| Artículos | 01 ENE 2003

Tecnología después de la "crisis": tendencias en el nuevo contexto

Jaime García.
Con enero llegan las previsiones para el nuevo año. Todos nos preguntan en estas fechas cuáles son nuestros pronósticos para el ciclo que se abre, y, claro, con la que está cayendo, uno se acuerda de aquello que decía el séptimo marido de Liz Taylor en su noche de bodas: “Más o menos, sé lo que hay que hacer, pero no sé si estaré a la altura”.
Llevamos demasiado tiempo hablando de luz al final del túnel, y muchos ya empezamos a preguntarnos si esta luz es la salida o un tren que viene de frente. La mala noticia es que, para la mayoría, es la segunda posibilidad la que se nos avecina. Siempre dijimos que no todos serían capaces de sobrevivir al paso por el desierto, y cada vez parece que los supervivientes van a ser menos. No obstante, esto no supone ninguna catástrofe: es simplemente ley de vida.
En cualquier caso, más allá de la crisis de estas empresas se encuentra un efecto más profundo que se ha traducido en una desconfianza de las compañías hacia las TI, lo que hace que cualquier directivo se lo piense mucho antes de tomar la decisión de invertir en tecnología. Si hace unos años todo valía y muchas empresas implantaban las últimas tecnologías con los ojos cerrados y sin reparar siquiera en el coste, hoy el ROI de estas inversiones debe ser claro y medible. De hecho, no debería sorprendernos que actualmente todo el mundo se cuestione el retorno de la inversión antes de empezar un proyecto; lo que debería sorprendernos es que antes no se hiciera.
El cambio de perspectiva ha sido claro: en estrategia de inversión en TI hemos pasado del “nice to have”, en el que se implantaba la tecnología más sofisticada posible sin pensar en implicaciones económicas, al mucho más coherente “need to have”, en el que sólo se adoptan aquellas tecnolo- gías capaces de demostrar su potencial de creación de valor de manera inmediata. Se acabó ya la época en la que los retornos se escribían en letras, y los gastos en números.
En lo que se refiere a las grandes tendencias tecnológicas, pocas cosas han cambiado; las megatendencias que ya apuntábamos el pasado año siguen en plena vigencia, y son las siguientes:

1.- Seguridad
Entendida más bien como confianza: convertir la tecnología en un recurso totalmente fiable, una commodity tan segura como pueda serlo el servicio de la luz o el agua, un recurso en el que lo extraordinario sea el “no-funcionamiento” y en cuya disponibilidad permanente podamos confiar.

2.- Integración
La integración, de la que tanto hablamos hoy en día más allá de siglas (EAI, AIS, etc.), es el conjunto de soluciones que tienen el objetivo común de tratar de poner orden en el caos en que se habían convertido los sistemas de muchas organizaciones. Tiene como finalidad la adaptación y el entendimiento entre los distintos sistemas para perseguir ese objetivo tantas veces comentado de transformar los productos en soluciones.

3.- Movilidad
Entendida como ubicuidad, es decir, acceso desde cualquier lugar y a cualquier hora a nuestros sistemas. Una vez divulgada de manera generalizada la telefonía móvil, con niveles de penetración superiores al 80%, llega la hora de la implantación de soluciones móviles avanzadas en la empresa. GPRS abre un nuevo mundo de aplicaciones avanzadas que pueden dotar a la empresa de una valiosa herramienta para maximizar la productividad.

Por Jaime García Cantero
Director de Análisis de IDC

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