| Artículos | 01 ABR 2005

Móvil y WI-FI: Todo en uno

Unlicensed Mobile Access (UMA)
Eva Martín y Juan F. Marcelo.
La iniciativa UMA (Unlicensed Mobile Access) pretende asegurar la disponibilidad de terminales multimodo móvil/Wi-Fi, desarrollados según estándares abiertos. Así, los operadores celulares podrían sacar mayor partido de la creciente preferencia de los usuarios por el teléfono móvil frente a las líneas telefónicas fijas.

El interés creciente que en los últimos tiempos viene generando la convergencia entre móvil y Wi-Fi está alineando a la industria en torno a iniciativas como Fixed-Mobile Convergence Alliance (FMCA), la alianza MobileIGNITE y, muy especialmente, UMA (Unlicensed Mobile Access), donde se agrupan fabricantes y operadores con el fin de lograr una arquitectura de red para servicios GSM y GPRS, empleando en el acceso tecnologías inalámbricas (WLAN) que, no requieren licencia. Como señala Alfonso Aguado, director de Marketing de Ericsson España, se trata de que “desde cualquier dispositivo, y siempre mediante la mejor conexión posible, en cualquier momento y desde cualquier lugar, el usuario pueda disponer de un conjunto de servicios de comunicación que incluya la voz y los datos, respetando siempre una serie de principios fundamentales, como la facilidad de uso, la seguridad y la fiabilidad de las comunicaciones, y la total transparencia para el usuario final”.
A fin de lograr este último objetivo, la alianza trabaja en la definición de terminales multimodo que permitan que una llamada o sesión de datos se traspase automáticamente y sin interrupciones desde la red Wi-Fi a la infraestructura GSM/GPRS y viceversa. Para ello, UMA opta por introducir un nuevo elemento en la red: el UNC o controlador de la red de acceso móvil sobre espectro sin licencia que facilita el transporte seguro del tráfico de señalización y de usuario sobre la red IP. “El UNC se conecta al núcleo de red mediante las interfaces A y Gb, que están perfectamente definidas en el estándar 3GPP. Gracias a ellas, el resto de la red `ve´ las celdas Wi-Fi como si se tratasen de subsistemas GSM/GPRS convencionales, siendo irrelevante si un terminal accede con una tecnología u otra”, resalta Mar Gutiérrez Serratosa, responsable de Soporte a Ventas de Infraestructuras Móviles de Alcatel.

Asegurando la calidad
Además de la transparencia en el tránsito de una a otra infraestructura, y estrechamente relacionada con ella, la calidad de las comunicaciones es otro de los principales escollos a resolver en la convergencia entre servicios móviles y WLAN. Wi-Fi, una tecnología originalmente pensada para su uso en redes privadas de área local, debe ahora convertirse en una plataforma de telecomunicaciones públicas capaz de garantizar el nivel de servicio exigido por cada usuario o aplicación, siendo, obviamente, la voz una de las más sensibles. Así lo pone de relieve un reciente estudio de Senza Fili, consultora italiana especializada en comunicaciones móviles e inalámbricas.
Las actuales especificaciones de UMA no son aún capaces de garantizar la calidad suficiente cuando otras aplicaciones compiten por el mismo ancho de banda con las llamadas de voz, dado que no determinan los niveles de calidad de servicio en la WLAN. Sin embargo, tal y como refleja el estudio de Senza Fili, esta situación podría cambiar pronto mediante la introducción de mecanismos como WMM (Wireless Multimedia Extensions) o la próxima norma IEEE 802.11e, que permitirán al punto de acceso inalámbrico dar prioridad a la voz sobre el tráfico de vídeo o de datos. Esto, en cualquier caso, requeriría la actualización de los puntos de acceso inalámbricos ya instalados.
Pero, probablemente, las ventajas de implantar calidades de servicio en estos sistemas compense la exigencia de su actualización, dado que no sólo contribuiría a la integración homogénea entre Wi-Fi y las redes móviles, sino que permitiría mejorar sustancialmente el servicio WLAN al permitir la asignación de prioridades a los diversos flujos de datos. De este modo, por ejemplo, si un usuario residencial usara una red UMA con calidad de servicio y otro cliente servicio de VoIP sin ella, las llamadas hechas utilizando UMA gozarían de prioridad sobre las realizadas a través de VoIP. Y, lo que es más importante, de acuerdo con Senza Fili se evitaría que, como ocurre con soluciones WMM, en situaciones de tráfico de voz elevado, se perdieran los niveles de calidad predeterminados al tener todas las llamadas de voz la misma prioridad.

Otras barreras por superar
A pesar de todos estos avances, materializados incluso en ofertas ya disponibles, el camino hacia la convergencia es muy complejo y requiere la colaboración de todos los implicados, no sólo para solventar problemas de índole tecnológica, sino también para el desarrollo de modelos de negocio sostenibles. Un paso previo es, según Alfredo Canteli, Business Operations Manager de Motorola, “una mayor extensión en la utilización de Wi-Fi. Algo que, a la vista de la evolución del mercado en el último año, ya se está produciendo”. Aún así, en la actualidad perviven las diferencias entre los servicios de comunicaciones móviles que requieren licencia y los servicios Wi-Fi, que en principio utilizan una banda de frecuencias con menores restricciones de uso. Crear un entorno en el que el status normativo de los diversos entornos implicados sea más homogéneo sería sin duda un paso adelante.
Según Ricardo Baudín, UMTS Product Solutions de Nortel Networks, quizá los retos pendientes más importantes para el despegue de este mercado sean precisamente “la regulación espectral en WLAN y el alineamiento de los estándares implicados, aunque también la disponibilidad de terminales de usuario multimodo, la gestión de la movilidad y la consecución de la suficiente seguridad en entornos WLAN. Por último, los operadores de ambos tipos de servicios deberían de seguir una orientación al mercado igualmente convergente”.
Hasta que esa convergencia tiña por completo las ofertas y mientras pueda seguir distinguiéndose entre comunicaciones móviles y Wi-Fi, muchos defienden que debería ser el usuario final quien tuviera el control para elegir qué tecnología usar en cada momento. Pero en iniciativas como UMA se sigue reservando a las compañías de telecomunicaciones el dominio de esta cuestión; serán ellas las que determinarán dónde y a qué precios tendrán servicios disponibles. Como comenta Mar Gutiérrez Serratosa, de Alcatel, “cuándo y cómo implementar la convergencia de manera concreta en la red dependerá del modelo de negocio y de las características de cada operador”.
Son muchos los suministradores y proveedores de servicios interesados en resolver cualquier dificultad que impida el desarrollo de la convergencia entre Wi-Fi y móviles. En UMA participan empresas como Alcatel, Motorola, Nokia, Nortel Networks, Siemens, Sony Ericsson y Kineto Wireless (suministrador de soluciones para la convergencia fijo-móvil), junto a operadores como BT, T-Mobile USA (operador móvil con una red Wi-Fi), Cingular-AT&T Wireless (operadores móviles estadounidense recientemente fusionados), O2 (operador móvil en Reino Unido, Irlanda y Alemania) y Rogers Wireless (el mayor proveedor Wi-Fi de Canadá).

Un mercado creciente
A nadie debe extrañar el interés que la iniciativa ha logrado despertar. De acuerdo con el citado estud

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