Actualidad | Noticias | 22 ENE 1999

Se intensifica el debate entre Europa y Estados Unidos en torno a UMTS

En una iniciativa que invierte las posturas usuales de las relaciones entre las autoridades trasatlánticas, representantes de la Unión Europea han sermoneado a Estados Unidos sobre la necesidad de dejar en manos de la industria la determinación de estándares técnicos. Latente, en el fondo, se encuentra el estándar europeo de comunicaciones móviles de tercera generación UMTS.
Marta Cabanillas

Martin Bangemann, el comisario de industria, defendió en concreto esta actitud en relación con los estándares de telefonía móvil de tercera generación en una carta enviada esta semana a la secretaria de estado de Estados Unidos, Madeleine Albright.

En la misiva, escrita con motivo de un desacuerdo existente desde hace tiempo, Bangemann explicaba que "la Comisión no interfiere ni lo hará en el proceso de estandarización de la industria, dirigido independientemente por ETSI (European Telecommunications Standards Institute) y sus miembros. Estoy seguro de que coincidirás conmigo en la opinión de que esta es la forma adecuada de actuar".

Desde que la Unión Europea comenzó a promocionar la industria paneuropea en la década de los 70, Estados Unidos había venido criticando el interés político de la misma en los procesos de estandarización y su intervención en los mismos. La Comisión ha entendido los estándares como una clave para evitar la fragmentación en el mercado único y, muy especialmente, en el sector de la tecnología de la información.

En una carta enviada en diciembre, portavoces estadounidenses expresaban su preocupación por el hecho de que Europa introdujese un único y obligatorio estándar para el equipamiento inalámbrico que excluyese otros, incluidos los originarios del país que ellos representaban, de nuestro mercado.

Ninguna misiva hacía referencia directa a la continua disputa entre Qualcomm y ETSI alrededor del futuro estándar de telefonía móvil de tercera generación, UMTS (Universal Mobile Telecommunication System), que será capaz de transportar datos, voz y comunicaciones multimedia. Sin embargo, su presencia latente en el debate es incuestionable.

El pasado año, ETSI logró alcanzar el consenso con relación a UMTS, pero Qualcomm se opuso al mismo. La importancia de esta oposición proviene de la circunstancia de que precisamente, este suministrador posee derechos de propiedad intelectual sobre cierta parte de la tecnología utilizada en la propuesta de UMTS que se niega a licenciar a no ser que el estándar sea modificado según las especificaciones de Qualcomm.

Por otra parte, Estados Unidos también se ha quejado de que la decisión recientemente adoptada por la Unión Europea para la introducción coordinada de al menos un servicio UMTS en el año 2002 socavaría la posición de su industria en nuestro continente.

Bangemann rechazó estos argumentos alegando que en línea con las obligaciones contraidas por Europa con su aceptación de las normas de la OMC (Organización Mundial de Comercio) y la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) "la decisión tomada respecto a UMTS no limita la propuesta de servicios de tercera generación basados en otros estándares. Este tipo de alternativas pueden obtener las licencias oportunas para su funcionamiento en una determinada porción del espectro, de acuerdo con los procedimientos de cada país para la concesión de autorizaciones".

La rápida actuación de Europa en relación con el desarrollo de la telefonía móvil de tercera generación se ha visto motivada por el gran éxito logrado por el sistema móvil de segunda generación GSM en el Viejo Continente, que ha llevado a la pronta saturación del espectro disponible para este sistema. Según Bangemann, dado que el servicio GSM no podrá por más tiempo seguir soportando la demanda de los europeos, los servicios de tercera generación han de estar disponibles cuanto antes.

Los estándares de ETSI no son obligatorios ni exclusivos, pero con la rápida aparición de UMTS en el mercado, la industria europea espera repetir el éxito obtenido con GSM, convertido en estándar mundial de facto para las comunicaciones móviles de segunda generación.

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