| Artículos | 01 ENE 2004

España, entre los países más baratos en telecomunicaciones

IX Informe de Implementación de la Comisión Europea
Eugenio Pedrero.
España es uno de los países europeos más baratos para usar el teléfono, sobre todo por las enormes reducciones de precios realizadas en los últimos dos años en el segmento del mercado empresarial. Así se desprende del IX Informe de Implementación sobre el sector de las telecomunicaciones publicado por la Comisión Europea, en el que, además, queda reflejado, junto a la buena evolución de los móviles, los grandes crecimientos que, a escala global, está experimentando la banda ancha y el impulso institucional a la redefinición de la competencia en el ámbito de la UE.

Según el Informe de Implementación sobre el sector de las telecomunicaciones que Bruselas publica anualmente, referencia obligada para determinar el grado de competencia en el mercado, en España un usuario residencial estándar pagaría al mes 37 euros más IVA por su factura de telecomunicaciones. Es una cifra que sólo está por encima de lo que ese mismo usuario “tipo” pagaría en Luxemburgo (33 euros más IVA), y en Suecia (también 33 euros). El país europeo más caro para hablar por teléfono para los usuarios residenciales sería Portugal, con una factura mensual media de 48 euros. Esta cifra estaría en línea con lo que se pagaría en Estados Unidos, paradigma de la liberalización, y muy por debajo de lo que se pagaría en Japón, con una media de 51 euros al mes. De esta forma, Japón sería el país industrializado más caro para un usuario residencial, de acuerdo con los datos sobre tarifas del informe, elaborados por Teligen.
Con respecto al segmento de mercado empresarial, nuestro país pierde posiciones en cuanto a su competitividad, si bien se conserva entre los países más baratos. En España, una empresa estándar pagaría al mes por su factura de teléfono 73 euros más IVA. Tan sólo Suecia, Luxemburgo y Dinamarca serían más baratos, con cifras de entre 60 y 71 euros más IVA.
Las razones de por qué España está entre los países con precios oficiales más reducidos hay que buscarla sobre todo en lo barato de las comunicaciones locales y de la cuota de abono mensual que cobra Telefónica. Precisamente estos dos conceptos tarifarios han sido una fuente constante de polémica en el mercado español, que ha enfrentado al antiguo monopolio en repetidas ocasiones con la Administración y con otros operadores rivales. Telefónica ha reclamado en repetidas ocasiones un reequilibrio tarifario que le permitiera subir las tarifas locales y la cuota de abono para ajustar ambos conceptos a la media europea.
Una llamada local de tres minutos en España costaría 8,9 céntimos de euro, el precio más bajo de toda Europa. Estaría por debajo de los casi 13 céntimos de media europea, y sería menos de la mitad de los más de veinte céntimos que costaría en Bélgica. En cuanto al coste de la cuota mensual, la brecha entre nuestro país y la UE se ha ido reduciendo. Ahora, la cuota mensual de Telefónica está en la media europea, con unos catorce euros.
En lo que España es menos competitiva que otros países es en las llamadas no locales, es decir, las que el informe bautiza como llamadas nacionales, que en el caso español incluye las provinciales y las interprovinciales. Es cierto que nuestro país está ahora en la media europea, con un coste de 33 céntimos por una conexión de tres minutos; sin embargo, es el quinto país más caro, por detrás de Italia, Portugal, Alemania y Reino Unido.

¿Cuánta competencia es competencia?
La evolución de los precios de las telecomunicaciones es uno de los asuntos más espinosos dentro del sector. A las operadoras siempre les parecerá que las tarifas de las telecomunicaciones han sufrido, en su conjunto, una reducción sin precedentes en los últimos cinco años, poniendo en peligro los márgenes. Y sin márgenes, o con márgenes progresivamente menores, piensan, cada vez son menos los incentivos para invertir y seguir desarrollando el mercado.
A los consumidores, y a algunos analistas, sin embargo, les parece que todavía hay recorrido para seguir exprimiendo el limón. Para los consumidores, los costes fijos, como las cuotas de abono, han ido creciendo. Todo ello en perjuicio de aquellos consumidores que menos hablan por teléfono, y que no pueden compensar con un uso intensivo de llamadas (cada vez más baratas) las tarifas de las cuotas de abono (cada vez más altas). Algunos analistas, además, sostienen que las operadoras todavía no han apurado sus economías de escala y que aún tienen mucho poder de maniobra para reducir costes y, por lo tanto, mantener márgenes aunque las tarifas sigan cayendo.
Entre unos y otros argumentos surge la pregunta obvia. ¿Cuánta competencia es competencia? A juzgar por los datos del IX Informe, sobre todo en materia de precios, ¿se puede decir que en el sector de telecomunicaciones ha habido mucha competencia o poca competencia?
Los datos están ahí para que cada uno juzgue. En 1998, una llamada no local (nacional) de tres minutos costaba como media en Europa 66 céntimos más IVA. En agosto de 2003 ese precio se había reducido a una media de 32,9 céntimos; es decir, algo menos de la mitad. Sin embargo, las llamadas locales, que en su conjunto ya estaban bajas en 1998, no han subido significativamente. En ese año, una llamada local de tres minutos costaba una media de 12,5 céntimos; en la actualidad sería un céntimo más cara.
La otra cara de la moneda son las subidas más o menos fuertes que han sufrido las cuotas de abono de los distintos ex monopolios en cada país. En su conjunto, a nivel europeo, la cuota de abono media para un cliente residencial ha pasado de los 11,63 euros en agosto de 1998 a los 14,20 en agosto de 2003; es decir, se ha producido un incremento del 22%.

Empresas, las más beneficiadas
No todos los clientes se han beneficiado por igual del bajón de los precios, o han sido igualmente perjudicados por las alzas. Han sido sobre todo los clientes empresariales los más afortunados tanto para las bajadas (muy fuertes en su caso) como para las subidas (más suaves). La cuota de abono para un cliente empresarial, en lugar de subir un 22% en cinco años, como en el caso de un cliente residencial, tan solo ha subido un 18%. Por otro lado, la factura media mensual de un cliente de negocios en Europa en 1998 era de 78,5 euros, frente a los 60,7 de ahora; es decir, se ha registrado una bajada acumulada del 22%. Para un cliente residencial de tipo medio, la bajada acumulada en su factura mensual tipo ha sido apenas del 13%, pasando de los 34 euros de 1998 a los 29,4 de la actualidad.
Una prueba de los beneficios que ha traído para los clientes empresariales la liberalización del mercado de las telecomunicaciones es España, el país que entre 2001 y 2003 más esfuerzo ha realizado de toda Europa en reducir las tarifas telefónicas para ese tipo de usuarios. Las bajadas de precios para llamadas nacionales en ese periodo para ese tipo de clientes en nuestro país han llegado a ser superiores al 20%, el doble que el segundo mercado que más esfuerzo ha realizado en este sentido, Grecia, con bajadas de en torno al 10%.
Aunque algunos le pidan aún más a la liberalización en materia de bajada de precios, y otros piensen que las operadoras nunca agotarán sus márgenes porque siempre encontrarán nuevas economías de escala
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