| Artículos | 01 SEP 2003

Nadie da saltos de alegría ante España.es

Eva Martín.
El Gobierno no quiso marcharse de vacaciones veraniegas sin dejar las tareas hechas, y a principios de verano anunciaba las líneas generales del nuevo plan España.es. Las valoraciones iniciales al respecto van desde la esperanza hasta el escepticismo. Y el entusiasmo brilla por su ausencia.

Tras el fracaso de Info XXI, todos coincidían en que era necesario un nuevo plan para fomentar la Sociedad de la Información en nuestro país. Tal es el cometido de España.es, plan de dos años de duración surgido a partir de las directrices de la llamada “Comisión Soto” que recoge tres líneas de actuación dirigidas a la sociedad en general: contenidos.es, navega.es, y comunicación.es. Esta última consiste en una campaña de comunicación para difundir las acciones del plan y resaltar las ventajas de las tecnologías. Navega.es pretende atraer a nuevos internautas creando 2.000 telecentros, formando a los ciudadanos y fomentando la accesibilidad a los sitios Web para las personas con discapacidad. En cuanto a los contenidos, se pretende digitalizar el patrimonio histórico español, y fomentar la seguridad y la confianza en Internet. Las otras tres líneas de actuación del plan están destinadas a la administración, las pymes y la educación en colegios e institutos.
Desde la óptica de que es mejor un plan que ninguno, nacen las valoraciones sobre España.es. Para empezar, a algunos ni siquiera les gusta el nombre, al que tachan de centralista. Otros, no obstante, son optimistas. Luis Pérez, presidente de Asimelec (Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones), destaca dos aspectos positivos: “El fomento de la administración electrónica es vital” y “educar a los jóvenes desde el inicio en las nuevas tecnologías es básico”. Sin embargo, “habría que incentivar entre las pymes el pago electrónico de impuestos con algún tipo de ahorro económico, señala Pérez.

Muchos contras
De esfuerzo apreciable pero incompleto e insuficiente lo califican en Aniel, la patronal de la industria electrónica y de telecomunicaciones. A Jesús Banegas, su presidente, le parece “pobre el esfuerzo que se plantea de comunicación a la sociedad”, y ve una despreocupación por las infraestructuras. “Que se plantee una Sociedad de la Información en España y no se preocupe el Gobierno de resolver el endémico problema del servicio universal y de la generalización del uso de la banda ancha me parece un poco incomprensible”. Banegas sabe de lo que habla porque formaba parte de la Comisión Soto como vicepresidente, y ahora ve que el Gobierno no ha atendido a algunas recomendaciones de los expertos, como la de establecer un liderazgo del plan al máximo nivel, al de presidencia del Gobierno.
Por su parte, Miguel Ángel Errasti, presidente de ANEI, asociación que agrupa a las empresas de Internet, destaca que “la gestión se ha hecho rehuyendo muchas de las observaciones del sector empresarial. Es un mal presagio (...) Se sigue insistiendo en una cierta soberbia que en el pasado estuvo detrás del fracaso de Info XXI”.
El decano presidente del Colegio de Ingenieros de Telecomunicaciones (COIT), Enrique Gutiérrez-Bueno, da la bienvenida al plan, aunque echa de menos “la ausencia de un comité de expertos, como recomendaba la Comisión Soto, que fiscalice de forma independiente el cumplimiento de los objetivos marcados. También es de destacar la ausencia de un plan integral de banda ancha”.

No sólo dinero
Banegas coincide en que la inversión es baja: sin embargo, no cree que sea sólo una cuestión de dinero: “Es un problema más de regulación que de presupuesto público. Aunque también sería importante que el Estado se comprometiera a ser un inductor del uso de estas tecnologías mediante su consumo intensivo”.
España.es cuenta con un presupuesto de 1.029 millones de euros, financiado en un 63% por la Administración central, en un 26% por las comunidades autónomas, y en un 11% por el sector privado. Algunos temen que el gasto termine en autobombo o en iniciativas vacías. “Durante los últimos cuatro años hemos visto cómo se dilapidaban ingentes cantidades en proyectos inviables, confusos o abiertamente absurdos”, comenta Errasti, de ANEI. En la Asociación destacan que en ocasiones la necesidad imperiosa de gastar un presupuesto consignado tiene el efecto perverso de inducir a la Administración a la competencia desleal con el sector privado. “Inversiones sí, pero bien orientadas”, concluye Errasti.
Y, por si fuera poco, hasta los 10.000 funcionarios del Ministerio padre de la criatura están en pie de guerra. Se sienten “ninguneados” porque el Gobierno ha asignado el apoyo técnico del plan a la entidad empresarial Red.es, dependiente de Ciencia y Tecnología, en lo que estos funcionarios ven un intento de privatizar las nuevas tecnologías en los ministerios.
Con todo, habrá que dejar pasar dos años para ver los resultados del plan. Entonces comprobaremos si se ha malgastado el tiempo y el dinero.


La opinión de los internautas
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Los propios internautas tampoco parecen contentos. Miguel Pérez Subías, presidente de la Asociación de Usuarios de Internet (AUI), considera que obvia aspectos muy importantes, como la financiación de terminales. Además, “se pone mucho énfasis en los equipos y en los accesos, y poco en las personas”. En su opinión, “hubiera sido más inteligente juntar todo lo que se está haciendo y potenciarlo, en lugar de volver a reinventar estos macroproyectos que luego tienen una asignación presupuestaria escasa”.

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