| Artículos | 01 JUL 2005

Bienes y propiedades a buen recaudo

Colegio de Registradores de España
Arancha Asenjo.
Si las empresas guardan celosas su información con fuertes medidas de seguridad, más necesario es cuando se trabaja con los bienes y propiedades de los españoles. El Colegio de Registradores de España ha diseñado una robusta y segura red sobre la que ha desarrollado servicios que hacen aún más real la Administración electrónica.

Mucho ha evolucionado el entorno de los Registros de la Propiedad y Mercantil desde su creación a finales del siglo XIX, si bien su fin, servir como garante de derechos ante la sociedad, permanece intacto. Con esta meta, el Colegio de Registradores de España está profundamente comprometido en proveer a los casi mil registros actualmente distribuidos por España de una plataforma tecnológica que los sitúe a la cabeza en la Sociedad de la Información, proporcionando servicios como la consulta online, publicidad registral, recepción telemática de documentación, firma electrónica o consulta de fuentes jurídicas.
El núcleo de esta oferta es una VPN, denominada a nivel interno como red privada virtual registral, que comunica todos los registros de España mediante una red IP sobre Frame Relay o ATM, con redundancia no sólo en el propio centro de datos de los servicios centrales, sino también en el acceso. “Hasta el pueblo más perdido de Galicia o Teruel tiene dos accesos al registro. En los más pequeños, procuramos que uno de ellos sea ADSL con RDSI como respaldo, pero como no siempre es posible, en algunos casos los dos son RDSI. También tenemos registros que, por sus dimensiones, como el Mercantil de Madrid o de Barcelona, disponen de acometida de fibra óptica”, señala Arjan Sundardas, director general del Servicio de Certificación de los Registradores (SCR). Las comunicaciones de datos corren a cargo de BT, como principal proveedor. En cuanto a voz, “cada registro decide su proveedor, si bien la mayor parte trabaja con BT”, apunta Sundardas. En este aspecto, la red de registros se encuentra en pleno proceso de adopción de telefonía IP, para el que cuenta con el soporte de Avaya.

Máximas garantías
Para garantizar la más alta disponibilidad de sus sistemas, el centro de datos del Colegio en Madrid, con una superficie de cerca de 200 metros cuadrados, se halla duplicado en una ciudad próxima, y dispone de sistemas de redundancia y continuidad de negocio gracias a una doble acometida de fibra de BT y Telefónica, que a su vez enlaza con dos nodos distintos mediante dos rutas diferentes para evitar cortes.
En cuanto a medidas de seguridad, el Colegio de Registradores se cura en salud con la aplicación de tres métodos: firewall, encriptación con firma electrónica y SSL. “El acceso interno a la intranet a través de la VPN registral se realiza mediante usuario y clave, pero cuando un registrador quiere acceder desde fuera, se exige firma electrónica. Aplicamos fuertes medidas de seguridad porque estamos manejando los derechos de todas las personas del país”. Estas técnicas han permitido al Colegio de Registradores disponer de “una de las mayores redes de seguridad informática de Europa”.
A pesar de la actual tendencia a concentrar recursos en un punto central, el Colegio mantiene, por imperativo legal, una estructura distribuida que le obliga a ubicar recursos en cada uno de los registros. “Este entorno es muy peculiar, y no siempre la necesidad técnica se adapta a las exigencias jurídicas. Por ejemplo, como los libros no pueden salir de los registros, el Colegio sólo se ocupa de tramitar las solicitudes de copias . En el caso del envío telemático de los libros de cuentas, es el servidor de cada uno de los registros el que, jurídicamente, debe dar el número de entrada”.
“Cuando el SCR se planteó la informatización de los registros, teníamos muy claro que esos mil puntos tenían que tener conectividad redundante y las mismas prestaciones en lo que a equipos, bases de datos o medidas de seguridad se refiere, independientemente de su tamaño o ubicación”. Para equiparlos, el Colegio de Registradores recurre a los principales proveedores, “como toda gran empresa”, si bien la decisión de compra recae en cada uno de los registros, salvo que se trate de un proyecto global. No obstante, existen elementos obligatorios marcados por el departamento de sistemas de información, que pueden adquirirse a través del SCR, constituido en central de compras para facilitar el acceso a la tecnología.
Respecto del equipamiento de cada uno de los puntos de la red, “cada una de las 15.000 personas que trabajan en los registros de España cuentan con un ordenador con aplicaciones propietarias y su firewall, algunos incluso con dos conexiones a la red. Cada registro tiene además un escáner de alta capacidad y varios servidores. El parque de servidores del Colegio asciende a 2.500 equipos”.

Iniciativas de vanguardia
El Colegio de Registradores cuenta con una comisión de innovación de la que parten proyectos como Hermes Web, una herramienta para el envío seguro de documentos al registro, utilizada por 23.000 empresas para presentar en el Registro Mercantil sus libros de cuentas correspondientes a 2005. El futuro a medio plazo para esta aplicación, que está siendo adoptada por algunas administraciones públicas, es “que cualquier documento pueda llegar por vía telemática, incluso las notificaciones judiciales”.
Otra de las iniciativas es la digitalización de los fondos registrales, desarrollada junto a Soluziona y a la que se ha destinado un presupuesto de 30 millones de euros en tres años y medio. Su objetivo es la creación de un archivo digitalizado de cerca de un millón de tomos con 470 millones de páginas de todos los registros de la propiedad y mercantiles, desde su creación en 1861. El proyecto, “el mayor en digitalización de Europa”, surgió en 2001 por una ley que obligaba a los registros a mantener una copia electrónica de sus archivos.
El origen de la informatización de estos servicios se remonta a la llegada de Internet a España, cuando “un grupo de registradores visionarios se dio cuenta de la adecuación de las nuevas tecnologías a los registros. A finales de los noventa se desplegó la red registral y se lanzó el primer servicio, la consulta online a los registros mercantiles, que en 2001 dio también alcance a los registros de la propiedad. A día de hoy, el 50% de las consultas a estos organismos y el 33% de las notas simples que se solicitan se hacen a través de Internet”.
Para complementar la solicitud de notas simples y certificados, el Colegio está incorporando una base gráfica al registro de la propiedad. Este proyecto permite disponer, junto a los anteriores documentos, de una imagen de la finca rural. Iniciado en 2001, el proyecto se encuentra muy avanzado en Canarias, donde el 60% del territorio correspondiente al decanato de Tenerife ya se encuentra en imágenes digitales. Pero el proyecto es aún más ambicioso “En un futuro próximo pretendemos crear un portal único de acceso al ciudadano desde el que se pueda consultar toda la información de una finca, no solo registral sino también catastral, medioambiental, de edificabilidad. Es un proyecto complejo porque hay que coordinar a todas las administraciones”.
Todos estos servicios y aplicaciones utilizados por el Colegio de Registradores de España se aúnan en Ágora, una plataforma

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