| Artículos | 01 MAY 2004

Tendencias en gestión de red

Ramón J. Millán.
La gestión de red centralizada es una tarea estratégica para todas las operadoras. Dicha gestión ha cambiado mucho durante los últimos años, debido principalmente al enorme crecimiento que han experimentado las redes de telecomunicaciones en cuanto a fabricantes, dispositivos y tecnologías.

Durante los años del monopolio, con la gestión de red se buscaba, además de encontrar y solucionar problemas, automatizar de forma remota y centralizada aquellas tareas que suponían para los operadores la dedicación de mucho tiempo y, generalmente, el desplazamiento físico del personal técnico, como efectuar cambios en la configuración de los equipos o gestionar su rendimiento. La liberalización de los antiguos monopolios de telecomunicaciones, a finales de los años 90, introdujo grandes cambios en la gestión de red, haciéndose necesario, entre otras cuestiones, controlar un número creciente de equipos y tecnologías de diferentes suministradores, e introducir nuevos servicios de forma gradual. Por otro lado, la necesidad de una mayor agilidad en la prestación de los servicios hace ahora que cada vez se valore más que los sistemas permitan conocer no sólo los fallos que se pueden estar produciendo en la red en un momento determinado, sino también poder anticiparse a su aparición y saber cómo reaccionar en caso de que se produzcan. Es muy importante además que el sistema de gestión proporcione la información adecuada, pues es tan mala la falta de información como el exceso.

El papel del estándar TMN
La heterogeneidad de los equipos involucrados dentro de una misma red, así como el lento proceso de estandarización, ha supuesto que cada suministrador haya ido desarrollando su propio software de gestión, con formatos de bases de datos incompatibles en muchos aspectos. Es más, cada tecnología (ADSL, HFC, SDH, DWDM, ATM, LMDS...) a supervisar utiliza aplicaciones de gestión diferentes, desarrolladas en distintos lenguajes de programación y soportadas sobre diferentes sistemas operativos. El crecimiento de las redes ha supuesto también que las bases de datos, que antes estaban centralizadas en un único servidor de gestión, sean distribuidas a lo largo de varios servidores. De hecho, muchas de esas bases de datos son redundantes, con el fin de aumentar la robustez del sistema ante fallos habituales (fallos hardware, fallos de sistemas operativos, ataques de virus, etc.). El aumento de la competencia ha derivado en un vertiginoso ritmo de desarrollo de nuevos servicios, cada vez más avanzados y personalizados, por lo cual es imprescindible que el sistema de gestión permita que estos servicios sean implementados de forma gradual.
La norma TMN (Telecommunications Management Network) fue introducida por la ITU-T en 1988 para facilitar el desarrollo de entornos de gestión distribuidos y heterogéneos. Para ello, proporciona una arquitectura en capas para todas las funciones de las aplicaciones de gestión, además de los protocolos de comunicación entre los elementos de red y el gestor centralizado, entre distintos gestores de red, y entre estos gestores y los operadores humanos. Sin embargo, TMN presenta también muchos inconvenientes, su complejidad el mayor de ellos. Se basa en un sistema de computación distribuida relativamente antiguo (no soporta CORBA) que sólo contempla una extensión de CMIP como protocolo de gestión de red (no soporta SNMP), y X.25 como protocolo de transporte de datos (no admite TCP/IP). Por ello, y a la espera de que estas limitaciones sean solventadas en versiones posteriores, se emplea principalmente como marco de referencia para el desarrollo de herramientas de gestión de red.
TMN describe el paradigma gestor-agente, utilizado también por los principales modelos de gestión de red de nuestros días, como SNMP o CMIP. El software gestor, encargado de sondear a los agentes, se instala generalmente sobre una plataforma Unix, debido a sus altas prestaciones, robustez y fiabilidad; no obstante, actualmente se están incrementando las aplicaciones desarrolladas para sistemas operativos Linux, debido a su combinación de altas prestaciones y bajo precio. La parte cliente se instala sobre cada uno de los elementos de red a gestionar y consiste en un software agente, encargado de la comunicación con el gestor, y una base de datos con información de gestión o MIB.
TMN define también una serie de funciones de gestión, distinguiendo claramente las que se encuentran en el gestor local y las que lo hacen en el gestor de red. El gestor local es el software encargado de la configuración de los elementos de red, y puede ser utilizado en las dependencias locales cuando es provisionado el nodo, o en remoto cuando hay que cambiar algún parámetro de su configuración. El gestor de elemento es el software utilizado en el centro de supervisión remoto para realizar la gestión de fallos, configu­ración, contabilidad, rendimiento y seguridad (conocida como FCAPS en terminología TMN), sin considerar la topología de la red (enlaces, circuitos, etc.). El gestor de subred, integrado en muchas ocasiones en la misma plataforma que el gestor de elemento, es utilizado para manejar todas las áreas funcionales definidas en FCAPS, incluyendo la provisión de circuitos y la representación de la topología de la red.
Los gestores de subred actuales suelen estar programados sobre Java, pues presenta las mismas ventajas que otros lenguajes orientados a objetos empleados tradicionalmente en este tipo de desarrollos (principalmente C++), destacando, entre otras, la facilidad con que es posible reutilizar el software. Además, Java aporta ventajas añadidas, como una programación más sencilla e independencia del software desarrollado respecto de plataformas. Esto permite crear más rápidamente y a menor coste sistemas de gestión de red, lo cual rendundará en un precio final más bajo. Además, el hecho de que el gestor desarrollado sea independiente de la plataforma, es algo muy atractivo, porque el usuario final puede elegir la que desee para instalar el sistema (Unix, Linux, Windows), dependiendo, principalmente, del número de usuarios y elementos de red a soportar.

CMIP y SNMP
Durante estos años se ha producido también un intenso debate acerca de qué protocolo de gestión de red acabará imponiéndose al resto. La utilización de distintos protocolos aumenta la complejidad y heterogeneidad de las redes, algo que no es en absoluto deseable. Los protocolos de gestión de red más importantes en estos momentos son SNMP (Simple Network Management Protocol) y CMIP (Common Management Information Protocol). SNMP es un protocolo de la capa de aplicación que forma parte del conjunto de protocolos TCP/IP de Internet y, por su amplia utilización en redes empresariales, es considerado el estándar de facto en detrimento del protocolo CMIP de la familia de protocolos OSI, más utilizado en las grandes redes de las operadoras de telecomunicación.
El primer protocolo que se usó fue SNMP en 1988. Se diseñó como algo provisional para “ir tirando” hasta que se desarrollara otro protocolo más elaborado. CMIP fue diseñado teniendo en cuenta SNMP, solucionando sus errores y fallos, convirtiéndose así en un gestor de red mucho más potente. No obstante, su gran complejidad desestimó su uso, sobre todo en las redes empresariales.
SNMP siguió evolucionando, dando lugar en 1993 a SNMPv2, que define un mayor númer

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