| Artículos | 01 ABR 2006

El renacer de las telecomunicaciones

Más inversiones, más servicios, más negocio
Eugenio Pedrero.
Entre 2003 y 2004, los fantasmas del pinchazo de la burbuja tecnológica fueron apagando sus ecos. En 2005, sus voces dejaron de oírse. Como queda reflejado en esta primera parte de este informe, el sector de las telecomunicaciones vive ahora un nuevo renacer, más sólido y sano, sin fisuras, con datos que avalan que el mercado camina con paso firme hacia modelos de crecimiento sostenibles en el tiempo, con empresas capaces de hacer que este negocio brille como en sus mejores tiempos.

Decenas de fusiones y adquisiciones atestiguan que las telecomunicaciones vuelven a ser el mayor objeto de deseo en los mercados financieros. Nuevas áreas comerciales, como la banda ancha, a la que durante los últimos años siempre se consideraba como en fase de despegue, por fin han adquirido velocidad crucero. Las inversiones en redes se han intensificado, y por tercer año consecutivo siguen subiendo, hasta alcanzar niveles históricos. Sistemas novedosos como la tercera generación de móviles, o 3G, han conseguido dar el salto desde el laboratorio y las pruebas precomerciales hasta el mercado de consumo. Los niveles de deuda, que hace años colapsaban las cuentas de las operadoras, se han disuelto entre las grandes compañías…
En definitiva, las telecomunicaciones, después de casi un lustro de travesía del desierto, se encuentran por fin con un nuevo oasis. Los últimos estudios de los analistas, y en especial el más reciente Informe de Implementación elaborado por la Comisión Europea, son algo más que un compendio de estadísticas frías, anodinas y asépticas. Todos ellos tienen un denominador común: la crisis que sufrieron las telecomunicaciones a raíz del pinchazo de la burbuja puntocom es ya prehistoria.
Tal como se desprende de los últimos datos que la Comisión Europea recoge en su último Informe de Implementación, que analiza anualmente la evolución de los mercados europeos, el sector empieza a saborear de nuevo una época dorada. Según el más reciente, que ya hace el número 11, el sector de servicios de comunicaciones electrónicas, es decir, las telecomunicaciones en su sentido más amplio, no sólo sigue siendo el principal segmento del macrosector de las TIC (que también incluye áreas como el software o incluso el negocio audiovisual). En 2005, las telecomunicaciones ganaron más peso, y fueron el gran motor de toda esta industria.
El valor del macrosector de las TIC en Europa (incluye no sólo los 15 miembros de la UE tradicionales, sino los nuevos países que se han incorporado) alcanzó los 614.000 millones de euros. De esta cifra, el 44,4% correspondió al negocio puro de los operadores de telecomunicaciones, lo que técnicamente se conoce como carriers. En 2004, las comunicaciones tenían un peso del 43% en el sector de las TIC. Este mercado, a pesar de que las grandes economías europeas, como la francesa y la alemana, siguen renqueantes, aumentó su tamaño a tasas de entre el 3,8% y el 4,7% –la horquilla es más o menos amplia dependiendo de la fuente estadística que se escoja–. Sean cifras de crecimiento más próximas al 3% o más cercanas al 4%, lo cierto es que, en cualquier caso, las TIC crecen a mayor ritmo que el conjunto de la economía europea, que no pasa de tasas del 1,5%, lo cual constata su buena salud. Esta estadística es mucho más contundente si se analiza aún más desde el punto de vista macroeconómico. En términos de PIB europeo agregado, las TIC suponen ya más del 5% de toda la economía –la mayor tasa hasta ahora–. Además, aportan más del 40% de todos los incrementos de productividad que se generan al año, y más de una cuarta parte del crecimiento del PIB de toda la UE.

Operadores, los protagonistas
Con todo, dentro de las TIC, los grandes protagonistas son los operadores de telecomunicaciones, cuya relevancia se manifiesta desde la misma base de toda su cadena de valor: las inversiones. Después del parón, e incluso declive, en inversiones que sufrió el sector entre 2001 y 2002, las tasas de crecimiento ya habían empezado a recuperar tono en los dos años siguientes. Pero ha sido en 2005 cuando realmente han levantado el vuelo, con un incremento del 6%, hasta alcanzar 45.000 millones de euros. Aun así, lo relevante no es tanto la cantidad absoluta como lo que ésta representa, ya que es el tercer año consecutivo de crecimiento en inversiones, lo que consolida la tendencia al alza. Además, los operadores están volviendo a niveles récord de inversión en términos relativos, con cifras de más del 15% con respecto a sus ingresos, como en los mejores tiempos. Y eso para los de telefonía fija, que teóricamente siempre han sido los que menos necesidad tienen de desplegar redes. En otro tipo de compañías (fundamentalmente los móviles y los operadores de cable), las tasas son mucho más elevadas, según los expertos que han elaborado el informe de la Comisión Europea. Las inversiones, en cualquier sector de la economía siempre son un termómetro de su estado físico. No sólo proporcionan más posibilidades de negocio; también las anticipan. A más inversiones, más pronósticos de crecimiento existen en el mercado.
Pero este buen diagnóstico del otrora enfermo sector de las telecomunicaciones también cuenta con una segunda opinión en ese buen diagnóstico: la que están dando los mercados financieros, medida en términos de fusiones y adquisiciones que se están produciendo. Según datos de la Comisión Europea, en 2005 se vivió toda una avalancha de operaciones de compraventa en el mercado europeo de telecomunicaciones. Sobre todo, operaciones transfronterizas, que son las más complejas de ejecutar y las más prometedoras por las expectativas de mejoras de negocio que llevan implícitas. Algunas estimaciones hablan de que el año pasado se produjeron en Europa operaciones de este tipo por valor de 70.000 millones de euros. Basta recordar algunas de las más relevantes que han afectado a operadores españoles para darse cuenta de que los procesos de compraventa se están produciendo de forma bidireccional, tanto grupos españoles comprando operadores de otros países (Telefónica y O2), como a la inversa (France Telecom con la adquisición de Amena). Ese volumen de transacciones es el más elevado que se ha producido en el continente desde 2000, en plena efervescencia de la burbuja tecnológica.
Lo más destacado de esta fiesta de compraventas no es tanto el hecho de que se produzca, sino cómo y por qué. Las operaciones bidireccionales anteriormente descritas, entre España y Reino Unido por un lado, y Francia y España por otro, no son ejemplos aislados de lo que está ocurriendo. Entre otros países europeos se están realizando operaciones similares, lo que alienta aún más las expectativas de Bruselas. “En el pasado esta actividad [las operaciones transnacionales] ha sido un buen indicador del nivel global de la inversión directa extranjera”, explica la Comisión en su informe de Implementación.
Y la razón es simple: un operador de un país A no dedica esfuerzo y dinero en la compra de otro en un país B si no es para posteriormente invertir en mejorarlo, para incrementar el nivel de competencia en el mercado, y para conseguir economías de escala que después pueda traducir en mejoras de eficiencia y productividad. Es, por ejemplo, lo que
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