| Artículos | 01 JUN 2004

El pingüino en la encrucijada

Jaime Fernández.
A principios del año 2000, Telefónica Data estudió la posibilidad de utilizar Linux en su nueva red IP. Hasta entonces, TData empleaba, casi en exclusiva, servidores Sun con tecnología Sparc y su correspondiente sistema operativo Solaris. En esa época Linux ya empezaba a despuntar en muchos departamentos técnicos de Telefónica Data, y sus numerosos seguidores pidieron el respaldo oficial para elegir Linux en lugar de Solaris para la nueva red. La propuesta fue descartada por falta de paladines dispuestos a defender la atractiva, pero arriesgada, alternativa del pingüino.
Cuatro años después, empresas como HP, Oracle o IBM se quieren convertir en esos paladines que Linux necesita para desplazar a otros sistemas operativos en el seno de las grandes compañías. Se puede tener la impresión de que el respaldo de estas multinacionales, unido al palpable aumento de Linux en todo tipo de empresas, sitúan al pequeño pingüino en una posición envidiable. Pero si observamos con atención el estado actual de este sistema operativo y de su entorno, veremos algunas sombras alargadas que nos harán reflexionar sobre su futuro incierto.
Hace tiempo que Red Hat cerró su delegación en España y despidió a las tres personas que trabajan allí. Quizá por este motivo, para adquirir ahora una licencia Enterprise se necesita más esfuerzo del deseable, sin olvidar su elevado precio. Muchos seguidores de Red Hat se han sentido abandonados a causa de la política de licencias de esta empresa, que ahora patrocina Fedora como su alternativa gratuita. Mientras, Novell presentaba en un hotel de Madrid su nueva adquisición, SUSE, en una velada agridulce. El director de Novell en España aseguraba que el paraguas de la compañía protegería a NetWare, SUSE y Ximian, creando la gran solución empresarial para el mundo Linux. Será verdad, pero primero deberán unir las piezas, empezando por la propia gente de SUSE, que presentó, allí mismo, la nueva versión de su producto, pero sin una referencia a Novell o su entorno.

Nuevos compañeros de viaje
Quien sí está hablando –o amenazando–, y mucho, es el presidente de SCO. Parece que la estrecha relación de la compañía con Microsoft, valorada en 26 millones de dólares, se refleja también en estas posturas agresivas, que buscan limitar el acceso a la información o a sus canales, como hizo la empresa de Redmond al cerrar a finales del año pasado sus servicios de chat. Microsoft también ha tomado una actitud agresiva hacia Linux, y no es una broma, aunque algunos de sus argumentos técnicos para desprestigiar a Linux parecen un chiste.
La mayor preocupación, empero, para los seguidores de Linux reside en las nada claras intenciones de sus nuevos compañeros de viaje. La grandeza de Linux no reside en sus méritos técnicos o de costes frente a MS Windows, aunque así fuera. El pequeño pingüino representa una alternativa real y, sobre todo, libre frente a los dictados de Microsoft. Mientras sea la comunidad de usuarios de Linux la que maneje las riendas del sistema operativo, usted podrá elegir la ‘empresa paladín’ que le ofrezca todo el soporte que su empresa necesita, llámese Dell, Novell o SAP. Pero si estas compañías se empeñan en poner vallas al campo abierto de Linux -engullendo distribuciones, aplicaciones y personajes famosos–, perderemos aquello que nos hace libres, también en el mundo de la informática: la posibilidad de elección.
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