| Artículos | 01 SEP 2002

La promesa de la banda ancha

Jaime García.
El mercado europeo de banda ancha, y en concreto el español, seguirá creciendo rápidamente durante los próximos años en términos tanto de conexiones como de ingresos. Tales crecimientos, pese a los retos tecnológicos, comerciales y estratégicos que plantean, pueden convertirse en uno de los impulsores definitivos del sector.

Las perspectivas del mercado español de banda ancha son halagüeñas; de hecho, se estima que sobrepasará los 6 millones de este tipo de conexiones a finales de 2006.
El mercado residencial continuará siendo el más importante, tanto por número de conexiones como por facturación, aunque con mucha mayor diferencia en el primero de estos aspectos. Sin embargo, la falta de grandes inversiones en el desarrollo de nuevos contenidos puede hacer a los proveedores centrarse en el mercado empresarial, en el que el retorno por usuario es sensiblemente mayor.
En cuanto al acceso, DSL seguirá siendo la tecnología dominante, aunque sin duda veremos mejoras sensibles en la capacidad real ofrecida por esta tecnología, que dista aún mucho de esas espectaculares cifras que parecen lograrse en algunas pruebas. La realidad es que la capacidad ofrecida a día de hoy en nuestro país será insuficiente para muchas de las aplicaciones avanzadas que la banda ancha permite ¿Alguien cree de verdad que puede ofrecerse televisión a través de nuestro acceso de 128 Kbps? Nosotros, desde luego, no.

Puede prometer y promete...
En medio de los tiempos más difíciles que se recuerdan en el sector de las telecomunicaciones, no sólo éstas sino la industria tecnológica en su totalidad deposita sus esperanzas en la llegada de la banda ancha. Es curioso ver a personajes tan dispares como políticos, directivos del mundo del software como Bill Gates o las telecomunicaciones como Cesar Alierta, magnates de los medios como Jesús de Polanco o fabricantes de equipos electrónicos abogar por el desarrollo de la banda ancha. Y es que, como dice Peter Cochrane, “no broadband, no progress”.
Lo cierto es que la banda ancha promete poner un poco de luz en el oscuro túnel en el que el sector está inmerso, impactando la totalidad de ese megasector que incluye las telecomunicaciones, los medios y la informática .Algunos de sus posibles efectos serán, entre otros muchos, permitir la aparición de nuevos servicios basados en contenidos, acelerar el ciclo de actualización de los PC, facilitar el uso de modelos distribuidos y web services, dinamizando además el mercado XSP y facilitando el teletrabajo.
Siendo cierto que la banda ancha puede tener todos estos efectos también lo es que la banda ancha tiene “un largo futuro por detrás”: todas estas promesas llevan demasiado tiempo en boca de algunos y estos maravillosos efectos parecen tardar en llegar más de lo esperado. Para que tal llegada se convierta en presente será imprescindible la aparición en el mercado de una competencia real. Algo falla en el modelo europeo, pese a la numerosa regulación las cifras de LLU, que pretendía garantizar la posibilidad de los nuevos operadores a acceder al bucle de abonado, son aún irrisorias, y en países como España las cuotas del operador dominante hacen que la palabra competencia suene a chiste. Parece injusto buscar una causa única que explique tal situación, en la que algo tendrá que ver el papel desarrollado por algunos de esos supuestos nuevos competidores.
Asimismo, para que las potencialidades de la banda ancha desciendan de los cielos, será precisa desarrollar nuevas aplicaciones que sepan sacar partido de todas sus posibilidades. Parece obvio que la adopción de la banda ancha dependerá en gran medida de que los proveedores sean capaces de desarrollar servicios que realmente sean atractivos, servicios que hagan pasar la banda ancha del cajón del “nice to have” al del “need to have”, convenciendo al usuario de que el acceso de banda ancha es, más que bueno, necesario. Ahora es el momento de desarrollar aplicaciones que realmente sean capaces de modificar los hábitos del usuario hasta convertirse en parte de su vida diaria

Mercado residencial
El mercado residencial de banda ancha estará formado inicialmente por aquellos usuarios de Internet que decidan “actualizar” su acceso a la red. En este grupo existen una serie de requisitos que marcarán el ritmo de esta migración, como la facilidad de contratación e instalación. Estudios realizados en el sector revelan que gran parte de los posibles interesados en contratar servicios de banda ancha se queda en el camino ante la duración y/o complejidad del proceso de alta. Es cierto que se ha avanzado mucho en este sentido, pero aún queda más para lograr que el proceso sea cómodo, rápido e inmediato.
También será preciso ofrecer un soporte y atención al cliente adecuados. En este tipo de servicios, la mala atención al cliente se ha convertido casi en un tópico en las secciones de cartas de los lectores de cualquier publicación tecnológica, dañando de manera considerable la imagen que el mercado tiene de estos servicios.
Asimismo, habrá que disponer de servicios adecuados, lo que no necesariamente implica precios bajos sino precios en función de a la calidad suministrada y los contenidos que se reciben. Finalmente, será imprescindible ofrecer contenidos de entretenimiento de calidad que aprovechen realmente la potencialidad de la banda ancha.

Mercado empresarial
Las pymes suponen en nuestro país un mercado de enormes dimensiones. Muchas de estas empresas son ya usuarias de Internet pero para lograr su migración al acceso de banda ancha será crucial ser capaces de demostrarles los beneficios reales que estas tecnologías pueden aportarle en términos de mejora de las comunicaciones y optimización del coste de las mismas. También parece imprescindible mitigar la preocupación existente en la pyme sobre todo lo relacionado con la seguridad, fiabilidad y calidad del servicio ofrecidas por el operador.
Sin duda el mercado empresarial crecerá de manera rápida cuando las empresas comiencen a conocer las aplicaciones corporativas que la banda ancha permite, como redes privadas virtuales (Virtual Private Networking - VPN) y acceso remoto, comuni-caciones corporati- vas (mensajería, conferencias, colaboración...), hosting, almacenamiento remoto, distribución de contenidos y streaming de audio y vídeo, entre otras.
Pese a las cuestiones que aún quedan abiertas, la banda ancha puede ser una de las tecnologías que dirijan “el rebote “ del sector, aunque para ello será crítica la generación de aplicaciones y contenidos. Sin duda, la banda ancha abre un enorme abanico de oportunidades para la industria pero a la vez crea una serie de desafíos que obligarán a muchos de los agentes del sector a reconsiderar su estrategia y reposicionarse en la cadena de valor.

Jaime García CANTERO
Analista Senior de IDC

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