Actualidad | Noticias | 26 ABR 2007

(Opinión) Internet se va al espacio y otras visiones

La trepidante difusión de Internet está encendiendo las bombillas de los científicos y tecnólogos más previsores, que empiezan a imaginar las necesidades de usuarios y empresas dentro de algunos años, con la convicción de que el modelo actual bajo el que se mueve la Red quedará obsoleto.
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El mes pasado, por ejemplo, se lanzaba el Programa “Clean Slatge Design for the Internet” de la Universidad de Stanford de Estados Unidos, con el objetivo, compartido por otros proyectos similares, de diseñar una nueva infraestructura de comunicaciones global a la altura de las futuras necesidades de los usuarios.

Fuera del campo estricto de los desarrollos, también cobran fuerzas las visiones atrevidas de unos cuantos expertos sobre la Red del mañana. Es el caso, por ejemplo, de Tim O'Reilly, codesarrollador de la idea de la Web 2.0, que asegura que el mayor reto para la próxima generación de software será salir de las arquitecturas de redes tradicionales para utilizar la “Web como plataforma”.

Para O’Reilly, es un error creer que las bases de datos actuales serán suficientes para tratar los petabytes de información que generarán anualmente algunas empresas. Las organizaciones deberán, por tanto, desarrollar, como ya lo hace Google, nuevas maneras de gestionar, visualizar y extraer información de esos volúmenes masivos de datos a fin de llevar a la Web a su próximo estadio.

En el capítulo de las profecías sobre Internet no podía faltar Vinton Cerf. A diferencia de los vendeburras habituales, que no dan ni una, los verdaderos visionarios no sólo van por delante de su tiempo sino que además suelen acertar. Y Cerf, para sorpresa de muchos, lo está haciendo una vez más. En 1999 lanzó la idea de una red interplanetaria que extendería el alcance de Internet más allá de la Tierra. Y aun siendo uno de los hombres que más contribuyeron a crear Internet en 1973 y en ese momento alto directivo de MCI, la idea fue recibida con escepticismo, cuando no con total incredulidad, por muchos expertos del sector.

Hoy, casi una década después, Cerf, que en la actualidad presta sus servicios en Google, persiste en su creencia, y muy pocos quitan ya credibilidad a sus vaticinios. “Hacia finales de la década, tendremos una Internet que unirá la Tierra y Marte. Es excitante”, aseguraba recientemente el mítico personaje. Y los presupuestos de la NASA están dando credibilidad a la profecía. Sólo hay que ver los miles de millones de dólares invertidos por la agencia espacial de Estados Unidos durante los últimos años en la exploración del planeta vecino para darse cuenta de la rentabilidad de la visión de Cerf y de que podría hacerse realidad más pronto de lo que pueda parecer a simple vista.

Las nuevas tecnologías a utilizar en esta aventura acabarán abriendo nuevas vías de aplicación, hoy imprevisibles, al mundo comercial. De momento, como pequeño gran aperitivo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos comunicaba recientemente la puesta en marcha del proyecto gubernamental IRIS (Internet Routing In Space), cuyo objetivo es realizar pruebas con un router de Internet instalado en un satélite para ofrecer, inicialmente, comunicaciones militares de banda ancha, si bien esta tecnología podría aplicarse en un futuro a las comunicaciones civiles. Su gran mérito es permitir a lo satélites comunicarse entre sí, sin la intervención mediadora de las estaciones terrestres.

Estas son sólo algunas de las visiones más llamativas de un puñado de hombres con conocimiento y capacidad de proyección. Puede que ahora sólo a unos pocos interesen tales profecías, pero seguro que, a medida que los usuarios vayan explotando las posibilidades del mundo IP y la Internet actual empiece a mostrar sus miserias, todos los departamentos de TI querrán oírlas.

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