| Artículos | 01 MAY 2002

El tiempo de la fibra

Rafael de Ory.
La voz lleva a los datos, el email a la mensajería instantánea y el teletrabajo al trabajo móvil. Esta es la realidad hoy, pese a que a principios del siglo XX la compañía Western Union proclamara que "el teléfono tiene demasiados defectos como para considerarlo seriamente como un medio de comunicación", o muchos años después Thomas Watson, entonces chairman de IBM, asegurase que sólo había mercado en todo el mundo para "quizá cinco ordenadores".
El rotundo fracaso de tales profecías podría hacernos pensar que el tecnoescepticismo es algo del pasado y que la creciente demanda de los clientes lo demuestra. Pero lo cierto es que aún queda mucho escepticismo. Tecnologías como VoIP, video streaming a dispositivos de mano móviles, Bluetooth y DSL todavía tienen muchos detractores, que lo ven como algo de un futuro muy lejano.
En los años 90, nuestro apetito de comunicaciones se convirtió en más insaciable que nunca. No sólo quisimos disponer de teléfonos fijos, móviles, buscas y faxes, sino que empezamos a sentir la necesidad de poder cursar voz y datos juntos. La culpa fue de Internet, por supuesto, que hizo que viéramos que esos deseos eran posibles de conseguir, lo que, a su vez, generó más demanda. En lo que a móviles se refiere, llegaron los mensajes de texto y WAP, ésta última con escaso éxito pero con una enorme capacidad de mostrar lo que se podía conseguir en poco tiempo y con mucho ancho de banda.
De hecho, sólo una fracción de lo que es posible se está suministrando actualmente. Desafortunadamente, las redes con las que hemos entrado en el nuevo milenio no son demasiado adecuadas para nuestras necesidades. Las redes urbanas heredadas, basadas en cobre, son demasiado lentas y carecen de la capacidad para soportar la explosión de los servicios de datos. Y tarde o temprano surgirán los cuellos de botella.
Por supuesto, en las redes de larga distancia las cosas son diferentes. En estas redes, la fibra está muy presente, transportando datos entre ciudades y países y, bajo el mar, continentes. Pero, incluso así, se precisaba más ancho de banda entre los principales grandes centros financieros como Nueva York, Londres, Frankfurt y Amsterdam. Aquí, la tecnología Dense Wave Division Multiplexing (DWDM) ha contribuido a expandir la capacidad, permitiendo transportar más señales de voz y datos por las mismas líneas.
Y están surgiendo las Metropolitan Area Networks (MANs). Rodeando cada ciudad , proporcionan enlaces de alta velocidad entre las potentes líneas de larga distancia y la infraestructura urbana de cobre. La fibra hasta el hogar es un objetivo lejano en muchas ciudades.

Del parón al crecimiento
Servicio, velocidad y capacidad deberían ser ampliamente mejorados si se abrieran nuevas líneas y se sustituyera el cobre por infraestructura óptica. Esto tiene unos altos costes (la fibra sola es inútil, pues se necesita equipamiento que la "ilumine") y se está realizando poco a poco, pero no pasará mucho tiempo antes de que la puerta se abra a mayores capacidades y velocidades.
Y eso sucederá. El paso de las comunicaciones centradas en la voz a las comunicaciones centradas en los datos está en camino. Para 2010 habrá tantos dispositivos interconectados que el volumen de las comunicaciones entre máquinas sobrepasará el de la comunicación humana.
Aplicaciones telemáticas, aplicaciones Internet, servicios Web, y más y más email contribuirá al boom. Además, se suele olvidar que el tráfico de las redes 3G habrá de fluir a alguna parte y las redes móviles carecen de la capacidad de las redes fijas: el escenario más probable es que el multimedia será transportado por las infraestructuras tradicionales. Y ese nivel de trafico no podrá ser soportado por el cobre.
El escenario descrito nunca fue imaginado por aquellos que planearon las infraestructuras heredadas hace años. Que la voz fuera relegada a ser un servicio de datos IP más, con un amplio rango de nuevos servicios multimedia y de datos fluyendo de forma convergente, era impensable.
Todo esto indica que este parón sufrido por la industria de las telecomunicaciones, el mayor de su historia hasta ahora, vendrá seguido de un periodo de crecimientos sostenidos. Y la fibra será el elemento catalizador que saque a los operadores de la actual tormenta.

Rafael de Ory
Managing Director EMEA
CIENA
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