| Artículos | 01 MAR 2005

Nuevas tareas, nuevas profesiones

A medida que las TI toman un valor más estratégico en la empresa, van apareciendo nuevos cargos y nuevas profesiones en los departamentos de tecnología. El cambio viene impuesto por la necesidad de alinear las TI con el negocio.

Poco a poco, los departamentos de TI se van implicando con las unidades de negocio, al tiempo que cada vez más las empresas despliegan tecnologías clave que, como la voz sobre IP, resultan vitales para la actividad corporativa. Y, en paralelo y como consecuencia, los departamentos de TI van cobrando un mayor perfil en las organizaciones, adaptándose a la nueva situación y dando lugar a una nueva estructura y a nuevos cargos de responsabilidad. Como afirman en Deloitte Consulting, la gran organización TI monolítica ha muerto. Hoy la tendencia pasa por alinear los equipos de TI con las actividades y unidades de negocio de la empresa para ayudar a tomar decisiones más rápidas e inteligentes.
En la visión de la consultora, bajo el nuevo escenario, las actividades de planificación, análisis y diseño, desarrollo de aplicaciones, mantenimiento, soporte técnico, outsourcing e infraestructura de desktops podrían agruparse en una línea de negocios individual. Al mismo tiempo, la infraestructura central, como la de centros de datos, redes locales (LAN) y redes de área amplia (WAN), seguridad y gestión de los suministradores, todo ello bajo formatos estandarizados para toda la corporación, podría seguir funcionando de un modo centralizado.
Un modelo ya adoptado por algunas empresas pioneras de nueva creación, las más idóneas dado que no se ven ahogadas por el lastre del pasado, consiste en dividir el departamento de TI en dos grandes grupos. Uno de ellos estaría dedicado a los servicios técnicos y a la red, incluido el soporte de sistemas operativos y las tareas de helpdesk. El otro se centraría en el desarrollo de aplicaciones y en los sistemas ERP. El responsable de servicio al cliente ocuparía una posición puente entre ambos, encargado de las relaciones entre los clientes y la empresa.
Cuando las empresas adoptan sistemas de VoIP y emplean servicios Web, una estructura como la descrita se adaptaría mejor al nuevo modelo de TI. El personal técnico no puede seguir dedicando casi todo su tiempo en tareas tales como los consabidos y eternos cambios, movimientos y altas. Para ello ya existen herramientas de automatización de tareas como añadir o eliminar usuarios y servidores. Hoy, la atención se centra en asegurar que los clientes tengan acceso a la empresa y que ésta disponga de los recursos necesarios para darles un buen servicio. Este es el camino para que la organización TI tome una posición de liderazgo en la empresa, pasando de un enfoque reactivo a otro proactivo. Lo verdaderamente importante hoy es vigilar que todo funcione tal cómo es preciso para alcanzar los objetivos de negocio, implicándose en todas las decisiones. Se trata de optimizar la experiencia de gestión. Ya no basta con conocer los últimos programas; es necesario comprender el negocio y sus necesidades. En una palabra, la profesión ha madurado.

Gestión de proyectos
Y a medida que las TI se alinean más con el negocio, la experiencia en gestión de proyectos se hace vital. Como asegura IDC, las TI han dejado de ser una simple función de soporte. El departamento de TI debe comprender la tecnología y ayudar a los usuarios a utilizarla de modo que la empresa pueda crecer y ganar en rentabilidad. Para la consultora, conocer el negocio, tener experiencia en gestión de proyectos puede ser crítico para alejar la amenaza del off­shoring. De la misma opinión, Nemertes Research considera más importante la gestión de proyectos y la entrega de servicios que el simple despliegue de tecnología. Los profesionales de TI han de comprender mejor las líneas de negocio y las necesidades de los clientes, así como saber gestionar las relaciones con los suministradores.
En esta nueva situación, la consultora dice observar la aparición de un nuevo cargo relacionado con las TI, cargo que denomina “project management officer (PMO)”. Esta nueva figura, frente a la del CTO, que se ocupa de las nuevas tecnologías, se dedicará a ver el modo de integrar esas nuevas tecnologías en la organización. El PMO se podría ocupar, además, de supervisar el cumplimiento de las normativas que afectan a las TI, como las relacionadas con la protección de datos o con la conservación de documentos electrónicos en función de lo que marque la ley, una ardua tarea para cualquier organización de TI. Se trata, en definitiva, de actividades para las que antes no estaban formados los responsables tecnológicos.
Todo esto no es futurología ni simples especulaciones. Existen ya empresas que disponen de responsables de gestión de proyectos, bajo la dirección del CIO, y cada vez con mayor protagonismo. En el día a día, se encargan de coordinar y supervisar la puesta en marcha de nuevos procesos y de hacer cumplir los estándares corporativos y las normas legales tanto en las sedes centrales como en las sucursales y filiales de todo el mundo. En situaciones de fusiones, controlan además los aspectos tecnológicos de cada organización, supervisando que los cambios o mejoras introducidos en los sistemas de la empresa se adhieran a las especificaciones prefijadas. También el PMO es crítico en la supervisión y gestión de los contratos de outsourcing.
Una forma de trabajo del PMO consiste en dirigir y coordinar equipos virtuales de analistas del negocio, analistas de sistemas, desarrolladores, expertos en especificaciones técnicas, profesionales de integración de sistemas y expertos en implementación, de forma que la puesta en común de la experiencia de cada uno de ellos garantice el éxito de un proyecto. Actuando como enlace entre la unidad de negocio y el equipo virtual, comunica las necesidades para conseguir los objetivos de la empresa y asegura su cumplimiento.
Otras empresas, reconociendo a la gestión de proyectos un papel clave en su organización, no hacen recaer esta función en un empleado específico. Por el contrario, prefieren formar al equipo de TI en su totalidad en estas funciones, potenciando las tareas de organización y control. En cualquier caso, se trata de que se cumplan los objetivos y de que las necesidades de una determinada unidad de la empresa no primen sobre las demás si eso perjudica al éxito de un proyecto.

Expertos financieros
Otro aspecto a destacar en la reestructuración que se está produciendo en las organizaciones TI es el económico. Si cada vez más los equipos tecnológicos se ven obligados a trabajar bajo la presión del retorno de la inversión (ROI), no se entiende bien la ­ausencia de un experto financiero en los equipos de gestión. Para Meta Group, esta figura tendría poco que ver con la tecnología en sí. Su trabajo consistiría en realizar análisis financieros de las TI, hacer comprender al personal técnico en qué se está ganando dinero y por qué. Algo que, según la consultora, podría hacer cambiar la operativa de los equipos tecnológicos.
Estos responsables financieros podrían utilizar métricas y estadísticas para mejorar el rendimiento de las TI. Por ejemplo, se podrían hacer cargo de las herramientas de análisis del rendimiento de la red y de las aplicaciones. De este modo, podrían aportar datos muy valiosos no sól

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