| Artículos | 01 JUN 2002

Hacia la TV Digital Interactiva (y 4)

Mercados y tendencias
Alberto Murillo.
En esta cuarta y última entrega sobre la TV Digital Interactiva, se abordan la situación de mercado y las principales tendencias que lo guiarán durante los próximos años. La fusión de Vía Digital y Canal Satélite abre una época de incertidumbre.

La primavera de 2002 será recordada en la historia de la televisión digital como un período de profundos cambios en el sector. A la polémica por los insatisfactorios resultados y problemas de interferencias detectados a raíz de las pruebas de transmisión de señal de televisión digital terrestre (TDT) realizadas por los diferentes canales de TV siguió la aparición de negros nubarrones en el horizonte empresarial de Quiero, del grupo AUNA, y la posterior noticia de su liquidación a finales de abril. Dicho desenlace se producía unos meses después de que la plataforma anunciase haber superado el techo de los 200.000 abonados, cifra muy superior a la calculada más recientemente y que estaría algo por debajo de los 100.000.
Con este panorama, el futuro se presenta cuando menos incierto para otras empresas de TDT como NetTV, VeoTV, LaOtra y Onda6, actualmente emitiendo en pruebas. Por su parte, a partir del 3 de abril y por imperativo legal los canales terrestres convencionales –TVE1, La 2, Tele5, Antena3 y Canal+– iniciaron sus emisiones en digital para unos usuarios que, salvo los que poseen el descodificador de Quiero, no tienen forma alguna de recibir las señales en sus televisores analógicos.
En el marco de la Unión Europea, Quiero no ha sido la única víctima de la recesión económica y de unos modelos de negocio que parecen haber dejado de tener sentido: la segunda plataforma digital del Reino Unido, ITV Digital, con más de un millón de abonados, suspendía pagos en marzo y cesaba sus emisiones dos meses después, dejando a BskyB como única alternativa para los abonados británicos. También NTL, el mayor operador de cable del Reino Unido, con 2,8 millones de clientes, suspendía pagos aunque mantenía sus operaciones. Por otro lado, el grupo alemán Kirch declaraba insolvente su división de televisión de pago KirchPayTV (2,4 millones de abonados) como paso previo para acometer una profunda reestructuración de la compañía.
Volviendo al escenario español, la noche del 8 de mayo nos acostábamos con la noticia del anuncio de fusión entre Canal Satélite y Vía Digital, empresas que habían acumulado pérdidas por valor aproximado de 1.350 millones de euros en los últimos cinco años y que finalmente terminaban de esta manera con la rumorología y la sucesión de desmentidos de los meses anteriores. Condenados a entenderse, las dos plataformas consideran este importante paso como la única salida viable para afrontar la crisis de las televisiones digitales en Europa, coincidiendo en dicho planteamiento con buena parte de los expertos del sector y sin una oposición clara de la Comisión Europea. En 2001 se produjo un caso similar en Italia con la concentración de las plataformas de televisión de pago Stream (Telecom Italia) y Telepiù (Canal+ Francia), frustrada finalmente en mayo.

El cable, a la expectativa
El monopolio privado que la fusión de las plataformas digitales españolas representa deja a sus directos competidores, las empresas de cable, ante una situación delicada. No en vano ONO, AUNAcable y el resto de operadores agrupados bajo la AOC suman algo menos de 700.000 clientes frente a los más de dos millones de abonados suscritos a una de las dos plataformas de TV digital por satélite. Para añadir más leña al fuego, Telefónica inició un servicio en pruebas de vídeo bajo demanda vía ADSL en la ciudad de Alicante al que los operadores de cable se oponen frontalmente por considerarlo una forma de competencia desleal y una violación flagrante de los compromisos adquiridos en su momento por la dominante con el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Ante tal estado de cosas, podría terminar dándose en el cable una situación similar a la que están viviendo las plataformas de satélite: la fusión entre AUNAcable y ONO. Un operador de este tamaño, con la ventaja de poder integrar mediante una única red todos los servicios de telecomunicación y entretenimiento –telefonía, TV y datos- podría llegar a constituir junto con Retevisión una alternativa seria al operador dominante y a la plataforma única de TV digital por satélite. Los vientos de la consolidación recorren Europa.
En paralelo a toda esta serie de acontecimientos, los debates políticos que se generan no hacen sino acrecentar la sensación de incertidumbre que planea sobre el hipersector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y sobre el de la televisión digital en España en particular. No tiene sentido un modelo de negocio que, por ejemplo, sufraga los contratos millonarios de los jugadores de fútbol con las pérdidas también millonarias de las operadoras de TV que llevan las imágenes de los partidos a sus clientes por debajo de costes.
Llegados a este punto, las preguntas vienen por sí solas: ¿responden las plataformas de TV digital por satélite, cable o terrestre a las necesidades reales de los consumidores?, ¿cómo debe replantearse el modelo de negocio de las empresas implicadas para que sea viable?, ¿hacia dónde se mueven los servicios de TV digital interactiva? Para responder a estas cuestiones debemos analizar los diferentes factores que concurren en la configuración del mercado: los aspectos tecnológicos, la evolución de la cadena de valor, la aparición de nuevos servicios y el comportamiento del consumidor.

Multimedia Home Platform
Para que las empresas de TV digital puedan comenzar a ver algo de luz al final del túnel deberían de aclararse ciertas dudas que, al margen de los aspectos regulatorios, políticos y económicos, tienen mucho que ver con MHP (Multimedia Home Platform). El paradigma de la estandarización de la TV digital no acaba de despegar y aunque diversos fabricantes como Philips, Sony, Nokia, Panasonic, Samsung y tantos otros han desarrollado descodificadores para TV digital bajo la norma MHP 1.0 y 1.1, los costes son excesivamente altos para un modelo de negocio de la TV de pago que se basa en la subvención de los terminales de usuario.
Por otra parte, la interoperatividad todavía no está garantizada por la inexistencia de test-suites MHP que prueben el ajuste a especificaciones de los nuevos dispositivos. Un terminal MHP de altas prestaciones (200 MIPS, 32MB de RAM y 16MB de memoria flash) no baja de los 500 ó 600 euros. Esto va a conducir a un período de varios años en el que coexistirán terminales de diferentes prestaciones (perfiles) y distintos entornos de desarrollo (API) con abundancia de aquellos cuyo coste no supere los 200 euros, mientas MHP siga evolucionando y termina de perfilarse como la norma universal que permita las adecuadas economías de escala.
Abundando en el aspecto del desarrollo de aplicaciones, existen en el mercado API para todos los gustos: desde las basadas en HTML y Java Script (NDS, Microsoft TV o Liberate, adoptada por ONO para sus servicios de TV digital por cable a partir de octubre de 2002) o las basadas en lenguaje C (como OpenTV, de Vía Digital), así como otros sistemas propietarios (PowerTV o MediaHighway, de Canal Satélite). Prácticamente todas las empresas que hay detrás de estos sistemas h

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