| Artículos | 01 ABR 2003

10 GbE

La canción de los números
ALGUNAS LUCES...
Todo el mundo coincide en las ventajas económicas que aporta la adopción de tecnologías Ethernet frente a otras alternativas de alta velocidad. Es una referencia común aludir a la constante caída de precios a la que está sometido este mercado, así como a la amplia experiencia que ya existe en esta tecnología y en sus consolidados sistemas y herramientas de gestión. Pero cuando se trata de actualizar la empresa a velocidades de 10 Gbps aparece una verdad incuestionable: mientras que las tarjetas de red Gigabit Ethernet (GbE) ya han caído muy por debajo de los mil dólares, las de 10 GbE todavía cuestan generalmente varios miles. Y en cuanto a conmutación, aunque, según IDC, hasta 2006 se producirá una caída del 78% en el precio por puerto de 10 GbE, hoy dicho precio asciende a una media de alrededor de 35.500 dólares.
Es obvio, no obstante, que no sólo hay que tener en cuenta los costes de equipamiento. Conviene acercarse a la última versión de Ethernet analizando minuciosamente el coste total de la propiedad (TCO) y el retorno de la inversión (ROI) que se esconden detrás de ella. Los costes de equipamiento sólo representan una pieza del puzzle; es necesario añadir otros factores significativos, como la formación, administración, gestión y productividad del usuario, por no mencionar la propia conexión de la fibra. El escenario cambia entonces completamente.

Análisis de costes
Esto es particularmente cierto en las redes metropolitanas (MAN), donde los mayores costes no proceden del equipamiento, sino del alquiler o despliegues de fibra entre diferentes emplazamientos. En estos casos, si ya se dispone de fibra oscura, no es demasiado elevado el precio incremental que supone alumbrarla con 10 GbE. Habría que tener en consideración el coste del despliegue de 10 GbE frente al de añadir tarjetas Gigabit Ethernet más el alquiler de fibras individuales de 1 Gbps.
Asimismo, en una troncal de campus las empresas encontrarán probablemente más efectivo en costes desplegar un único enlace 10 GbE con capacidad para soportar las necesidades crecientes de ancho de banda durante los próximos años que desplegar múltiples conexiones Gigabit Ethernet, considerando además que no es común que en una empresa sobren muchos pares de fibra.

Otras opciones
Es verdad que 10 GbE no es la única tecnología que soporta tráfico multigigabit por un único enlace. Va siendo ya una práctica común en muchas empresas la agregación de enlaces de 1 Gbps, y puede ser una buena solución cuando las necesidades de banda ancha no se prevé que alcancen las enormes capacidades de 10 Gbps en mucho tiempo. Pero, en caso contrario, o cuando se pretenda encauzar los imprevisibles crecimientos futuros, 10 GbE resulta, como coinciden en señalar los expertos, menos complejo, más fiable y más sencillo de gestionar, además de implicar menos recursos.
Una segunda alternativa es Dense Wavelength Division Multiplexing /DWDM), que divide un sólo par de fibra en múltiples longitudes de onda, cada una de ellas capaz de soportar una conexión de alta velocidad. La principal ventaja de DWDM sobre 10 GbE es su capacidad para soportar múltiples tipos de servicios, cada uno en una diferente longitud de onda. Así, se muestra como una buena opción para empresas que deseen soportar, junto al tráfico Ethernet TCP/IP, tecnologías de redes de almacenamiento como ESCON o Fibre Channel sobre la misma conexión de fibra. Pero para aquellas corporaciones que sólo deseen soportar aplicaciones TCP/IP, incluido el almacenamiento basado en IP, 10 GbE representa una solución más efectiva en costes que DWDM, cuyos precios por dispositivo se mueven en la banda entre 100.000 y 150.000 dólares. Es más, el empleo de esta tecnología requiere un conmutador extra en cada punto final, lo que supone otro conjunto de cajas por gestionar y otro potencial punto de fallos y de latencias.

La ventaja de la gestión
Otra ventaja clave de 10 GbE sobre otras nuevas tecnologías como DWDM –y en almacenamiento Fibre Channel– es la amplia experiencia que sobre Ethernet ya tienen los administradores TI. Su adopción no implica aprender nuevos comandos ni parámetros operacionales, ni tampoco nuevas herramientas de gestión. Es posible mantener y gestionar una red consolidada 10 GbE mediante servicios IP tan familiares como Dynamic Host Configuration Protocol (DHCP) y Domain Naming System (DNS), así como SNMP y su extensión Remote Monitoring (RMON).
De hecho, la gestión y la administración es una de las áreas clave en las que 10 GbE puede aportar mayores ahorros en cuanto coste total de propiedad. Asignar tráfico de aplicaciones a múltiples enlaces Gigabit Ethernet supone establecer y mantener parámetros de balanceo de cargas y Calidad de Servicio (QoS), que en muchos casos exige al personal de TI dedicar mucho tiempo, además de tener una gran experiencia en estas cuestiones. Por el contrario, una sola conexión 10 GbE es capaz de proporcionar ancho de banda a las aplicaciones según se necesite. Es más, en muchas ocasiones ofrecerá suficiente capacidad extra de ancho de banda (al menos temporalmente hasta que aumenten considerablemente los volúmenes de tráfico) como para hacer innecesaria la utilización de técnicas de QoS.
Con todo, para quien 10 GbE parezca una buena idea ahora, pronto lo será aún más. El progresivo soporte del estándar IEEE 802.3ae por parte de los fabricantes empujará a la baja los precios del equipamiento durante los próximos años, al tiempo que es de prever la reducción del tamaño de los componentes, señala In-Stat/MDR. La consultora espera que en 2003 y 2004 los precios se reduzcan entre un cuarto y un tercio. “Hay que recordar que, en su primer año de vida, los fabricantes cobraban 10.000 dólares por un enlace ascendente de 1 Gbps”. Y buena parte de la industria está de acuerdo. Expertos y suministradores coinciden en pronosticar para dentro de un par de años el momento en que se alcance esa cifra mágica que hace que cualquiera por fin pase de la pregunta “¿por qué?” a la de “por qué no?”.

...Y UNA SOMBRA

Es una de las ideas que hoy más cunde en el mundo del networking: Gigabit Ethernet en los puestos de trabajo. Se está potenciando la idea de las ventajas y beneficios de suministrar un ancho de banda diez veces superior a una tarjeta Fast Ethernet a un coste fraccional. Y se está identificando esta posibilidad como uno de los elementos impulsores de 10 GbE entre servidores y conmutadores, y en las redes troncales, para soportar el enorme aumento del ancho de banda total corporativo que supone llevar velocidades de Gigabit al usuario final.
Pero antes de tomar una decisión al respecto conviene acercarse a GbE desde una perspectiva de coste de propiedad más amplia. El pasado mes de febrero The Tolly Group analizaba la viabilidad de GbE sobre cobre en los puestos de trabajo, evaluando, de entrada, el rendimiento de un par de tarjetas de red 1000Base-T instaladas en una máquina de sobremesa de gama alta con diferentes sistemas operativos. Después se analizaron los resultados y se compararon con el precio/rendimiento de las tarjetas de red Fast Ethernet convencionales.

Verdades a medias
Es un hecho que, dada la drástica y constante caída del coste de las tarjetas GbE, los precios de estas interfaces están alcanzando nive

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