Actualidad | Noticias | 04 ABR 2000

Los integradores de sistemas de telecomunicaciones catalanes se asocian

Declaran encontrarse en una situación de desamparo legal y profesional: no poseen IAE propio ni formación reglada. Con el objetivo de ser reconocidos como un sector nuevo, se ha creado la Asociación Catalana de Integradores de Sistemas de Telecomunicaciones (ACIST), formada en la actualidad por doce socios.
Toñi Herrero
La ACIST está formada por empresas de consultoría, diseño, instalación y mantenimiento de infraestructuras de telecomunicaciones. Este colectivo se plantea abordar temas de formación y regular el sector para evitar la competencia desleal, las malas instalaciones y el intrusismo, cada vez más frecuentes. Aunque nace centrada en Cataluña, al amparo de la patronal Cecot, la asociación tiene expectativas de crecimiento en el ámbito nacional a través de las empresas subcontratadas con las que trabajan.
Para Josep Padró, presidente de la ACIST, es inaudito que uno de los sectores con mayor proyección económica, como es el de las telecomunicaciones, no esté debidamente regularizado y profesionalizado. “Actualmente las empresas que se dedican a este tipo de actividades no tienen ni IAE ni CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Empresariales). Por ello se hace necesario establecer una serie de reglamentaciones legales”. A esta asociación pueden pertenecer ingenierías, dedicadas al diseño del proyecto de infraestructuras de cableado y empresas de instaladores, encargadas de ejecutar los proyectos.
La nueva institución también persigue obtener información sobre el propio sector: el número de empresas, los trabajadores y el volumen de facturación, entre otros. Se trata de datos que eran hasta ahora casi imposibles de conocer “puesto que los integradores son un sector emergente a caballo entre los instaladores eléctricos y los informáticos, lo que dispersa bastante la información. Muchas empresas figuran englobadas en otros sectores o como departamento de otras más grandes”, señala Padró.

Garantizar la calidad
La asociación proyecta integrar empresas que cumplan unos estándares de calidad y capacidad profesional. Esta es una de las principales preocupaciones: contribuir a estandarizar un mínimo de calidad en el sector y filtrar la competencia desleal. Es un sector muy apetitoso. Según Padró, “existe un gran intrusismo porque evidentemente todo el mundo busca su oportunidad. Pero una empresa que se autocalifique de integradora de sistemas de telecomunicaciones no sólo tendrá que conocer los cables estructurados y el sistema nervioso de toda la integración sino que también tendrá que contar con técnicos cualificados en informática, equipos de tratamiento de las comunicaciones, hardware o software”. Por tanto, el colectivo que se representa a través de la ACIST tendrá que reunir unas características de empresa altamente tecnificada con dedicación de recursos continuos a la I+D.
Por otro lado, este organismo está interesado en participar en el asesoramiento de proyectos tanto públicos como privados que la Generalitat de Cataluña o los operadores vayan a llevar a cabo. Actualmente, según Padró, las cosas no se están haciendo correctamente: “Las instalaciones de cable las está realizando personal sin conocimientos técnicos adecuados, por lo que no se tiene en cuenta la calidad”. Así la ACIST ha denunciado las pésimas instalaciones de cable que está ejecutando el operador Menta en la localidad de Terrassa (Barcelona).

Formación especializada
La situación es que “hay una gran demanda y muy pocos profesionales preparados. Incluso las mismas empresas se “roban” técnicos unas a otras”. Por ello la ACIST propone la introducción en el sistema educativo, a través de la antigua FP, de una especialización de instaladores técnicos en comunicaciones. Además, la formación, que no está reglada, es muy cara. Por ello se quiere fomentar la enseñanza técnica constante de todo el personal con costes más asequibles. La fórmula es a través de acuerdos con las multinacionales fabricantes que no sólo proveen del producto sino también de la formación.
La ACIST también se ha mostrado interesada en establecer los canales de venta sobre las diferentes etapas de negocio existentes en el proceso de instalación de un sistema de cableado estructurado. “Se ha de evitar contextos en los que los distribuidores están ofreciendo el producto directamente al cliente final, saltándose a los integradores. Este hecho crea una situación de indefensión del cliente porque lo que vendemos es un servicio y no un producto”, aclara Padró.
www.cecot.es

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