| Artículos | 01 NOV 2006

Algunos grandes fracasos

Si predecir es arriesgar, nada más cómodo que juzgar el pasado. Máxime cuando prácticamente la totalidad del sector coincide en la sentencia. Y es que algunos fracasos son tan escandalosos que a nadie incomoda reconocerlos como tales.

ATM: Réquiem por un sueño
Sin lugar a dudas, y a pesar de los pesares, ATM acabó siendo un estrepitoso fracaso. Su promesa de lograr un networking unificado que integrase los entornos LAN y WAN en una misma tecnología pronto se vino abajo. Y con él volaron también las inversiones millonarias que aglutinó y un buen número de start-ups especializadas en esta tecnología, lanzadas al calor del ruido mediático que levantó en los años 90. Aunque bien es cierto que algunos inversores tuvieron su recompensa. No hay que olvidar, por ejemplo, la compra de Fore Systems por Marconi por 4.500 millones de dólares.
Los visionarios de turno vieron en ATM la tecnología de red llamada a soportar las aplicaciones convergentes en un mundo homogéneo que integraría las redes corporativas con las de los operadores y proveedores de servicios. Y no es que no tuviese su momento en las telecomunicaciones –su presencia aún es significativa en muchas redes públicas– pero falló radicalmente en la LAN, fagocitada por su propia complejidad y limitaciones técnicas, y por la superioridad en precio y rendimiento del imparable Ethernet. Hoy, es IP la tecnología que reclama para sí el papel convergente que un día se soñó para ATM. Descanse en paz.

OSI: Los millones que el viento se llevó
Si ATM fue un fracaso, no lo fue menos OSI. La suite de protocolos Open Systems Interconnection acaparó miles de páginas en documentos y revistas especializadas, miles de conferencias, miles de jornadas técnicas durante la década de los 80 y los primeros 90. Luego, fue muriendo poco a poco.
Los comienzos de la pila se remontan a principios de los años 80, bajo el auspicio de la Organization for Standardization (ISO), el impulso de la Administración estadounidense y el arrobo universal. Más de10 años y miles de millones de dólares en desarrollo de software después, el Gobierno de Estados Unidos frenó en seco su ascensión. Al igual que muchas otras administraciones, la de aquel país exigía el soporte de OSI en sus contratos, en un tiempo en que era una creencia común –también en esta revista– que el modelo de ISO era el futuro. Pero ante la inopia de muchos, Internet y TCP/IP seguían guardando el tipo. A principios de 1994, la Administración de Estados Unidos dio el visto bueno al uso de TCP/IP, ante su probada valía. Volaron las fuertes inversiones de la industria, con IBM y Digital en cabeza, y, poco a poco, otros gobiernos siguieron el ejemplo del norteamericano. Hoy, OSI es conocido fundamentalmente por su modelo de siete capas o niveles –una referencia estándar– más que por su propios protocolos de comunicaciones. Como dijimos aquí en su día, “la soberbia humana una vez más fue castigada con la multiplicidad de lenguas”.

RDSI: Una solución sin problema
Ya es un lugar común referirse a RDSI como una solución en busca de un problema. Su sueño, como el de otras tecnologías, era lograr la convergencia de la voz y los datos, pero su promesa acabó en chiste: “I Still Don’t Need” (ISDN). Sin embargo, pronto las cosas cambiaron. Su timorata velocidad (la modalidad básica consta de dos canales de 64 Kbps cada uno, más otro dedicado a la señalización) se vio impotente ante la explosión del tráfico de datos que se estaba produciendo. Y RDSI tuvo que conformarse con ser alternativa de respaldo en algunos servicios de datos, como Frame Relay, y en algunos despliegues de videoconferencia. Su adopción masiva nunca llegó a producirse. Internet ya pisaba fuerte.

IBM: No hay rosa sin espinas
Si repasamos las tecnologías que podemos considerar que han acabado en fracaso, muchas han recaído bajo el paraguas corporativo de IBM. El éxito hoy recobrado de la compañía nos hace olvidar sus grandes fallos durante dos décadas. Estos son algunos:
- Microchannel Architecture. Este bus de PC inteligente, el primero de su género, tuvo que luchar durante un tiempo contra EISA, para morir los dos finalmente con más penas que gloria.
- OS/2. Anunciado en 1987, fruto del desarrollo conjunto con Microsoft, llegó a tomar posiciones muy sólidas como sistema operativo. Aunque superior a muchos de los productos competidores de su coprogenitor, su aliado y enemigo lo abandonó, dejándolo morir lentamente. Empezaba la era Windows.
- DisplayWrite. Anterior a los PC, IBM portó este procesador de textos a los puestos de trabajo; en concreto a sus ordenadores de gama media S/36 y S/370. Pronto sucumbió al poder, primero de Word- Perfect, y después de Word.
- Distributed Office Support System. Mucho antes del nacimiento de Microsoft Exchange e incluso de cc:mail, IBM puso en marcha una arquitectura que permitía la transferencia de información entre sistemas de oficinas. Los elementos de usuario fueron implementados a través de múltiples plataformas conforme a Document Content Architecture para contenidos y SNA Distributed Services como mecanismo de entrega y almacenamiento. Más tarde, desapareció en combate.
- Advanced Peer-to-Peer Networking. La lista de fracasos de IBM no estaría completa sin APPN. Pocas tecnologías fueron acogidas con tantas expectativas como Advanced Peer-to-Peer Networking, pero todas sus enormes promesas están hoy enterradas. Era un tiempo en que la compañía jugaba a ocupar el puesto de Cisco, en cuyas manos –ironías del destino– se encuentra hoy toda su oferta de networking.
- High-Speed Token-Ring (100 Mbps). Cuando Token-Ring retrocedía ante un imparable Ethernet, que ya entonces apuntaba a 1 Gbps, IBM y unos cuantos aliados quisieron revitalizar sin éxito su propuesta equiparándola a Fast Ethernet. Demasiado poco, demasiado tarde.

FDDI: Otra víctima de Ethernet
No nos resistimos, retrocediendo en el tiempo, a autocitarnos. “Hace ya muchos años, esta revista tuvo la oportunidad de saber por un portavoz de Digital que la compañía lanzaría productos FDDI muy pronto. Nos sentimos privilegiados por conocer los primeros en España tal noticia. Ahora, al recordarlo, sonreímos con nostalgia. La gran mayoría de los últimos chips FDDI fueron lanzados en enero de 2000. La idea de disponer de conexiones a 100 Mbps sobre fibra pronto se vio arrinconada por el éxito de Fast y Gigabit Ethernet”.

Token-Ring: No pudo ser
¿Cuándo 4 es más que 10? Cuando lo dice IBM. Armado con su gigantismo y de una legión mundial de socios, durante años Token-Ring, con una velocidad teórica de 4 Mbps, fue vendido como “más fuerte y más rápido” que Ethernet, que en su versión original operaba a 10 Mbps. Y muchos fueron los usuarios que lo creyeron. Incluso cuando evolucionó a 16 Mbps, muchas empresas siguieron pagando 500 dólares o más por una tarjeta de red y miles de dólares por un MSAU (el equivalente a los hubs de Ethernet), mientras que su tecnología rival se estaba vendiendo a 50 dólares por una tarjeta de 100 Mbps y 250 dólares por un conmutador gestionado. Token-Ring nunca fue una buena idea pero el poder de su progenitor lo mantuvo un tiempo en el candelero, del que acabó cayendo por razones evident

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