| Artículos | 01 JUN 2006

Llamada en espera

Eugenio Pedrero.
El pasado 12 de marzo se cumplieron seis años desde que se concedió a Xfera una licencia de telefonía celular de tercera generación (3G ó UMTS). A fecha de hoy, la compañía sigue sin cursar ni una sola llamada. Mucho se ha escrito sobre su situación en este tiempo. Y sobre todo en el último mes, habida cuenta que durante junio acaba el plazo-ultimátum dado por el Gobierno a Xfera para que empiece a operar. Si no lo hace, se revocará su licencia y se ejecutarán los avales comprometidos –460 millones de euros–.
Hay mucho de exageración en todas estas afirmaciones. A nadie le interesa –ni al Gobierno, ni a Xfera–, que se llegue a tales extremos. Lo más coherente es que, aunque sea bajo la mesa, y sin los focos de la actualidad, se tengan negociaciones para buscar una solución pactada que deje bien a todos los protagonistas. Unos y otros se juegan mucho. Estas son las cartas que cada uno tiene en la mano:
El accionariado de Xfera ha variado desde sus comienzos. El mayor cambio fue la reducción del paquete que tenía FCC, que pasó del 27% al 7,4%, dejando a ACS como líder absoluto del proyecto, con el 32%. Además de TeliaSonera, que tiene el 23%, hay otros accionistas españoles de postín, como el grupo March (11%), Abertis (8%) y Abengoa (5%). Prácticamente todos han provisionado sus inversiones en Xfera, que a fecha de hoy superan los 600 millones. A ninguno le interesa seguir poniendo dinero en un proyecto que necesitaría, al menos, de otros mil millones para posicionarse en el mercado. Pero tampoco quieren salir por la puerta de atrás con las orejas gachas. Por eso han estado buscando un socio tecnológico que insufle dinero al proyecto mediante una ampliación de capital, y lo ponga en valor. Primero fue Hutchison, que declinó el ofrecimiento. También se filtró que había negociaciones con Orascom, de las que nunca más se supo. Y más recientemente se ha apuntado que sea el propio TeliaSonera, uno de los socios, el que asuma el peso del proyecto. Algunos apuntan a que en realidad, Xfera guarda un último as: la incorporación al proyecto de T-Mobile, que sigue teniendo en España su gran asignatura pendiente; o algún otro operador europeo, como TIM. Sea uno u otro, faltaría convencer al Gobierno de que el futuro de Xfera pasa porque la empresa tenga una bandera más extranjera que española. Además, a cualquier socio exterior que se invite a asumir el peso de la compañía habría que allanarle el camino: el fantasma de los 460 millones de euros en avales que sobrevuelan sobre la compañía no anima nada.
Para el Gobierno, aniquilar el proyecto de Xfera porque no ha empezado a operar el día 1 de julio cuando existe la posibilidad de que lo haga en unos meses demostraría pocos reflejos. Por otra parte, poner en marcha toda la maquinaria legal para revocar la licencia y ejecutar los avales posiblemente sería más incómodo que esperar a que Xfera venga con un proyecto creíble, aunque sea de última hora y a destiempo. La revocación de la licencia posiblemente daría paso a una batalla jurídica, en la que Xfera podría echar en cara al Gobierno, entre otras cosas, el retraso de años que acumula en la puesta en marcha de la Agencia del Espectro, mediante la cual la empresa podría haber comercializado el uso de las frecuencias.
Por otra parte, nadie garantiza al Gobierno que una vez que tenga libres las frecuencias de Xfera, hubiera una empresa interesada en hacerse con ellas. Parece lógico pensar que si hubiera una empresa así, ya habría intentado un acuerdo. Entre otras cosas, para no partir de cero y por el buen cartel que siempre supone ir acompañado de socios como ACS, March, JP Morgan, etc.

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información