| Artículos | 01 JUL 2001

Mientras llega UMTS... y después

Contenidos GPRS
Eva Martín y Juan F. Marcelo.
Una vez confirmado el retraso de casi un año en la puesta en servicio de los sistemas móviles 3G, GPRS se muestra como un más que digno sustituto. En cualquier caso, la implantación de UMTS va a ser progresiva y tardará muchos años en llegar a todos los rincones del país, mientras que GPRS, al trabajar sobre redes GSM, puede lanzarse con cobertura nacional desde el principio. En el momento de redactar este reportaje, sólo Telefónica Móviles lo ofrecía comercialmente en España.

Telefónica Móviles ya hizo las primeras pruebas de GPRS a lo largo del año pasado, pero dejó para inicios de éste la comercialización. El lanzamiento inicial se ha hecho con 5.500 terminales, distribuidos entre determinados clientes. Sin embargo, para finales de año la operadora espera tener operando varios cientos de miles de terminales GPRS. El lanzamiento comercial era necesario, porque había que comprobar si la red estaba capacitada para prestar el servicio. También había que determinar si los procedimientos de mantenimiento eran los más correctos. Finalmente, era preciso verificar si los escalones de consumo eran los más adecuados para fijar las tarifas.
En estos momentos, Telefónica Móviles comercializa tres tipos de servicios a través de GPRS. El primero de ellos es “e-moción GPRS”, un servicio de acceso a Internet móvil que utiliza el protocolo WAP sobre GPRS para acceder a los distintos contenidos. El segundo es “Movistar Internet GPRS”, que permite a los usuarios navegar libremente por Internet en cualquier sitio y en cualquier momento; lo único que necesitarán es un ordenador portátil y un móvil GPRS. El tercer servicio es “Movistar Intranet GPRS”, diseñado para que los teletrabajadores puedan acceder a la información interna de su propia empresa.
En todos los casos el consumo se factura por el monto total de información enviada o recibida a lo largo del mes. Así, hasta 1.000 KB el precio de cada KB es de 4 pesetas; hasta 2.000, de 3 pesetas; de 1,5 pesetas hasta 5.000; hasta 10.000, de 75 céntimos; y desde más de 10.000, de 0,5 pesetas; todo ello impuestos indirectos no incluidos. Los precios se computan sobre el total de información, sin importar en qué hayan sido consumidos.

Servicios en marcha
En el momento de redactar este reportaje, Telefónica Móviles es la única compañía en ofrecer servicios GPRS en nuestro país. “Yo no sé los motivos por los que otros operadores no han apostado tanto por GPRS como nosotros. Lo cierto es que todos de alguna manera están comprometidos con la tecnología, aunque quizás no con la fuerza con que lo hace Telefónica Móviles. Nuestra estrategia era que, cuanto antes tuviéramos una red, mejor, porque nos permitiría disponer de información de primera mano sobre la opinión del cliente”, comenta Juan Rufino López, Director de Desarrollo de Servicios de Datos de Telefónica Móviles, y, hasta hace pocas semanas, Gerente de GPRS del operador.
Por su parte, Airtel, aunque ya está realizando pruebas con clientes seleccionados, aún no ofrece el servicio de forma comercial. Lo cierto es que ya ha adaptado toda su red GSM para la utilización del nuevo sistema y sólo está a la espera de que aparezcan nuevos terminales en el mercado con mayores capacidades, como los que combinan las funciones de PDA y teléfono móvil. Según Juan Ignacio Fernández, de Desarrollo Corporativo de Airtel, la compañía va a dirigir su oferta GPRS sobre todo al segmento empresarial, proporcionando en principio servicios de acceso a intranet y correo empresarial.
El tercer operador de móviles, Amena, prefiere no avanzar sus previsiones de puesta en marcha del servicio. Precaución que, de alguna manera, resulta lógica antes de abordar una nueva tecnología, especialmente visto lo mal que se hicieron las cosas desde el punto de vista de la comunicación en el campo del WAP sobre GSM. A los consumidores se les vendió como el equivalente móvil de la Internet fija, cuando no era así ni mucho menos.
El problema es que en esta cuestión hay mezcladas tres tecnologías. Dos de ellas, GPRS y GSM, serían equiparables, y la tercera, WAP, no. GPRS y GSM son sistemas de transmisión de información, mientras que WAP consiste en un protocolo para la presentación de contenidos en dispositivos móviles, que se basa en el lenguaje WML. Y, como es independiente de la tecnología de transmisión, se puede usar sobre GSM, GPRS, y, en su día, UMTS.
Hay diferencias sustanciales entre GSM y GPRS. La principal reside en el modo de facturación. El usuario que consulta información WAP sobre GSM se conecta, realiza una consulta rápida, y automáticamente cuelga para no incrementar la duración de la llamada. El operador móvil le cobra por tiempo. Por el contrario, el usuario que consulta información WAP a través de GPRS está en conexión permanente, pero sólo paga por el volumen de información que envía o recibe.

Adaptando GSM
GPRS es una tecnología que estaba disponible y de la que se esperaba que tuviera una vida de al menos tres años: iba a ser la mejor tecnología disponible hasta la llegada de UMTS. Pero, en realidad, UMTS y GPRS están destinados a coexistir. Ahora bien, las redes GSM actuales sobre las que trabaja GPRS no están suficientemente dimensionadas. Es por eso que los diversos operadores le han pedido al gobierno más cantidad de espectro, petición que, si bien en un principio se denegó, al final se está concediendo.
El argumento de los operadores era bastante lógico. Ya que no tenemos UMTS pero disponemos de un servicio que puede proporcionar unas prestaciones similares a las esperadas durante la fase inicial de UMTS, pongámoslo en marcha. Ahora bien, para que GPRS funcione hace falta más ancho de banda. “Si no se nos da más frecuencia, no podremos dar las velocidades prometidas. Al fin y al cabo, muchos usuarios utilizan GSM para voz. Esta era una necesidad crítica. La habíamos solicitado, no de golpe, sino en una serie de fases. Pese a que no se ha obtenido todo lo pedido, conseguir una parte es todo un éxito, porque ayuda a dar una mejor calidad de servicio”, explica Juan Rufino López. Esto de alguna manera asegura las necesidades básicas del sistema, pero nadie sabe muy qué podría ocurrir si, en España, con los servicios GPRS sucediera un fenómeno de éxito a la japonesa como el de iMode. Paradójicamente la tecnología podría morir de su propio éxito.
Los usuarios van a notar en principio muy poca diferencia entre WAP sobre GPRS y WAP sobre GSM. “En su día se dijo que WAP sobre GSM era Internet, y fue un error. Así que ahora no vamos a decir que WAP sobre GPRS es Internet, porque no lo es. De cara al usuario la sensación es muy similar. La velocidad se puede cuadruplicar, pero no la de acceso. La velocidad de acceso es algo mayor, pero no en una relación de cuatro a uno”, afirma Juan Rufino López, de Telefónica Móviles. De hecho, podría conseguirse mayor velocidad simplemente aumentando la capacidad de proceso de los propios terminales.
El usuario GPRS está siempre conectado y donde va a notar la diferencia es en la factura. “En GSM, por ejemplo, los juegos no son posibles. Una partida de ajedrez en GSM sería carísima. En GPRS, por el contrario, es posible porque los paq

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