| Artículos | 01 FEB 2007

Hasta el próximo parche

Jaime Fernández.
En que se parecen Ayrton Senna y un paciente de la Seguridad Social? En que ambos mueren con el volante en la mano. El chiste se puede parafrasear de esta forma: ¿en qué se parecen un informático y un usuario de informática? En que ambos viven sin el parche adecuado. Usted lo sabe bien; cualquier pieza de un engranaje informático es susceptible de ser parcheada, por tanto, de ser modificada con una solución provisional, y a la larga poco satisfactoria, para que funcione como debiera. Los informáticos aceptan –incluso aprueban–este mundo al revés, donde el verbo ‘actualizar’ se emplea como un bálsamo de Fierabrás ante cualquier dolencia técnica. No sólo cura y sana, ‘actualizar’ concede los principales deseos de los usuarios. ¿Quiere Windows Vista? Actualice su ordenador. ¿Quiere seguridad? Actualice su sistema operativo, sus programas y su antivirus. Y no se olvide de mantenerlos actualizados. Y de emplear el sentido común, mucho sentido común; el mismo que le dice a cualquiera que no sea un informático que hay algo profundamente equivocado en la tecnología actual. Dedique un momento al singular paraíso de los muertos vivientes. Sólo en el último mes se han detectado un millón y medio de ordenadores zombi en la Unión Europea, otro millón en USA y tres cuartos de millón en China. Se trataba de ordenadores que no estaban bien parcheados (¿o actualizados?) y cuyos propietarios no emplearon el sentido común. Personas que no se preocuparon en cumplir con sus obligaciones informáticas, gente irresponsable y holgazana que dejaron su PC, sus datos y su línea de comunicaciones al alcance de la delincuencia organizada que opera en la Red, auténticas mafias que cuentan cada día con más gente y más medios para alcanzar sus objetivos.
La supuesta mala cabeza de los usuarios de informática provoca unos duelos y quebrantos que pagan todos los implicados en este sector. ¿Qué gasto le supone a Telefónica los doscientos millones de correos basura que vomitan sus redes cada día? ¿Y a la pyme el permanente goteo de virus en sus ordenadores? ¿Y a Banesto o al Grupo Santander los cientos de fraudes, timos y robos de datos confidenciales a sus clientes? El Informe anual 2006 del phishing y troyanos bancarios en España no debería dejar a nadie indiferente, porque muestra el enorme y, por desgracia, imparable crecimiento de la delincuencia en la Red. Si nos empeñamos en que la culpa reside en esos cuantos millones de usuarios que no han leído los manuales ni consultado las listas de seguridad, no hay nada que se pueda hacer. En cambio, si se asume que no se trata de un problema de ellos sino de los profesionales de las TIC y de las personas que diseñan, venden y viven de este permanente despropósito, entonces, sólo entonces, se encontrarán soluciones efectivas que no se basen en el próximo parche o en la siguiente actualización. Después de veinte años bailando al son del rasga y cose, rasga y cose, quedan pocas dudas sobre su nulo valor, excepto para los que venden los parches y las actualizaciones. Las relaciones entre las empresas informáticas y sus clientes, en su ámbito técnico, están basadas en un “hasta el próximo parche”, cuando hace ya mucho tiempo que deberían haberse resumido en un sencillo “funciona como debe”, según dicta y manda el más auténtico sentido común.

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