cotizar a 157,65 euros por título el día 25 de febrero del año 2000 –su máximo histórico–, era hasta hace poco un cadáver en el parqué. Sus acciones no pasaban de 3,3 euros. Con una actividad comercial cada vez más imprecisa, Telefónica ha decidido sacarla de bolsa mediante una fusión. Esta operación no es más que la segunda parte, y definitiva, de cuando Telefónica intentó, en mayo de 2003, una OPA por el cien por cien del capital que no cuajó en su totalidad. El caso de Telefónica con Terra tampoco es un hecho aislado típicamente español. Se ha repetido, aunque con ligeras diferencias, en Francia con Wanadoo y France Telecom, y en Alemania con T-Online y Deutsche Telekom.
Lo más novedoso, quizás, es el interés que este movimiento ha despertado entre los inversores. Si Telefónica ha sido capaz de hacerlo con su filial de Internet, qué impide que lo pueda hacer con TPI y con Telefónica Móviles, sus filiales de Páginas Amarillas y celular, respectivamente. Telefónica sacó a bolsa un 8% de Telefónica Móviles que podría ser recomprado. Eso es exactamente lo que anunció que iba a hacer Telecom Italia con su filial de móviles TIM a finales de 2004. La operación consiste en que Telecom Italia recompra, a través de una OPA sobre su filial de móviles, el 29,12% de esta compañía para alcanzar el cien por cien de las acciones y sacarla de bolsa. La operación está valorada en 14.500 millones de euros.
Del mismo modo, Telefónica tiene un 60% de TPI, y podría estar interesada en recomprar el 40% que le falta. Básicamente, la virtud de controlar el cien por cien de la compañía no está tanto en tener el control absoluto, que ya lo tiene Telefónica, sino en disfru

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