| Artículos | 01 ABR 2003

Streaming: más allá del "e-top manta"

Jaime García.
Con la inexorable adopción de la banda ancha en Internet, muchas de las concepciones previas se desmoronan. En la red en la que un día todo fue gratis, cada vez son más los contenidos de pago; y, conforme los contenidos disponibles aprovechen más las ventajas de la banda ancha, más fácil y más probable será que nos cobren por ellos. Pero éste no es el único cambio. Si antes Internet era una red global independiente del lugar desde donde se accedía, eso deja de ser verdad con la llegada de la banda ancha. ¿O es que acaso el que accede desde su casa a través de la conexión conmutada tradicional puede disfrutar de la misma Internet que el que lo hace desde una flamante conexión a 2 Mbps desde su puesto de trabajo? Desde luego, no.
En este cambio hacia la banda ancha aparece un nuevo hábito en el que los españoles por una vez estamos a la cabeza de los internautas europeos: el "streaming", entendido como la capacidad de descargarnos de la Red contenidos que pueden ser reproducidos de manera instantánea, sin necesidad de esperar a que todo el archivo haya sido descargado.

Empezando por lo más modesto. Hasta el momento, las capacidades tecnológicas han excedido, como suele pasar, las utilizaciones reales. Aunque tecnológicamente es posible, sigue siendo poco frecuente que el internauta vea un concierto o un partido de fútbol completo en tiempo real. Las aplicaciones de streaming que, de momento, están haciendo furor son las más modestas: escucha de radio on-line y reproducción de canciones y vídeos musicales.
En el terreno de la música on-line, los españoles nos situamos como los primeros usuarios en el ámbito europeo, según el último estudio de IDC sobre el uso de streaming en Europa. Si, a escala continental, uno de cada tres internautas escucha música on-line, en España el porcentaje asciende hasta el 51%. Además, aproximadamente la mitad de éstos tiene menos de 25 años, lo que da una idea del potencial del mercado.
¿Cómo podemos explicar estas cifras en un país tan poco dado a las veleidades tecnológicas? ¿Tendrá esto algo que ver con nuestro más que conocido gusto por todo lo que es gratis? Recordemos que la gran mayoría de estas escuchas siguen siendo gratuitas. Sin duda, algo tendrá que ver en ello este fenómeno del "e-top manta" -versión internauta de la piratería musical que puebla nuestras calles-. No obstante, me gustaría pensar que, más allá de esto, existe una disposición a consumir ocio on-line por parte de la población española, lo que podría ser un primer síntoma de un emergente mercado que aún está por llegar. Quiero creer que el internauta que hoy escucha música on-line puede ser el que en un futuro próximo compre contenidos multimedia en la Red.

Por Jaime García Cantero, Director de Análisis de IDC

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