| Artículos | 01 ABR 2006

Llega la hora de los OMV

Santiago Rodríguez.
En fechas recientes ha reaparecido la discusión sobre los Operadores Móviles Virtuales (OMV) en el mercado español, con el apoyo tanto de la Comisión Europea como de la CMT, y el debate sobre el impacto que su aparición va a tener en las dinámicas del mercado de telecomunicaciones. Se trata de un tipo de operadores que prestan servicios de telefonía móvil utilizando la infraestructura tecnológica de otro operador, pues no tienen asignado un espectro radioeléctrico o una red de radio propia. Estos operadores funcionan en otros mercados europeos desde hace algunos años y en algunos casos han actuado como dinamizadores de la competencia.
Los motivos de tal dinamización son claros: siendo el acceso al espectro radioeléctrico un recurso escaso y caro, su posesión ha levantado barreras de entrada a la aparición de otros prestadores de servicios. Al eliminarse esta barrera con una legislación que promueva la compartición del espectro, podrá competir un mayor número de agentes del mercado. Quizá sea pronto para evaluar el impacto que estos operadores están teniendo sobre los mercados, pero está claro que han tenido un efecto dinamizador en dos variables: la aparición de nuevos agentes de mercado en un sector muy concentrado como el de los servicios móviles, y la disminución de los precios del servicio. Pero además, introducen una nueva variable en el sistema: la necesidad de establecer acuerdos, alianzas y sinergias como elemento clave de éxito. Es decir, la necesidad de consolidarse en el “ecosistema” del sector de las telecomunicaciones.
La aparición de los OMV supone uno de los elementos disruptivos que alimentan la transformación del status quo existente. Una oferta de servicios más segmentada, una mayor competencia y una mayor agilidad pueden proporcionarles nichos de mercado muy interesantes que obliguen a reaccionar a los operadores dominantes. Pero la aparición de un nuevo tipo de competidor no es condición suficiente para que se produzca el cambio de situación de mercado, pues esta misma situación podría haberse dado hace cinco años. También es determinante la existencia de la tecnología adecuada que en este caso es el estándar IP Multimedia Subsystem (IMS).
A diferencia de las redes tradicionales de telefonía, en las que la funcionalidad de servicios al usuario final estaba inseparablemente embebida en el corazón de la red, la arquitectura IMS extiende la flexibilidad del modelo IP en varias direcciones, y define la interoperabilidad del servicio a través de las redes de los operadores, estableciendo interfaces abiertas entre los múltiples elementos de la red para asegurar la interoperabilidad entre fabricantes. Además, facilita el desarrollo de servicios más adaptados a las necesidades del estilo de vida del cliente final.
Ha llegado la hora de los OMV porque este es el momento tecnológico, y su aparición presenta una gran oportunidad de dinamización del mercado. Los operadores que triunfarán serán los que sepan darse cuenta de que han de proporcionar un mayor valor al usuario final para que les acompañe en esta transición.


Santiago RodríguezLlorente, Director de Desarrollo de Negocio - Lucent Worldwide Services - Lucent Technologies - srllorente@lucent.com

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