| Artículos | 01 ABR 2000

Hacia una nueva generación

Cabeceras digitales de redes de cable
Alberto Murillo y Sandrá Solé.

Este factor, combinado con la explosión de todo lo relacionado con Internet, abre las puertas a toda una nueva cultura de las comunicaciones y la información, una cultura que tiene en los sistemas digitales y las redes de banda ancha el soporte más adecuado para desarrollarse sin límite mucho más allá de lo que hasta la fecha hemos conocido.

Las redes de banda ancha son, por tanto, pieza clave en el desarrollo de todo tipo de servicios digitales. Y dentro de éstas, las redes de telecomunicaciones por cable HFC -Híbrida Fibra óptica-Coaxial- son las únicas que hasta hoy son capaces de prestar de manera integrada servicios avanzados de televisión, telefonía y datos. En números anteriores ya nos detuvimos en la telefonía en redes HFC (COMUNICACIONES World, núms. 114 y 124) y en el acceso a Internet mediante módems de cable (COMUNICACIONES World, núm. 113). En las próximas líneas vamos a centrarnos en los servicios avanzados de televisión por cable: televisión interactiva, pago por visión (PPV), vídeo bajo demanda (VOD)..


 CABECERAS ANALÓGICAS
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Actualmente, los operadores de cable que se adjudicaron en su día las demarcaciones que estableció el Ministerio de Fomento disponen de sistemas analógicos de tratamiento y distribución de señales de TV a sus clientes. Una cabecera de TV analógica, elemento central desde el que se gobierna todo el sistema de distribución de señales de TV y radio a través de la red HFC, está formada básicamente por los siguientes bloques: captación y recepción de señales, tratamiento en banda base, y modulación y combinación.

Un canal de TV, analógico o digital, proveniente de satélite o de difusión terrenal, es captado, demodulado y descodificado en el primer bloque. Todos los canales, sea cual fuere su origen, son convertidos a un formato analógico en banda base. El segundo bloque permite monitorizar la calidad de estos canales y agregar otros como el típico mosaico, una carta de ajuste, un logotipo..., así como realizar otras funciones propias de los sistemas de back-up. Finalmente, el último bloque se encarga de modular, ordenar y codificar (con un sistema de acceso condicional determinado) cada programa, según la conveniencia del operador de cable.

La modulación empleada actualmente es AM-VSB (Amplitud Modulada - Banda Lateral Vestigial), con canales de 7 u 8 MHz (PAL B/G) por programa de TV. Este ancho de banda por canal podría parecer excesivo pero no resulta un inconveniente para el operador, dada la gran capacidad disponible en la vía descendente de la red HFC. Por el contrario, la modulación analógica presenta una ventaja fundamental: los televisores convencionales pueden recibir estos canales directamente, siempre que se encuentren dentro de su banda de sintonización, y el precio de un descodificador analógico (set-top box) es por el momento notablemente más bajo que el de su equivalente digital. Por otra parte, la calidad de señal que la red permite ofrecer a los usuarios con un sistema analógico es alta.

Pero no todo son ventajas, evidentemente. De hecho, la creciente tendencia a la integración de los servicios hace que las limitaciones de los sistemas analógicos sean cada vez más patentes y menos justificables, máxime cuando los factores económicos van inclinando la balanza hacia una rentabilidad menos incierta de los servicios interactivos para el gran público.

Es precisamente la demanda masiva de servicios interactivos de muy diversa índole (telebanca, compra electrónica, Internet a través del televisor, PPV, VOD...), lo que propiciará la adopción generalizada del soporte digital como medio idóneo para el desarrollo de todas estas aplicaciones. Y, en este contexto, las redes de cable no pueden permitirse el lujo de llegar tarde al nuevo mundo digital.


 TECNOLOGÍA DIGITAL
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Durante los últimos años, numerosos organismos y empresas han tratado de sentar las bases de una normalización de los sistemas de transmisión y tratamiento digital de vídeo, voz y datos. Se trata de organizaciones como DAVIC (Digital Audio-Visual Council), Cablelabs (Cable Laboratories), IEEE (Institute of Electrical and Electronic Engineers), MCNS (Multimedia Cable Network System Partners.), SCTE (Society of Cable Telecommunications Engineers), ETSI (European Telecommunications Standards Institute), ITU-T (International Telecommunications Union), EBU (European Broadcast Union), DVB (Digital Video Broadcasting) y ECCA (Euro Cablelabs), entre otras.

Si a la revolución digital sumamos el coste cada día menor de un receptor capaz de soportar los emergentes servicios digitales, se entiende porqué el consorcio de empresas MCNS encabezó la estandarización de productos en la industria del cable.

MCNS cuenta con el soporte técnico de los laboratorios de televisión por cable CableLabs, ent

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