| Artículos | 01 JUL 2003

Nuevos cambios en Telefónica

Alejandro García-Morato.
Ya casi parece una tradición que César Alierta aproveche los meses estivales de verano para introducir cambios en el organigrama de la cúpula directiva de Telefónica. Parece ser que el verano de 2003 no va a ser menos. Desde hace semanas se especula en el seno de la operadora con un nuevo vaivén de cargos directivos, empezando por los que va a traer consigo la oferta pública de adquisición (opa) sobre Terra. Con el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores a la operación ya en el bolsillo, Telefónica dejará cerrado el asunto hacia finales de julio. Es muy difícil que Telefónica se encuentre con contratiempos de última hora, a pesar de la oposición a la opa que está recibiendo por parte de algunos grupos de minoritarios, aglutinados en torno a asociaciones más o menos testimoniales como Adicae.
Telefónica se hará con la mayoría de su filial Terra, una empresa destinada a desaparecer como compañía independiente una vez que la operadora tome los mandos y la integre en su estructura. Telefónica no está dispuesta a perder el tiempo. Una vez resuelva financieramente la opa, se pondrá manos a la obra. Finales de julio, o en pleno mes de agosto, se vaticinan como los momentos ideales para hacer cambios profundos.Tanto en Telefónica como en Terra se da por segura la salida de Joaquim Agut como presidente de la empresa de Internet. Agut tampoco encontrará sitio en el nuevo organigrama de Telefónica. Su futuro pasa por una salida pactada del grupo.
Terra se convertirá en una mera marca comercial de contenidos multimedia del grupo Telefónica. Será la división que se encargue de gestionar la compra y venta de esos contenidos para el operador y para los distintos canales del grupo, desde los portales que tiene diseminados por todos los países donde opera, hasta su proyecto Imagenio, de televisión con tecnología ADSL. Al frente de esta división podría estar Kim Faura. Su mano derecha será Luis Velo, un viejo conocido de la casa. Velo fue responsable de negocios electrónicos de Terra hasta que se marchó a Antena 3 Televisión como primer ejecutivo, para después abandonar Telefónica. Hace unos meses, se reenganchó al grupo.
Por drásticos que sean estos cambios, no parecen los únicos. Desde hace meses, en el interior de Telefónica se baraja la salida de Julio Linares como presidente de la filial en España (Telefónica de España). Linares está dentro de ese -cada vez más escaso- grupo de hombres de Telefónica de toda la vida. Directivos que han visto pasar por delante de sus narices a tres o cuatro presidentes distintos, que han vivido momentos convulsos y momentos más tranquilos, y que ya superan los cincuenta. La salida de Linares estaría, no obstante, provocada más por motivos personales que por diferencias con Alierta, quien podría haber elegido ya a Luis Lada como su sustituto. Alierta es consciente de que Telefónica de España sigue siendo, junto con móviles, una de las vacas lecheras del grupo, y para esa filial necesitaría a un hombre que, como Lada, se conoce al dedillo el negocio de las telecomunicaciones.

…y también en Ciencia y Tecnología
Los cambios en Telefónica siempre son susceptibles de estar sujetos al libre albedrío de César Alierta. Lo que parece que ya no tiene vuelta de hoja son los cambios al frente del Ministerio de Ciencia y Tecnología. La salida de Josep Piqué es inminente y ya tiene puesta fecha: primera quincena de julio, Piqué abandonará el Ministerio de Ciencia y Tecnología para situarse como cabeza de lista del Partido Popular en las próximas elecciones catalanas. En los mentideros del sector de telecomunicaciones se han hecho quinielas de todo tipo sobre quién será el sustituto. Al margen de la persona que finalmente sea la elegida por el presidente del Gobierno, José María Aznar, la tarea del ministro de Ciencia y Tecnología no será fácil. No tanto por lo que queda por hacer sino por lo que no queda.
Ciencia y Tecnología, tras el paso de Piqué, prácticamente ha dejado zanjados, o hilvanados, todos los asuntos pendientes, a excepción de la Ley Audiovisual, que ha quedado para la próxima legislatura. En esas condiciones, ¿quién va a querer ser ministro de Ciencia y Tecnología? Hay que tener en cuenta, además, que sería ministro sólo por unos meses, teniendo en cuenta que la presente legislatura se agota en primavera de 2004. ¿Ministro por unas horas? Sólo cabría pensar que estarían dispuestos a aceptar aquellos cuyas aspiraciones políticas, en realidad, no están puestas en esta legislatura, sino en la próxima.
De momento, siguen las cábalas con respecto a los nombres. Carlos López-Blanco, actual secretario de Telecomunicaciones, parece la persona indicada, considerando que, al fin y al cabo, seguirá en el Ministerio sin Piqué y hasta que acabe la legislatura. También figuran en la lista de elegibles José Folgado, a propuesta de Rodrigo Rato, ministro de Economía, y Ana Mato, la eterna aspirante dentro del PP. Menos probabilidades parecen tener otros nombres que también han sonado, como Juan Soto y Amparo Moraleda.

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