| Artículos | 01 SEP 2005

Rentabilizando las inversiones en consolidación

Ricard Piñol.
Las empresas se apresuran a solventar ineficiencias y plataformas en llamas, tratando los proyectos de consolidación como meros apagafuegos que únicamente implican la migración a una nueva infraestructura. En tal caso, se pasan por alto las oportunidades estratégicas y la inversión en consolidación se disipa, perdiendo grandes posibilidades. Al embarcarse en un proyecto de consolidación, la empresa debe estudiar razonadamente las causas del problema, en vez de limitarse a enmendarlo rápidamente. Si se racionaliza la causa profunda de los puntos a consolidar, se obtendrá el mayor beneficio de la inversión en infraestructura técnica y habrá ocasión de realizar un cambio real y valioso.
En el origen de la decisión de consolidar la infraestructura tecnológica está el deseo de optimizar la eficiencia de una empresa para ahorrar dinero, mejorar el uso de sus recursos humanos o reducir la cantidad de recursos materiales necesarios para el negocio. Ello casi siempre implica adoptar software o hardware más moderno, más funcional o más fácil de manejar. Ante un proyecto de consolidación la respuesta táctica es clara: aplicar recursos técnicos ­–clásica Consolidación de Migración– hasta que el problema desaparezca. En cambio, la respuesta estratégica será preguntarse si con ello se conseguirá mejorar nuestro servicio al cliente. Así, en lugar de centrarse en arreglar un problema, el objetivo del proyecto pasa a ser el asegurarse de que la empresa tenga la infraestructura técnica necesaria para ahorrar dinero, mejorar el uso de los recursos humanos y reducir la cantidad de recursos materiales requeridos. A este tipo de proyecto se le denomina Consolidación Racionalizada.
Las Consolidaciones Racionalizadas van más allá de las consolidaciones convencionales, pues tienen en cuenta los objetivos estratégicos generales de una empresa y la forma en que éstos pueden ser respaldados por la infraestructura tecnológica que se implanta. Además, valoran mayores oportunidades de cambios –posibilitados por la tecnología disponible– y tratan el proyecto como una inversión empresarial que potenciará sus capacidades, no como un gasto en el presupuesto de TI.
Los proyectos de consolidación siempre son justificables y, justamente porque hay razones poderosas para acometerlos, es fácil tomar la opción táctica. Pero el nivel de inversión que implica una consolidación representa una oportunidad para alcanzar metas más importantes y estratégicas, sea para un departamento de TI o para toda la empresa. Para alcanzar esas metas más amplias, los integradores de sistemas tradicionales quizás no sean los partners más apropiados. Los proveedores de hardware y software definen y mantienen procedimientos detallados para realizar proyectos de migración o publican guías para el equilibrio de carga de servidores. Lo hacen para facilitar las consolidaciones pero también para incentivar la compra de sus productos como parte de un proyecto de consolidación.

Ricard Piñol, Responsable del Área de Infraestructura de Avanade Spain

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