| Artículos | 01 MAY 2001

Los pilares de las redes del futuro

Enfoque SAM
Carlos Delso.
Los tres elementos clave a la hora de implantar una solución de red de comunicaciones corporativa son seguridad, alta disponibilidad y movilidad. Estos tres factores se resumen en SAM, término acuñado que sintetiza los principios de este enfoque.

Hablar de Enfoque SAM es una forma abreviada de hablar de las redes del futuro. Es un hecho que las redes están ocupando un lugar cada vez más importante en la sociedad, tanto desde un punto de vista económico como desde una perspectiva social y cultural. Este fenómeno no ha hecho más que empezar y se puede decir sin riesgo de equivocarse que los cambios sociales y económicos que la tecnología y las comunicaciones van a provocar a medio plazo van a ser tremendamente significativos. Por ello, plantearse cómo van a evolucionar las redes en un futuro próximo tiene mucho que ver con los cambios en los hábitos de las personas que las usan y con las posibilidades que las nuevas tecnologías abren.
Con el acrónimo SAM (Security, Availability, Mobility) se ha querido conceptualizar tres elementos a tener en cuenta a la hora de implantar una red de comunicaciones que realmente aporte un valor añadido al negocio de las empresas. Pero, ¿qué es exactamente lo que hay detrás de estos conceptos?
La generalización de Internet está abriendo nuevas posibilidades y formas de hacer, revolucionando los usos de la tecnología y cambiando las formas de vida: teletrabajo, comercio electrónico, empresas descentralizadas, televisión a la carta, videoconferencia... Para que todas estas posibilidades sean una realidad hace falta que las redes de comunicaciones y tecnologías que dan soporte a todo ello satisfagan estos tres requisitos: seguridad, alta disponibilidad y movilidad

SEGURIDAD
La seguridad de la información es ahora una de las principales prioridades de los directivos de las compañías y de los responsables de las redes. La realidad actual es radicalmente distinta a la de hace unos años. Aunque el objetivo último sigue siendo el mismo –minimizar el riesgo protegiendo los sistemas y la información crítica de las compañías de la perdida o uso indebidos–, ni los peligros a los que los sistemas están expuestos ni las condiciones de entorno tienen mucho que ver con la situación actual.
Hasta hace no mucho, los sistemas de información eran sistemas eminentemente cerrados. Por un lado, contar con una tecnología propietaria aseguraba en buena medida el aislamiento exterior. Por otro, las diferentes áreas departamentales de las compañías contaban con sistemas de información propios, y a menudo aislados del resto de los sistemas de la compañía. Evidentemente, el principal problema de seguridad al que se enfrentaban estas compañías era la pérdida accidental de los datos por fallos de los sistemas, problema que se solventaba a través de sistemas de backup o sistemas redundantes.
Las corporaciones se enfrentan hoy en día a nuevos retos de seguridad provenientes de:
- Nuevos usuarios internos y externos. Los clientes quieren acceder a la información de la compañía, y lo hacen frecuentemente a través de Internet; trabajadores remotos, trabajadores que realizan su tarea en las dependencias del cliente, agentes comerciales... Todos ellos necesitan acceder a información crítica de la compañía y lo hacen a través de redes públicas como Internet.
- Interconexión de áreas departamentales. Hoy en día, dadas las crecientes exigencias en la atención al cliente, es impensable que los sistemas de información de cada departamento sean islotes autosuficientes y sin interconexión. El cliente demanda información y quiere tener un único interlocutor.
- Comercio electrónico. Por un lado, hay que asegurar las transacciones entre cliente y proveedor; por otro, comercio electrónico supone miles de usuarios entrando a nuestros servidores a la búsqueda de información.
- Multiplicación de usuarios y dispositivos. Hay un creciente número de accesos a las redes por la proliferación de los dispositivos de acceso: WAP y la futura telefonía móvil de banda ancha, televisión interactiva, etc.
La seguridad se convierte, por tanto, en un elemento clave del éxito de cualquier negocio en red, ya sea comercio electrónico para clientes finales o “marketplaces” de comercio entre empresas. Si no existe confianza en que la red asegura las confidencialidad, autenticidad y seguridad de las transacciones, el modelo de negocio fracasará.

ALTA DISPONIBILIDAD
Internet está poniendo de manifiesto que las redes del futuro serán redes de conectividad permanente, “always on”, en terminología anglosajona. Internet significa conectividad permanente las 24 horas durante 365 días al año. Los modelos de negocio en la red tienen una vocación de globalidad: cualquier persona, en cualquier parte del mundo puede ser mi cliente, y puede entrar en contacto con mi compañía en cualquier momento del día.
Asegurar la alta disponibilidad de la red es una de las principales preocupaciones de los gestores de redes. Una red puede ser segura y móvil, pero si no se puede asegurar su disponibilidad, entonces no redunda en beneficio del negocio.
Teniendo en cuenta que ningún equipo es 100% fiable durante toda su vida, es necesario crear sistemas redundantes que aseguren las comunicaciones en caso de fallo técnico. Pero hay que ir más allá: el objetivo es crear redes inteligentes, capaces de prever fallos a tiempo y tomar medidas oportunas para que el servicio no sufra ninguna interrupción.

MOVILIDAD
La movilidad de la información es un asunto clave que concierne a muchas organizaciones hoy en día. Todos los sectores de actividad, desde las empresas hasta las administraciones públicas y los servicios que dependen de ellas (educación, salud, etc), buscan una mayor flexibilidad a la hora de realizar su actividad, lo que está planteando la necesidad de contar con dispositivos que permitan la movilidad de los usuarios y de la información.
Las tecnologías inalámbricas van a permitir que muy pronto la oficina móvil sea una realidad, y vamos a asistir en los próximos meses a un importante crecimiento del mercado de dispositivos “wireless”.
Relacionado con lo anterior está el “teletrabajo”. Poco a poco, a medida que las tecnologías lo permiten y en aquellos sectores en los que los procesos de producción son más flexibles, el teletrabajo está incrementando su presencia en la economía. En algunos países está ya muy extendido y el número de teletrabajadores crece día a día. En opinión de los expertos, esta forma de prestación de servicios podría llegar a superar en algunos sectores al trabajo “presencial” en no muchos años.
Hoy día se cuenta con un desarrollo tecnológico especialmente adecuado para este fin: las redes privada virtuales (VPN). La generalización que están experimentando en los últimos años redes públicas como Internet, abre un abanico de posibilidades muy interesante para las empresas, de manera que pueden conjugar de manera óptima los requisitos de seguridad en las comunicaciones corporativas con las necesidades de escalabilidad y control de costes.
Una VPN es un sistema de comunicación que utiliza una red pública para transmitir datos de una manera privada y segura utilizando diversos mecanismos de encriptaci&#

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