| Artículos | 01 ENE 2005

Malas ideas contra el spam

Jaime Fernández.
En 1996, poco después del asesinato de Francisco Tomás y Valiente, se organizó una campaña para cerrar un sitio Web relacionado con ETA. Alguien tuvo la infeliz idea de proponer el uso de un ataque por denegación de servicio para bloquear el sitio Web de la banda terrorista. No faltaron voluntarios que, indignados por el asesinato del antiguo presidente del Tribunal Constitucional, se sumaran a ese ataque sin mayores miramientos. Los resultados fueron desastrosos, como era de esperar. El sitio Web de ETA residía en una conocida empresa de alojamiento de Estados Unidos, junto con otras muchas empresas que nada tenían que ver con la banda terrorista. El ataque bloqueó el sitio Web de ETA, cierto, pero también el de todas esas empresas inocentes, castigándolas sin motivo alguno.
Por otra parte, las páginas de los terroristas se replicaron en varios puntos de Internet, alojadas por personas que, con un nulo conocimiento de la realidad vasca, entendieron el ataque como una forma de limitar la libertad de expresión de un grupo político enfrentado al Estado español. Lo más grave, empero, fue la iniciativa en sí misma, que alentaba a una toma de la justicia por nuestra propia mano, ajena a las leyes y a las reglas de la democracia, justo lo que buscan y desean los canallas etarras. El propio Tomás y Valiente, en su último artículo antes de ser asesinado, advertía sobre el peligro de actuar contra el terrorismo al margen de la ley: “La primera tentación contra el Estado es el olvido de su legitimidad y de sus límites, es decir, la utilización del poder para, luchando contra los terroristas, emplear sus mismos métodos, sus crímenes.”

“¿Make Love?”
Lycos Europa ha promovido una campaña contra el correo basura, llamada ‘Make Love, Not Spam’, basada en el bloqueo de los sitios Web de los spammers a través de un ataque por denegación de servicio. Para ello ofreció, a principios del mes de diciembre de 2004, un programa de tipo ‘salvapantallas’ que lanza un gran número de peticiones a ciertos sitios Web seleccionados de Spamcop. Lycos animó a los internautas de buena fe a instalar dicho programa en su ordenador y, así, comenzar una cruzada contra el correo no deseado basada en un ataque masivo contra las páginas de los spammers.
De nuevo los resultados han sido desastrosos. Lycos ha tenido que parar la campaña a los pocos días de su inicio, ante las abundantes críticas recibidas, el bloqueo del acceso al sitio Web que contenía el programa y el riesgo de enfrentarse a las autoridades de aquellos países que consideran la coordinación de un ataque de este tipo como un grave delito. Resulta sorprendente que una empresa como Lycos piense que se puede luchar contra el correo basura al margen de las leyes, utilizando métodos similares a los que emplean los spammers.
Este suceso nos muestra cómo de grave se ha vuelto el problema del spam, y la enorme dificultad para combatirlo con eficacia. Tanto, que una gran empresa ha perdido los nervios y, como dice Tomás y Valiente, ha olvidado su legitimidad y sus límites, y ha querido luchar contra el correo no deseado con sus mismas armas. La tentación de seguir el mal ejemplo de Lycos es fuerte, pero sólo desde la legalidad podremos eliminar esta pandemia que sufre la Red.

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