Actualidad | Noticias | 09 FEB 2000

La Unión Europea reformará la legislación sobre impuestos en comercio electrónico

En los próximos meses, la Comisión Europea (CE) propondrá una reforma de su sistema de impuestos indirectos, diseñada para adaptarlo a los requisitos legales del comercio electrónico, según han informado fuentes oficiales.
Esther G. Presencio

La proposición afectará a las mercancías virtuales importadas a la UE, las cuales se gravarán dentro de Europa, pero tendrán una tasa cero para la exportación. La Comisión ha definido como mercancías virtuales aquellas que se descargan desde Internet, y no requieren ningún envío físico. La propuesta no afectará a las ventas a través de Internet para las que si sea necesario una distribución física.

Dicha proposición deberá ser aprobada por el Consejo de Ministros y por el Parlamento Europeo y dará a la UE una ley de acuerdo a los compromisos alcanzados en Ottawa en 1998 entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que representa a los países industrializados.

La semana pasada el Comité Europeo de la Cámara de Comercio Americana, que representa a las compañías estadounidenses que operan dentro de la UE, pidió a la Comisión que actuara rápidamente para corregir el sistema de impuestos indirectos, que coloca a los exportadores europeos en desventaja frente a los importadores de productos virtuales.

El sistema de impuestos indirectos europeo está basado en el valor añadido de cada etapa dentro de la cadena de fabricación o del mercado, durante la elaboración de un producto o servicio. La tasa de impuestos en la UE oscila entre el 15% y el 20%. En el comercio tradicional, una compañía que paga sus impuestos puede recuperarlos, con tal de que el producto o servicio continúe descendiendo por la cadena hasta el usuario final, que paga el impuesto.

En las transacciones de comercio electrónico, cuando una compañía vende directamente al cliente final, no hay un registro de la transacción, de manera que nadie paga los impuestos. Esto sitúa a las compañías europeas en una clara desventaja con las compañías que actúan desde fuera de la UE, ya que éstas pueden ofrecer a sus clientes mercancías libres de impuestos.

Cualquier compañía que realice ventas en Europa debe registrarse con un número de identificación, realizar pagos periódicos y cumplir con los requisitos relativos a los informes periódicos. Las compañías que exportan a la Unión Europea teóricamente deben hacer lo mismo, pero generalmente solo las grandes compañías respetan estos requisitos, mientras las pequeñas empresas normalmente no entienden el procedimiento y por lo tanto lo ignoran, según el Comité europeo de la Cámara de comercio Americana.





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