| Artículos | 01 JUN 2002

Los "cableros históricos" reclaman su derecho a dar servicio

AOC y Ono se oponen
José Lebeña.
Todavía en proceso de desarrollo, el sector de las telecomunicaciones por cable aún presenta lagunas legislativas. Tanto los grandes operadores de cable nacionales como los “cableros históricos”, ahora a grupados en AOTEC, intentan utilizar a su favor la actual situación de confusión para mantener su negocio en determinadas regiones.

Sin duda alguna, cuando hablamos de cable nos viene a la cabeza la imagen de aquellas empresas que están actualmente abriendo zanjas en muchas de nuestras localidades. Pero antes del establecimiento de las demarcaciones y las adjudicaciones de las licencias a estas compañías, ya estaban prestando servicio de televisión por cable otras pequeñas empresas, los denominados cableros históricos, cuya principal oferta consistía generalmente en paquetes de canales de televisión de terceros y la producción propia de un canal local.
Aquellos operadores, se gestaron al amparo de la carencia de una regulación específica para este segmento del mercado, dando lugar así a una situación de alegalidad; de hecho, también son conocidos como cableros alegales. Tras ser aprobada la Orden Ministerial de 22 de septiembre de 1998, en la que se establece el régimen aplicable a las licencias individuales para servicios y redes de telecomunicaciones y las condiciones que deben cumplir sus titulares, la situación cambió, dado que se abrió un nuevo marco para los operadores de cable locales de nuestro país. La adjudicación de las licencias correspondientes a las 43 demarcaciones a los operadores agrupados en Ono, AOC (Asociación de Operadores de Cable) –que incluye a la recientemente rebautizada como AunaCable (Madritel, Supercable, Menta, Able y Canarias Telecom), además de R, Retecal, Euskaltel, Telecable, Retena y Reterioja-, y a Telefónica Cable supuso que los pequeños operadores comenzaran su particular via crucis para salvar su negocio.

La unión hace la fuerza
El peligro que ha supuesto para su supervivencia la aparición de los nuevos y más potentes operadores de cable, especialmente AunaCable y Ono, ha llevado a los cableros históricos que disponen de licencia C1 y autorización de tipo C a agruparse en torno a la Asociación Nacional de Operadores de Telecomunicaciones y Servicios de Internet (AOTEC), a iniciativa del mayorista de soluciones de conectividad Multico. El principal escollo que en un principio se encontraron los cableros era de tipo legal, puesto que les estaba prohibido invertir en red propia una vez otorgadas las licencias; además debían desaparecer cuando se establecieran los operadores con licencia en su demarcación correspondiente, nunca más tarde de 2005. Sin embargo, tras estudiar el nuevo marco legal, Multico vio en las licencias y autorizaciones mencionadas la posibilidad de que estos operadores de cable pudieran sobrevivir dentro de la legalidad.
En concreto, las licencias C1, según dictan los organismos reguladores, permiten el establecimiento y explotación de una red de telecomunicaciones por cable, mientras que las autorizaciones de tipo C habilitan a los operadores a dar servicios de Internet, interconexión de redes locales, video bajo demanda y retransmisión de canales televisivos, entre otros. Con estos títulos, los cableros históricos pueden seguir ofreciendo todos los servicios que estaban dando hasta ahora, e incluso, ampliarlos con los relativos a transmisión de datos e Internet. Algunos incluso ya están empezando a cablear nuevas poblaciones al amparo de las licencias obtenidas.
Multico, y en concreto Fible, su división de soluciones de cable, asesora además a los cableros durante todo el proceso administrativo asociado a la petición de licencias. Más tarde, les ofrece apoyotécnico para que actualicen sus redes. A cambio, se encarga de explotar los servicios de telecomunicaciones que estas infraestructuras soporten. Otra de las ideas primordiales de la división consiste en configurar una oferta de servicios de banda ancha sobre estas redes locales de cable que, interconectadas, puedan cubrir una amplia extensión geográfica de España.

Los adjudicatarios se quejan
Aunque los operadores de cable titulares de las respectivas demarcaciones no se quedaron cruzados de brazos y recurrieron ante la CMT las licencias y autorizaciones otorgadas a los históricos, todos los recursos sin excepción fueron rechazados. No obstante, la CMT dejó abierta la posibilidad de continuar el litigio por la vía de los tribunales.
Los responsables de Ono entienden que la actuación de los cableros históricos infringe el marco legal vigente, concretamente la Disposición Adicional 44ª de la Ley 50/98, de 30 de diciembre, sobre medidas fiscales, administrativas y del orden social. En opinión de los adjudicatarios de las demarcaciones de Levante, Cantabria y Albacete, así como de determinadas ciudades andaluzas, los operadores locales compiten deslealmente con ellos y operan en el mercado sin someterse a las condiciones de cobertura y extensión, inversión, fecha de inicio del servicio y compromisos adicionales que Ono ha de cumplir al amparo del marco legal vigente.
Por otra parte, AOC “defiende el cumplimiento de forma escrupulosa de lo establecido en el régimen jurídico en materia audiovisual para que todas las empresas que compiten en un mercado incipiente como éste lo hagan en igualdad de condiciones”; es decir, que cumplan “los mismos compromisos que las empresas integradas en AOC contrajeron con la Administración al ganar los concursos y las mismas obligaciones de servicio publico, asumiendo además el coste de los derechos de propiedad intelectual”. Según José Manuel Gutiérrez, director de la asesoría jurídica y regulación de AOC, “de no producirse la igualdad de condiciones, se establece un régimen discriminatorio que no beneficia al mercado del cable”.

Conflicto entre el Ministerio y la CMT
Junto a este enfrentamiento entre operadores, el propio Ministerio de Ciencia y Tecnología mantiene un conflicto con la CMT en relación con la interpretación del contenido de la licencia de tipo C1 y la autorización general de tipo C a que se aferran los cableros históricos. El Ministerio ha recurrido por vía de lo contencioso administrativo la resolución de la CMT que interpreta, según los responsables de Ono, incorrectamente el contenido de estas licencias. La compañía se queja de que “este conflicto genera una inseguridad jurídica que nos perjudica en el ejercicio de nuestros derechos como concesionarios y en la aplicación de la legalidad vigente”.
También AOC ha presentado recursos por vía contencioso administrativa contra las resoluciones de la CMT en virtud de las cuales se otorgan autorizaciones generales de tipo C, que, en boca de la Asociación, se enmarcan dentro de lo que se puede considerar “difusión de televisión para cuya prestación es preceptivo obtener una concesión administrativa que los cables históricos no poseen”.
De cualquier modo, lo más probable es que este punto no se resuelva antes de que aparezca la nueva Ley de Audiovisuales. Ante esta situación, el objetivo de AOTEC es contribuir a que sus miembros mantengan su derecho a participar en igualdad de condiciones en el mercado de las telecomunicaciones. Por este motivo la Asociación colaborará en la defensa de sus miembros en los posibles procesos que se inicien contra las licencias o autorizaciones concedidas.


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