| Artículos | 01 ABR 2004

El nuevo centro de datos

Una revolución tranquila, una inmensa oportunidad
Utilility computing, informática bajo demanda, grid computing, autonomic computing, consolidación y virtualización son conceptos que han logrado ya hacerse un hueco indiscutible entre las principales tendencias que dirigen el mercado de las tecnologías de la información. Todos ellos, con dimensiones tan similares como a veces dispares, adquieren sin embargo un sentido pleno e integrado si son contemplados como manifestaciones de lo que será el nuevo centro de datos. Para las empresas, tenerlos en cuenta es fundamental a la hora de diseñar la estrategia TIC corporativa.

Nadie pone ya en duda que el auge de la informática basada en Web ha supuesto un cambio profundo en los recursos TI, que han pasado de ser considerados desde una perspectiva física a serlo desde un punto de vista lógico. Pero el cambio sólo ha empezado. Nuestras mentes han ido acostumbrándose a un enfoque que ahora empieza a materializarse en pasos concretos hacia lo que bien podría considerarse como el nuevo centro de datos. Debemos prepararnos para afrontar las próximas sacudidas que la industria prepara.
Los principales suministradores, los expertos visionarios y los responsables de TI más avezados están de acuerdo en que un nuevo modelo informático, centrado en la Web, está tomando forma. También en que se tratará de un cambio profundo que afectará a todos los niveles de la infraestructura TI; esto es, será un cambio de la arquitectura básica. Sin embargo, pese a estas coincidencias, no existe un consenso sobre cuál será el aspecto final de los nuevos entornos informáticos ni sobre cuál será su nombre. ¿Será un mundo de informática bajo demanda, como predica IBM? ¿Será más acorde con la “gridmanía” abanderada por otros como Oracle y Sun? ¿O estamos abriendo la senda hacia la informática autónoma, la virtualización o algo similar?

Batalla de titanes
Gigantes tecnológicos como Cisco, EMC, HP y Microsoft –además de los titanes ya mencionados– están luchando por ganarse el corazón y la mente de los clientes con sus nuevos conceptos. Y para los promotores de la arquitectura que finalmente triunfe irá a parar muy probablemente el grueso del botín de ingresos en la próxima década. Si alguien tiene alguna duda al respecto, basta con que reflexione sobre lo ocurrido en el mercado durante la última década con la arquitectura cliente/servidor y el actual dominio del binomio Wintel.
En medio de esta lucha de poder, el cliente debe mantener la mente fría, revisar todas estas ambiciosas visiones con sentido crítico y estudiar los cuadernos de ruta de sus principales suministradores de tecnología. Todo ello tratando al mismo tiempo de tomar decisiones trascendentales acerca de prácticamente la totalidad de los niveles de su infraestructura y de las aplicaciones que sobre ella funcionan. De lo que sí podemos estar seguros es que cualquiera que sea el modelo adoptado, conducirá a algo que podríamos denominar el “nuevo centro de datos”.
Lo paradójico es que, de las ideas comunes a todos los discursos de la industria, que son muchas, si algo podemos sacar en claro es que los cambios llevarán precisamente en gran medida a la desaparición del centro de datos tal como lo conocemos, al menos como lugar físico donde se concentran los recursos informáticos y de comunicaciones de la empresa asociados a sistemas hardware y software bien diferenciados. El nuevo centro de datos, fundido con la red –casi podría considerarse, estirando un poco el conocido lema de Sun, que es la red misma–, representa una tranquila y callada revolución en las TI que encierra riesgos para clientes y suministradores pero también grandes recompensas.

Una imagen panorámica
Para estar preparado, el responsable TI debe conocer los cambios a los que con seguridad habrá de hacer frente durante los próximos años; puede que tarden en llegar, pero llegarán. La primera idea a la que conviene acostumbrarse, asumiéndola como marco de referencia para la toma de decisiones a partir de ahora, es el abandono de la concepción convencional del centro de datos como corazón del entorno informático donde se encuentran las aplicaciones de negocio críticas.
El nuevo centro de datos reconoce la naturaleza crecientemente distribuida de las aplicaciones con soporte Web y las realidades de las redes business-to-business y del concepto de “empresa extendida”. En este nuevo entorno, las aplicaciones y recursos existen más allá de las fronteras de los dispositivos autónomos. Por supuesto, todo ello tiene implicaciones profundas en ámbitos como el diseño, la seguridad y la gestión, que deberán prepararse para soportar este cambio fundamental.

Múltiples tendencias
Dentro del nuevo centro de datos, las aplicaciones están construidas sobre componentes y servicios que abarcan a toda la empresa extendida. Recursos informáticos, de red y de almacenamiento se virtualizan y pueden ser invocados por aplicaciones y usuarios remotos. Por tanto, en esencia, el nuevo centro de datos no es simplemente un nuevo diseño físico. Se trata de una visión lógica sobre cómo los activos TI, incluidos los servicios externalizados y suministrados por proveedores, son desplegados, gestionados y securizados a través de un nuevo escenario de informática en red.
Una miríada de fuerzas está llevando a las empresas a explorar este nuevo modelo de centro de datos. Entre ellas se encuentran las presiones relativas al retorno de la inversión (ROI), el creciente interés del networking business-to-business, la introducción de la informática inalámbrica y móvil, y el deseo de aprovechar las ventajas de las aplicaciones Web y orientadas a servicios. Al calor de estas demandas, son muchas las iniciativas lanzadas por los suministradores que, según prometen, conducen a la reducción de costes y a la mejora de los procesos de negocio de los clientes. Todas tenderán a entenderse y tendrán sin duda un lugar más o menos destacado en el escenario que se avecina.

Utility computing. Quizá la más ambiciosa por su globalidad, pero también la más etérea de momento por la misma razón sea la “utility computing”, también conocida como informática bajo demanda (on-demand). Este concepto hace referencia a un entorno donde los recursos informáticos son provistos y consumidos como servicios utility siguiendo un modelo de uso según las necesidades. Dentro de esta visión, las TI son consideradas como algo que bien puede ser provisto como servicio informático, bien comprado por el cliente a un integrador de sistemas o a un outsourcer.

Autonomic computing. Otro concepto estrechamente relacionado con lo que será el nuevo centro de datos es la informática autónoma o “autonomic computing”, donde los recursos TI son diseñados con capacidades de autogestión y autorecuperación.

Grid computing. Para muchos es la meta final. Como paradigma último y revolucionario de la informática distribuida, la grid computing trata de sacar provecho de los recursos informáticos de una organización o de varias organizaciones no utilizados en un momento dado para ponerlos al servicio de las tareas de procesamiento en función de las necesidades.

Virtualización. Indisolublemente ligada a todo lo anterior, se encuentra la virtualización, concretada en u

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