| Artículos | 01 SEP 2003

Telecomunicaciones: estancamiento en la crisis

Estudio de la CMT sobre el sector español en 2002
Marta Cabanillas.
Según el informe anual de la CMT sobre el sector correspondiente a 2002, se ha repetido la tendencia al estancamiento tanto en las cifras de tráfico como en las correspondientes a ingresos. Los planes de reajuste y reducción de gastos han sido las notas dominantes entre los operadores, y los móviles continúan avanzando imparables arrasando en su carrera gran parte del mercado de la telefonía fija.

El informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) sobre la evolución del sector en 2002, presentado el pasado mes de julio y elaborado sobre la base de la información facilitada por los distintos operadores, viene a confirmar los resultados adelantados por Sedisi y Aniel en sus respectivos estudios anuales, que apuntaban la persistencia del estancamiento del mercado ya detectado en 2001. Un estancamiento que se ha reflejado en la reducción en las inversiones, que cayeron un 32%, situándose en 5.556 millones, y en la aplicación de los primeros planes de ajuste en las operadoras, que continuarán, según la Comisión (www.cmt.es), en 2003.
Aunque durante 2002 el sector de las telecomunicaciones representó en nuestro país un mercado de 31.584 millones de euros, un 11,9% más que en 2001, se trata de la tasa de crecimiento más bajo experimentado desde la apertura oficial del mercado a la competencia en 1998. Y, lo que es peor, la situación podría seguir la misma tónica a corto plazo. En palabras de Carlos Bustelo, presidente de la CMT, “los indicadores de la crisis (reducción de la inversión en equipos y en publicidad, menores ingresos en algunas áreas de negocio, elevado nivel de endeudamiento, volatilidad de las cotizaciones bursátiles, ajustes de plantillas) siguen sin ofrecer un cambio claro de tendencia que nos permita confirmar el comienzo de una nueva etapa de expansión”.

Bases para la recuperación
El proceso de desaceleración que está viviendo el sector en España, es, de acuerdo con el informe, similar al del resto de los países industrializados, aunque de menor intensidad gracias a la confluencia de determinados factores, como el menor endeudamiento de nuestros operadores. Asimismo, el impacto de la crisis sobre la economía del país ha sido, en opinión de la CMT, menos dramático debido al menor peso de los productos y servicios de telecomunicaciones dentro del PIB español (cuyo crecimiento durante 2002 fue de un 2%) y una mejor coyuntura económica. Así, según reconoce la CMT, si bien el mercado se ha contraído y sus expectativas a corto plazo no son demasiado claras, el punto de partida para el despegue cuando las condiciones mejoren es relativamente mejor en nuestro país que en el resto de la Unión Europea.
Además de la desaceleración del mercado, otra de las tendencias más claras, ya detectada en 2001, es el acelerado proceso de migración de fijo a móvil, aunque es probable que comience a estabilizarse durante los próximos meses. En concreto, el número de clientes de móviles aumentó un 13%, aunque la inversión en móviles se redujo un 39%, la publicidad a ellos asociada en un 15% y el empleo en este segmento disminuyó un 8%.

El papel de la CMT
En el informe de la CMT, su presidente, partiendo de la “situación de crisis general del sector”, subraya que, en tales circunstancias, a la obligación principal de la entidad sobre la salvaguarda de las condiciones de competencia efectiva, se suma la necesidad de aplicar una política reguladora cuyo objetivo sea “favorecer el desarrollo de nuevos negocios que permitan la mejor utilización de las infraestructuras, aumentar la rentabilidad de las empresas y relanzar la inversión”.
El presidente de la Comisión, además, revela las tres tareas que inspirarán la acción de la CMT en el futuro. En primer lugar, velar por el mantenimiento del orden competitivo en el sector, pero “sin intentar predeterminar ni la estructura ni la composición del mercado, tarea que corresponde a los distintos operadores a través del libre juego de las fuerzas de la oferta y la demanda” –palabras que, sin duda, habrán sonado a música celestial en los oídos de las patronales Sedisi y Aniel, cuyos representantes vienen reclamando un menor intervencionismo como forma de favorecer la recuperación del mercado. Según Bustelo, “no se trata de objetivos incompatibles ni contradictorios, pues en el medio y largo plazo no hay mejor salvaguarda de la competencia efectiva que contar con un sector dinámico integrado por empresas eficientes y rentables. Alcanzar el difícil equilibrio entre fomento inmediato de la competencia y apoyo a la recuperación del sector constituye el mayor reto con que se enfrenta la acción de la CMT en esta etapa”.
Por otra parte, dentro de su cometido tradicional –velar por la competencia y favorecer el desarrollo del mercado– la Comisión se propone como objetivo prioritario asegurar el funcionamiento eficiente del mercado más que conseguir lo que califica de “competencia sin más o la protección de determinados operadores”. Y, en tercer lugar, se esforzará en “evitar un exceso de celo regulador que pueda caer en el error de ignorar los costes y beneficios de una determinada acción”, una meta en la que de nuevo se percibe una actitud más favorable a los principios del liberalismo.
Finalmente, Bustelo confía en que 2003 “debería ser el último del ajuste del sector, dejando sentadas las bases firmes sobre las que se pueda iniciar una nueva fase expansiva de larga duración”. La nueva ley de telecomunicaciones, que incorporará las recientes directivas de la Comisión Europea y que estará completada antes de finalizar el año, será un instrumento fundamental para el logro de este objetivo, en opinión del presidente de la CMT.

La agonía de la telefonía fija
Según la Comisión, resulta especialmente destacable el alto grado de maduración alcanzado por la telefonía fija, que además acusa en una proporción creciente el efecto de sustitución por los servicios móviles. El crecimiento experimentado por los operadores de comunicaciones fijas en su facturación fue mínimo (1,7%). Es más, los ingresos totales por servicios finales de telefonía fija han disminuido un 2% respecto a 2001.
Respecto al tráfico, la evolución del número de minutos de voz cursados sobre estas redes registró un incremento del 5%, menor en siete puntos porcentuales que el crecimiento registrado el año anterior. Una desaceleración cuyos efectos sobre las economías de los proveedores se agrava teniendo en cuenta que el precio de la cesta típica de consumo de telefonía fija se redujo en un 6% a través del price cap (precios máximos) a que están sometidas las tarifas de Telefónica. Añadiendo el efecto de los planes de descuento aplicados por los operadores para fidelizar y ganar clientes, el resultado es una caída del precio medio del tráfico del 13%. En cuanto al reparto del mercado, Telefónica continuaba disfrutando de un 83% de los ingresos totales a finales de 2002.
Quizá tan sólo salven este debilitado segmento los elevados costes de las llamadas móviles –con un precio medio de 0,21 euros por minuto frente a 0,044 euros si la llamada se realiza desde un terminal fijo– y la gran aceptación del acceso a Internet por ADSL. Probablemente la mayor espera

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