| Artículos | 01 NOV 2001

La evolución del mercado de las telecomunicaciones en España en régimen de competencia

Miguel A. Eced.
El desarrollo normativo en España, desde la promulgación de la Ley General de Telecomunicaciones en abril del 98, ha permitido recuperar el desfase producido durante el período 93-96, en el que, por diversas razones, la actividad normativa del último gobierno socialista fue escasa. Ciertamente, una de las primeras medidas del recién nombrado gobierno del Partido Popular fue la promulgación del Real Decreto-Ley de Liberalización de las Telecomunicaciones en junio del 96. La inestimable labor del equipo ministerial durante el primer gobierno del Partido Popular, bajo la dirección del Ministro Arias-Salgado y del Secretario General, José Manuel Villar, permitió adelantar la entrada de la competencia plena a diciembre del 98, eliminando la moratoria concedida por la Unión Europea, y situando a España a la cabeza de los países europeos en cuanto a aplicación de las directivas comunitarias, según el último informe de revisión del año 99. Actualmente, se encuentra en trámite la Ley de los Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico y también la modificación y actualización del Real Decreto-Ley de Firma Electrónica necesarios para la extensión del comercio electrónico en España.
Por otra parte, la Comisión Europea está desarrollando una nueva normativa para regular las redes y los servicios de telecomunicación. La filosofía de este nuevo marco legal es acercar lo más posible el sector de las telecomunicaciones a los parámetros que corresponden a los sectores liberalizados con competencia efectiva; si bien, dadas las especiales características de éste, se mantienen algunas regulaciones ex–ante pero con tendencia a disminuirlas y pasar a aplicar a este sector la normativa General de Defensa de la Competencia.
En cuanto a los resultados obtenidos en España dentro del ámbito de un sector liberalizado, recordemos que se pretendía aumentar el mercado con más y mejores servicios, reducción de precios y libertad de elección para los usuarios. Para ver la evolución es necesario segmentar el mercado, por lo menos en lo ocurrido con las redes, los servicios de telefonía fija y móvil y los servicios de Internet.

REDES FIJAS: MUCHO POR HACER
La estrategia seguida con las redes de telecomunicación fijas fue, en primer lugar, la concesión del título habilitante a un segundo operador (Retevisión S.A) mediante Real Decreto-Ley de junio del 96. El establecimiento de los operadores de cable fue al amparo de la Ley de Telecomunicaciones por Cable de diciembre del 95 y del reglamento técnico de prestación de estos servicios de septiembre del 96. Por último, en mayo del 98, se adjudica a la sociedad Lince Telecomunicaciones S.A (Uni2) la concesión para prestar el servicio telefónico básico, convirtiéndose, de esta forma, en el tercer operador de ámbito nacional. Posteriormente, con la Ley General de Telecomunicaciones ya en vigor, se han concedido un buen número de licencias y autorizaciones que a día de hoy sobrepasa el centenar. Sin entrar en detalles, se puede afirmar que se ha producido un avance notable en cuanto a la instalación de redes de transporte troncales, encontrándonos, en estos momentos, con una sobrecapacidad de estas redes de transporte de banda ancha.
Desgraciadamente, el despliegue de las redes de acceso, más costosas y difíciles de instalar, no ha tenido una evolución similar. Los operadores entrantes, basándose en unos costes de interconexión favorables, han desarrollado sistemas de acceso indirecto que les permite, utilizando las redes de acceso del operador tradicional (Telefónica), iniciar su actividad y acortar el período de alcanzar beneficios. Esta estrategia, perfectamente amparada por la reglamentación asimétrica en vigor, se debe considerar transitoria y relacionarla, de acuerdo con el concurso, con un determinado compromiso de despliegue de red de acceso propia. Un comentario similar puede hacerse con la apertura a la competencia del bucle local establecida recientemente; son medidas adecuadas pero siempre que los operadores entrantes no descuiden el despliegue de redes de acceso propias que les dan la posibilidad de tener clientes enteramente propios.
Una especial consideración hay que tener con los operadores de cable que, por la propia naturaleza de su servicio, tienen necesariamente que desplegar redes de acceso. En primer lugar, la excesiva atomización de las demarcaciones establecidas en la Ley hacía ya difícil su viabilidad económica. La práctica del mercado ha resuelto este problema, configurándose prácticamente dos grupos y, posiblemente, sería necesaria una mayor concertación para conseguir economías de escala que facilitaran su viabilidad.
Por otra parte, la aparición de la tecnología xDSL, la concesión de licencias de bucle local inalámbrico o el establecimiento de la televisión digital terrestre y por satélite han disminuido las ventajas que estos operadores ofrecían (Internet a alta velocidad o la integración de teléfono, televisión e Internet).
Todo esto hace difícil la viabilidad económica de las empresas; sin embargo, esta tecnología es la que tiene más posibilidades para que la competencia se establezca. Por tanto, es necesario buscar fórmulas que favorezcan la extensión de estas redes, bien facilitando y promoviendo la consolidación de empresas de bucle local inalámbrico y de cable, bien reduciendo los compromisos iniciales de los concursos en cuanto a extensión en el tiempo de las redes. La apuesta de España en esta tecnología de redes de telecomunicación por cable es muy fuerte y debe facilitarse su actividad para que su desarrollo empresarial sea viable.
La conclusión a esta revisión cualitativa de la competencia efectiva en el subsector de redes fijas no puede ser positiva: los objetivos de crecimiento del mercado, más y mejores servicios y de mayor calidad, no se han producido; sólo se ha conseguido una reducción en los precios, no precisamente por las leyes del mercado sino por la aplicación reglamentaria de tarifas.

DESARROLLO DEL MERCADO DE MOVILES
El mercado de la telefonía móvil ha seguido unas pautas totalmente distintas. En primer lugar, destacar que la competencia se ha producido con un nivel de regulación mucho más ligero que en la telefonía fija. En segundo lugar, debido a las limitaciones de espectro radioelectrico, la introducción de la competencia se ha producido con la introducción de nuevas tecnologías: Airtel y Telefónica Móviles con tecnología GSM 900, Amena con tecnología GSM 1800 y, por último, Xfera con tecnología UMTS.
Con la introducción de cada nuevo operador se ha producido un espectacular crecimiento del mercado, primer objetivo de la competencia, si bien es cierto que, en este caso, estamos ante un mercado en expansión, con índice de penetración muy inferior al de los países de nuestro entorno. Se han conseguido también más y mejores servicios: mensajes cortos, servicios de localización, servicios de datos (WAP) etc. Y también reducciones en los precios, aunque, dado que en la etapa de lanzamientos los costes de comercialización, financiación de terminales etc., son elevados, quizás este parámetro no ha sido el más espectacular.
El caso de Xfera merece un comentario particular. El retraso en la disposición de la tecnología UMTS hac

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