| Artículos | 01 ABR 2002

Suenan campanas de reestructuración

Tags: Servicios
Telecomunicaciones
Piedad Bullón.
Hace un año y unos meses, los operadores de telecomunicaciones eran las estrellas de las Bolsas y las niñas de los ojos de todos los consultores. Aquella situación eufórica ha cambiado drásticamente: los mismos consultores, los mismos, han cambiado el discurso que les merece un sector pillado por la desaceleración económica, justamente en el instante en que estaba obligado a captar recursos para hacer frente a multimillonarios compromisos de inversión. Corren malos tiempos para la capitalización bursátil de las telecos, y es un pésimo momento para seguir endeudándose.

El 5 de marzo pasado, Deutsche Telekom, número uno del ranking europeo, reconocía sus primeras cuentas negativas desde la salida a Bolsa hace cinco años: 3.500 millones de euros de pérdidas, contra igual cifra de beneficios en 2000. Para el 21 del mismo mes se esperaban los resultados, presuntamente negativos, de France Télécom. Uno tras otro, todos los operadores europeos empiezan a reflejar en números rojos el peso de la estrategia de los últimos años. Igualmente duros de digerir serán los resultados de BT y de Telecom Italia, aún no publicados. Del desastre colectivo se ha salvado Telefónica, que ha cerrado 2001 con un beneficio neto de 2.504,8 millones de euros. Ciertamente, el primer varapalo que sufre la compañía española desde 1992; dos terceras partes del descenso en los beneficios se deben a la contribución negativa de Terra y la filial de medios de comunicación, aunque la atención se desviara hacia la crisis argentina.

El ranking se mueve
Gracias a estos resultados, Telefónica revaloriza su capitalización bursátil frente a sus pares europeos, lo que la sitúa en condiciones favorables de cara a una eventual fusión, de la que sus directivos no quieren hablar aunque el río suena. Aun así, si hubiera lugar a alguna concentración en el sector, todo apunta a que se haría mediante intercambio de acciones, sin recurrir al mercado de capitales. Esa concentración que muchos susurran, tendría por protagonistas a dos o más operadores de la Tabla 1. Ya se ha intentado en el pasado, y las experiencias fallidas explican la discreción actual; pero hoy los números no son los mismos, y la línea divisoria entre débiles y fuertes se ha desplazado. Cuando el acoso mediático contra Juan Villalonga frustró la negociada fusión con KPN, en 1999, la operación estaba planteada como un canje de 6 acciones de la holandesa contra 4 de la española; si hoy fuera el caso, debería hacerse en proporción de 5 a 1.
La clave de la desconfianza de los inversores hacia el sector no está tanto en los resultados operativos cuanto en el endeudamiento, que se ha disparado por los compromisos asumidos para comprar empresas -depreciadas desde entonces- y para financiar las licencias de la futura telefonía móvil UMTS. Para escapar de esa trampa, DT -que debe 62.100 millones de euros- calculaba ceder su red de cable y sacar a bolsa su filial T-Mobil; pero ha tenido que esperar a mejor momento. Por su parte, el operador francés, todavía sin privatizar totalmente, arrastra una deuda de 64.900 millones y tiene previsto liquidar activos, pero ni aun así conseguirá salir del bache que ha supuesto la adquisición de Orange a Vodafone. Más aliviada está, sin duda, Telefónica, cuya deuda equivale al 2,3% del EBITDA (4,1% en el caso de DT y 5,1% en el de FT).

El mercado español crece un 15%
Son tiempos de ajuste para los operadores dominantes. Lo primero y esencial, un recorte de inversiones, que en el caso de Telefónica ya ha sido un 8% inferior a la del año anterior; lo segundo, defender la cuota de mercado frente a los competidores, igual o peor situados financieramente.
Llega oportunamente el informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) sobre la marcha del mercado español durante la primera mitad de 2001. De su lectura se extrae que la facturación total del sector ascendió a 11.622 millones de euros, cifra que equivale al 57,4% de los ingresos totales del año anterior. “De repetirse este comportamiento durante el segundo semestre de 2001 –dice la CMT– el crecimiento estimado se situaría en el 15%, cifra similar a la del ejercicio anterior”. De modo que el mercado español mantiene su ritmo de crecimiento, si bien la tendencia difiere según el tipo de servicio que se considere (ver Tabla 2).
Conforme a estas cifras oficiales, la telefonía fija sigue siendo la principal fuente de ingresos de los telecos. Si en la segunda mitad del año se hubieran mantenido las tendencias del primer semestre, la facturación por servicios finales de telefonía fija habría crecido un 16,7%, y puede que el resultado final de 2001 no sea muy diferente. En cuanto al tráfico, que sumó 59.528 millones de minutos entre enero y junio, según la CMT “mantiene el dinamismo de 2000 y consigue en sólo seis meses el 62,6% del total del año 2000, lo que permite prever un crecimiento similar al del año pasado, superior al 20%”. En términos absolutos, la partida que más tráfico -obviamente no más ingresos- aporta al conjunto son las llamadas metropolitanas, en cierto modo gracias a Internet.
Pero, estructuralmente, la telefonía fija se ha estancado en España. El número de nuevas líneas en servicio apenas ha crecido el 1,2%, tasa que es inferior a la del incremento de la población, provocando así un ligero descenso en la penetración: 17,4 millones de líneas para 41,1 millones de habitantes, igual a 42,4%.
En cuanto a las cuotas de mercado, las cifras son las que son, pero admiten diversas lecturas. Telefónica ha visto erosionarse en dos puntos su dominio de la telefonía fija, pero aún así preserva el 89,3% de los ingresos por ese servicio, seguida por un pelotón de competidores que avanzan, pero menos de lo que quisieran. Sólo tres de ellos –Retevisión, Uni2 y Jazztel– superan individualmente una cuota del 1% y, en conjunto, suman poco más del 7,2%, lo que da argumentos a quienes postulan la necesidad de agrupar al trío en una única empresa, suponiendo que el ascenso de escala les daría mejores armas frente al antiguo monopolio.
El peso de Telefónica sigue siendo abrumador en el mercado en todos los tipos de llamadas: metropolitanas (90,6%), acceso a Internet (83,5%), provinciales (86,0%), interprovinciales (81,3%) e internacionales (84,0%) y fijo a móvil (80,4%). El retroceso del operador dominante ha sido mayor, en cambio, si se considera el tráfico, pero todavía retiene el 83,8% de los casi 60.000 millones de minutos cursados. El número de clientes es otro parámetro de la evolución del mercado tras la entrada en vigor de la liberalización. Telefónica conserva el liderazgo, pero es aquí donde empiezan a morder cuota sus competidores, que han optado por dar batalla en el campo de las comunicaciones de empresa.
La preasignación de operador, mecanismo previsto por la ley para favorecer la competencia, ha hecho mella en la cuota de mercado del antiguo monopolio. En total, más de 700.000 hogares y 340.000 empresas se han acogido a este sistema, del que Retevisión ha sacado más ventaja que otros operadores recientes. Para cerrar este repaso a las cuentas de la telefonía fija, corresponde añadir que la facturación media ha disminuido un 14,38%, según la CMT. “En este descenso han contribuido en especial las lla

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