| Artículos | 01 JUL 2004

Symantec y Network Associates se perfilan como proveedores de soluciones globales de seguridad. Estrategias de adquisiciones

Network Associates y Symantec son mucho más que firmas de antivirus. Ambas compañías se esfuerzan en conseguir ofertas globales de seguridad que incluyan desde la prevención de intrusiones y el control del spam a los cortafuegos. Para conseguir el objetivo, han invertido una pequeña fortuna sin que todavía esté claro si saldrán con éxito de la aventura.

Desde que John Thompson fue designado CEO de Symantec hace cuatro años, el fabricante ha intentado poner toda su potencia corporativa como suministrador de software antivirus al servicio de un plan de adquisiciones que comenzó con Axent Technologies, firma especializa en cortafuegos y análisis de vulnerabilidades, y acaba de finalizar recientemente con la compra por 370 millones de dólares de la compañía de soluciones antispam Brightmail. Otras adquisiciones han sido las firmas Recourse Technologies, experta en detección de intrusiones; RipTech, centrada en los servicios gestionados de seguridad:, SecurityFocus, especializada en gestión de amenazas y retos; y Mountain Wave, fabricante de software de gestión de información de seguridad.
Durante ese mismo periodo de tiempo, Network Associates –que pasará próximamente a denominarse McAfee, como su división dedicada a productos antivirus– también invirtió cientos de millones de dólares en las compras de Trusted Information Systems (TIS), PGP, IntruVert y Entercept. Además, se deshizo de las unidades dedicadas a los negocios asociados a Sniffer, la popular herramienta de análisis de protocolos, y a las soluciones de help desk Magic, en un movimiento que, como explicó George Samenuk, CEO de la compañía, perseguía centrar la atención corporativa exclusivamente en las tecnologías de seguridad.
Sniffer fue vendido por 275 millones de dólares a Silver Lake Partners y Texas Pacific Group, que crearán una nueva compañía llamada Network General. Magic, por su parte, fue adquirido por BMC Software a un precio de 47 millones de dólares.

Luchando contra el pasado
Sin embargo, convertirse en un suministrador de soluciones globales de seguridad implica algo más que comprar compañías y productos. Como advierten los expertos, aunque, efectivamente, la línea de productos de Symantec va más allá de los simples antivirus, los clientes y los socios de canal –la firma comercializa prácticamente todos sus productos a través de revendedores de valor añadido e integradores de sistemas– todavía encasillan a la compañía como suministrador de soluciones antivirus.
La misma percepción se tiene de Network Associates. De hecho, pese a que el fabricante se hizo con las firmas PGP y TIS para adquirir productos de encriptación y de cortafuegos, respectivamente, le ha sido muy difícil ganar cuota de mercado en estos segmentos. Y es que, sentencia la consultora Gartner, vender los productos de las firmas adquiridas es más complicado que vender software antivirus, que ya se ha convertido en una “commodity”. Aunque ambas compañías han invertido una buena parte de los ingresos obtenidos por la venta de antivirus para poder introducirse en nuevas áreas de seguridad, en algunos casos han tenido que afrontar una dura batalla por convertir las dinámicas startups adquiridas en líneas de productos rentables.
“El antivirus de sobremesa es un negocio de volúmenes relativamente fácil de abordar, pero vender sistemas de prevención de intrusiones (IPS) basados en host y en red requiere más formación y conocimiento”, reconoce Kevin Weiss, vicepresidente ejecutivo de Ventas de Network Associates. De la misma opinión es el CEO de Symantec, que, refiriéndose a su línea de productos de detección de intrusiones Recourse, adquirida con la compra de Recourse Technologies, ha asegurado que se trata de un mercado “muy, muy duro”.

Soluciones integradas
En cualquier caso, por las propias dinámicas del mercado, ambas firmas se ven obligadas a insistir en el camino iniciado hacia el suministro de soluciones globales de seguridad. Cada vez más, los usuarios contemplan el filtrado de virus tan sólo como parte del filtrado de contenidos, que incluye además detección del spam y el spyware, así como control de accesos a sitios Web y de envío de documentos no autorizados. Y los usuarios empiezan a pedir que todas estas prestaciones se ofrezcan en una única solución que les ayude a simplificar la gestión.
Para satisfacer esta demanda, Symantec ha proseguido este año con su política de compras, haciéndose con ON Technology por cien millones de dólares y PowerQuest por 150 millones, y de sus respectivas soluciones de gestión de sistemas, y de gestión de almacenamiento y aprovisionamiento e imaging. El objetivo no es sólo continuar vendiendo estas líneas de productos, sino también integrar todas estas tecnologías adquiridas en ofertas de seguridad innovadoras.
Network Associates, por su parte, se ha comprometido a emprender una reorganización que reconoce como arriesgada. Completada la venta de Sniffer, y bajo el nuevo nombre de McAffe, la compañía tendrá que redistribuir las fuerzas de ventas, ya que las mismas personas asignadas a las grandes cuentas vendían tanto la herramienta de análisis de protocolos como las soluciones de seguridad.
Para algunos expertos, la nueva estrategia de la compañía supone un regreso a sus inicios, tras una trayectoria un tanto errática. Esta nueva etapa coincide con un proceso de recorte de costes que, entre otras medidas, supondrá reducir a cuatro los diez emplazamientos de la firma durante los próximos meses, así como la externalización en la India de sus actividades de I+D.

Antivirus: pieza clave
Pese al potencial de futuro de las nuevas estrategias de las dos compañías, lo cierto es que el software antivirus sigue siendo la pieza clave y la gran fuente de ingresos para ambas. Symantec registró ingresos récord de 1.800 millones de dólares en el año fiscal de 2003, un 33% más que el ejercicio anterior, y un resultado neto de 371 millones. Network Associates, sin embargo, anticipa una disminución de los ingresos este año, generando 800 millones de dólares frente a los 933 millones del ejercicio anterior, debido a la venta de los negocios de Magic y Sniffer. En 2003,
los beneficios fueron de 67 millones, sin que se hayan dado a conocer previsiones para el ejercicio de 2004.
Para los dos fabricantes, las soluciones antivirus siguen siendo su tarjeta de presentación ante los responsables de seguridad corporativos. No en vano, cada uno de ellos controla alrededor del 25% del mercado de antivirus para empresas, valorado en su conjunto por IDC en 2.000 millones de dólares.
Por detrás, con una cuota del 15%, aparece Trend Micro, que fue el primero en ofrecer software basado en servidor en 1997 y ha sabido mantener una base fiel de clientes que también ha ido adoptando sus soluciones de archivos, correo y de gateways Internet. Pero, a diferencia de Symantec y Network Associates, aunque Trend Micro está avanzando en el campo de software antispam, no tiene la ambición de convertirse en un proveedor de soluciones globales de seguridad. En su lugar, prefiere asociarse con otros fabricantes, estrategia que explica el reciente acuerdo alcanzado con Cisco para suministrar tecnologías de bloqueo de virus y gusanos a los routers, cortafuegos y conmutadores del gigante del networking.

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